El consumo de cannabis en la adolescencia podría frenar el desarrollo cognitivo, según estudio

Un análisis de más de 11.000 jóvenes seguidos durante diez años revela que quienes consumen THC presentan un deterioro de la memoria episódica a partir de los 15 años, mientras sus pares que no consumen mejoran de forma sostenida.

Laura Guio

    El consumo de cannabis en la adolescencia podría frenar el desarrollo cognitivo, según estudio

    Los adolescentes que consumen cannabis no desarrollan sus capacidades cognitivas al mismo ritmo que quienes no lo hacen. Esa es la conclusión central de la investigación más amplia realizada hasta ahora en Estados Unidos sobre esta relación, publicada en la revista Neuropsychopharmacology. 

    El estudio incluyó a 11.036 jóvenes —el 47% mujeres— reclutados entre los 9 y 10 años en 21 ciudades del país y seguidos durante más de diez años, convirtiéndose en el mayor análisis longitudinal sobre el tema en ese país.

    El contexto no es menor: aproximadamente 1 de cada 5 estudiantes de secundaria en Estados Unidos consume cannabis, y la potencia del producto ha aumentado de forma significativa en las últimas décadas, lo que intensifica las preocupaciones sobre sus efectos en usuarios jóvenes.

    Una ventana crítica del desarrollo cerebral

    La adolescencia es uno de los periodos de mayor plasticidad neuronal en la vida humana. Durante esos años, el cerebro finaliza conexiones esenciales para el razonamiento, el control de impulsos y la memoria a largo plazo. La exposición al cannabis en esa etapa puede interferir directamente en esos procesos, según los investigadores.

    "La adolescencia es un momento crítico para el desarrollo cerebral, y lo que estamos viendo es que los adolescentes que empiezan a consumir cannabis no mejoran al mismo ritmo que sus compañeros", señaló Natasha Wade, doctora en psicología y profesora asistente de psiquiatría en la Escuela de Medicina de UC San Diego, autora principal del estudio. 

    "Estas diferencias pueden parecer pequeñas al principio, pero pueden acumularse y afectar el aprendizaje, la memoria y el funcionamiento cotidiano".

    Una curva que cambia con la edad

    Uno de los hallazgos más llamativos es que, en etapas tempranas, los consumidores de cannabis parecían superar ligeramente a sus pares en control inhibitorio y memoria de trabajo. 

    Sin embargo, esa aparente ventaja se invirtió de forma progresiva y consistente. A los 9 y 10 años, el control inhibitorio de los consumidores era superior al de los controles (p < 0,01); entre los 15 y 17 años, esa relación se había revertido por completo (p < 0,0001). Lo mismo ocurrió con la memoria de trabajo: a los 17 años, los consumidores mostraban un rendimiento significativamente peor que sus pares (p = 0,0001).

    La misma tendencia se registró en velocidad de procesamiento, lectura oral, memoria episódica, lenguaje receptivo, recuerdo verbal y rendimiento visuoespacial, todas con diferencias estadísticamente significativas entre los 15 y los 17 años. 

    Los investigadores evaluaron a los participantes con pruebas estandarizadas y complementaron los datos de autoinforme con análisis toxicológicos en cabello, orina y saliva.

    El THC como factor determinante

    Al separar los efectos de los distintos componentes del cannabis mediante análisis de cabello, el equipo encontró que los adolescentes con tetrahidrocannabinol (THC) detectable mostraban una tasa de mejora más lenta en la memoria episódica (p = 0,007) y un rendimiento inferior al de sus pares a partir de los 15 años. 

    Los adolescentes con cannabidiol (CBD) detectable no presentaron el mismo patrón negativo, aunque los autores advierten que este resultado debe tomarse con cautela: la submuestra positiva para CBD constaba de apenas 21 participantes.

    "Estos resultados apuntan al THC como el probable motor de los cambios que estamos observando", dijo Wade. "También pone de relieve la complejidad de los productos de cannabis, especialmente porque algunos etiquetados como CBD pueden contener THC".

    Implicaciones para la prevención

    Los autores concluyen que los resultados respaldan intervenciones orientadas a retrasar el inicio del consumo de cannabis durante la adolescencia temprana, así como la incorporación de programas de psicoeducación basados en neurociencia del desarrollo en contextos escolares y familiares.

    El estudio forma parte del proyecto ABCD (Adolescent Brain Cognitive Development), financiado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. Los autores declararon no tener conflictos de interés. Entre las limitaciones señaladas figuran un posible sesgo de selección que puede reducir la generalización de los resultados, y la potencial contaminación externa de las muestras de cabello.


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