Ondas cerebrales durante el sueño se vinculan con menor deterioro cognitivo en Alzheimer

Un estudio internacional encontró que los husos del sueño y las oscilaciones cerebrales durante el sueño NREM se asociaron con una menor progresión del deterioro cognitivo, incluso ante niveles elevados de orexina.

Andrea Bazurto Gutiérrez

    Ondas cerebrales durante el sueño se vinculan con menor deterioro cognitivo en Alzheimer

    La calidad deficiente del sueño se ha relacionado con deterioro cognitivo, neurodegeneración y enfermedad de Alzheimer en adultos mayores. Ahora, una investigación internacional liderada por científicos de Concordia University sugiere que determinadas ondas cerebrales producidas durante el sueño podrían ofrecer cierta protección frente a los efectos asociados con niveles elevados de orexina, un neurotransmisor involucrado en la regulación del sueño y el apetito.

    Orexina elevada y mayor deterioro cognitivo

    Los investigadores analizaron durante tres años los niveles de orexina en el líquido cefalorraquídeo de 60 adultos con enfermedad de Alzheimer leve a moderada.

    Los participantes con niveles elevados de orexina tuvieron mayor probabilidad de presentar signos de deterioro cognitivo, entre ellos una peor memoria y capacidad de pensamiento. También mostraron síntomas conductuales y psiquiátricos más graves, además de mayores niveles de biomarcadores relacionados con neurodegeneración e inflamación.

    Según Thanh Dang-vu, neurólogo y profesor del Departamento de Salud, Kinesiología y Fisiología Aplicada de Concordia University, los resultados muestran una asociación directa entre los niveles de orexina en el cerebro y los biomarcadores de la enfermedad de Alzheimer.

    El investigador explicó que, así como niveles demasiado bajos de orexina están relacionados con enfermedades como la narcolepsia, cantidades elevadas podrían aumentar la vulnerabilidad frente al Alzheimer.

    Los husos del sueño podrían marcar una diferencia

    Aunque los niveles elevados de orexina se asociaron con un mayor deterioro, esta relación se vio atenuada en las personas que presentaban una mayor actividad de determinadas ondas cerebrales durante el sueño.

    Los participantes que producían husos del sueño más fuertes y oscilaciones del sueño más marcadas durante el sueño no REM (NREM) experimentaron un menor deterioro cognitivo con el paso del tiempo que aquellos con una actividad más débil.

    Estas ondas cerebrales están asociadas con el apoyo y la preservación de la memoria. Los investigadores plantean que esta actividad durante el sueño podría proporcionar una forma de resiliencia neuronal frente a los efectos negativos que los niveles elevados de orexina pueden tener sobre la cognición y la salud mental.

    Un seguimiento de tres años

    Los datos fueron recopilados por investigadores de la Universitat de Lleida, en Cataluña, España. Los 60 participantes pasaron una noche en un laboratorio del sueño, donde su actividad cerebral fue registrada mediante polisomnografía nocturna.

    A la mañana siguiente, los investigadores recolectaron muestras de líquido cefalorraquídeo para medir la orexina y otros biomarcadores establecidos de la enfermedad de Alzheimer.

    Durante los tres años siguientes, los participantes realizaron evaluaciones cognitivas y neuropsiquiátricas de manera periódica. Esto permitió analizar conjuntamente los cambios en el sueño, la química cerebral y el deterioro cognitivo a lo largo del tiempo.

    Arsenio Paez, investigador posdoctoral del Sleep, Cognition and Neuroimaging Laboratory y coautor principal del estudio, destacó la importancia de contar con datos longitudinales, debido a que la enfermedad de Alzheimer evoluciona durante un periodo prolongado.

    ¿Una posible vía para futuras terapias?

    Los investigadores señalan que los medicamentos que bloquean la orexina ya se utilizan para tratar el insomnio y están siendo estudiados como posibles terapias para la enfermedad de Alzheimer.

    De acuerdo con los autores, los resultados plantean que el seguimiento de los husos del sueño, las oscilaciones lentas y los niveles de orexina podría contribuir a evaluar la progresión de la enfermedad e identificar a los pacientes que podrían beneficiarse de tratamientos especializados.

    "Este estudio nos muestra que existen nuevas formas de actuar potencialmente sobre el sueño para ralentizar la progresión de la enfermedad de Alzheimer y abre la puerta a nuevos estudios", afirmó Dang-vu.

    El estudio fue publicado en la revista Neurology bajo el título Orexin, sleep, and cognition in Alzheimer disease: non-REM oscillatory activity and neural resilience.

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