Un equipo de la Universidad de Hong Kong ha desarrollado una solución portátil y sin agujas capaz de atravesar la barrera hematoencefálica y reducir el daño cerebral en más de un 80%, abriendo la puerta a un nuevo paradigma en la atención prehospitalaria del ictus.

El ictus isquémico es la segunda causa de muerte y discapacidad en el mundo, con un costo anual que supera los 890 mil millones de dólares. Sin embargo, más del 85% de los pacientes no logra recibir tratamiento a tiempo debido a las estrechas ventanas terapéuticas, los requisitos de elegibilidad y la desigualdad en el acceso a servicios médicos.
Ante este panorama, investigadores del Departamento de Farmacología y Farmacia de la Facultad de Medicina LKS de la Universidad de Hong Kong (HKUMed), en colaboración con el Centro de Instrumentación Biomédica Avanzada InnoHK (ABIC), han dado un paso revolucionario: el primer aerosol nasal de nanopartículas del mundo, capaz de llevar medicamento directamente al cerebro sin necesidad de inyecciones ni cirugía.
Uno de los principales problemas en el tratamiento de enfermedades neurológicas es que más del 90% de los fármacos candidatos fracasan en ensayos clínicos porque no logran atravesar la barrera hematoencefálica (BHE), la muralla natural que protege al cerebro de sustancias externas pero que también impide la llegada de medicamentos.
Para superarla, el equipo encapsuló agentes neuroprotectores en nanopartículas y los transformó mediante ingeniería de partículas en polvos de tamaño micrónico que pueden inhalarse.
El proceso ocurre en cuatro fases: inhalación, depósito en la cavidad nasal, desagregación al contacto con el moco nasal —donde el polvo se convierte nuevamente en nanopartículas— y viaje directo al cerebro a través de la ruta nariz-cerebro, sin pasar por la BHE.
La profesora Aviva Chow Shing-fung, investigadora principal del proyecto, destacó que el aerosol se caracteriza por su rapidez de acción, portabilidad y facilidad de uso. "Permite que los pacientes reciban protección temprana en camino al hospital o incluso dentro de la comunidad, desacelerando significativamente la muerte de células cerebrales bajo condiciones isquémicas", explicó.
Los estudios preclínicos en animales mostraron resultados contundentes: administrado dentro de los primeros 30 minutos tras el inicio del ictus, el aerosol redujo el infarto isquémico en más de un 80%, además de preservar funciones neurológicas y motoras. El mecanismo actúa mitigando la inflamación cerebral, previniendo la apoptosis celular y manteniendo la integridad de la propia barrera hematoencefálica.
El Dr. Shao Zitong, investigador del ABIC, subrayó que la tecnología no busca reemplazar los tratamientos hospitalarios actuales sino complementarlos: "Después de un ictus, cada segundo importa. Incluso diez minutos adicionales de protección cerebral pueden determinar si un paciente podrá caminar o hablar en el futuro. El avance clave está en desplazar el tratamiento del ámbito hospitalario a la etapa prehospitalaria."
La invención fue galardonada con el Gran Premio Especial de la Delegación China y la Medalla de Oro con Felicitación del Jurado en la 51ª Exposición Internacional de Inventiones de Ginebra, además de ser proyecto ganador del HKUMedXelerate 2025.
El equipo trabaja ahora en estudios de toxicología y ensayos clínicos, con la meta de que el aerosol llegue a farmacias y comunidades como producto de primeros auxilios.
La plataforma tecnológica subyacente, denominada "Nano-en-Micrón", también tiene potencial para tratar enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer, enfermedades de la neurona motora y enfermedades infecciosas cerebrales como la meningitis, lo que amplía considerablemente su impacto potencial en la salud global.