Consumo de cannabis en la adolescencia podría afectar el desarrollo de la memoria y funciones cognitivas

Un estudio que siguió a más de 11.000 adolescentes durante una década encontró que quienes consumían cannabis, especialmente productos con THC, mostraron un desarrollo más lento de capacidades como la memoria, el aprendizaje y el procesamiento de información.

Andrea Bazurto Gutiérrez

    Consumo de cannabis en la adolescencia podría afectar el desarrollo de la memoria y funciones cognitivas

    El consumo de cannabis durante la adolescencia continúa siendo motivo de preocupación para la comunidad científica debido a sus posibles efectos sobre el cerebro en desarrollo. Una investigación realizada en Estados Unidos, que hizo seguimiento a más de 11.000 jóvenes durante diez años, encontró que los adolescentes que consumían cannabis presentaban un desarrollo cognitivo más lento que quienes no lo hacían, especialmente en funciones relacionadas con la memoria.

    Los hallazgos, publicados en la revista Neuropsychopharmacology, sugieren que las diferencias comienzan a hacerse evidentes a partir de los 15 años, una etapa clave en la maduración cerebral.

    ¿Por qué la adolescencia es una etapa tan importante para el cerebro?

    Durante la adolescencia, el cerebro experimenta una profunda reorganización. En esta etapa se fortalecen las conexiones neuronales responsables del aprendizaje, la planificación, la toma de decisiones, el control de impulsos y la memoria.

    Este proceso convierte al cerebro adolescente en uno especialmente sensible a factores externos, incluyendo el consumo de sustancias psicoactivas.

    Diversas investigaciones han señalado que la exposición al cannabis durante estos años podría alterar algunos de estos procesos de maduración, especialmente cuando el consumo es frecuente o comienza a edades tempranas.

    ¿Qué encontró el estudio?

    Los investigadores siguieron a más de 11.000 participantes desde los 9 o 10 años hasta la adultez temprana, evaluando periódicamente su desempeño mediante pruebas estandarizadas de funciones cognitivas.

    Aunque en las primeras evaluaciones algunos adolescentes que posteriormente consumieron cannabis mostraban resultados similares o ligeramente superiores en ciertas pruebas, esa tendencia cambió con el paso del tiempo.

    A partir de los 15 años comenzaron a observarse diferencias consistentes en varias áreas cognitivas, entre ellas:

    • Memoria episódica.

    • Memoria de trabajo.

    • Velocidad de procesamiento.

    • Comprensión del lenguaje.

    • Lectura.

    • Aprendizaje verbal.

    • Habilidades visuoespaciales.

    En conjunto, los adolescentes consumidores mejoraron más lentamente su rendimiento cognitivo que aquellos que nunca consumieron cannabis.

    El papel del THC

    Uno de los aspectos más relevantes del estudio fue el análisis de los componentes del cannabis presentes en el organismo de los participantes.

    Los investigadores encontraron que los adolescentes con evidencia de exposición al tetrahidrocannabinol (THC) —el principal compuesto psicoactivo del cannabis— presentaban un deterioro más marcado en la evolución de la memoria episódica.

    En cambio, no se observó el mismo patrón entre quienes únicamente tenían evidencia de cannabidiol (CBD), aunque los propios investigadores advirtieron que este grupo era muy pequeño y no permite establecer conclusiones definitivas.

    ¿Significa que todos los adolescentes tendrán problemas de memoria?

    No necesariamente.

    Los especialistas aclaran que el estudio identifica una asociación entre el consumo de cannabis y un desarrollo cognitivo más lento, pero no implica que todos los adolescentes consumidores desarrollen un deterioro grave o permanente.

    Sin embargo, sí aporta evidencia de que iniciar el consumo durante una etapa crítica del desarrollo cerebral puede influir en la capacidad de aprendizaje y en el rendimiento cognitivo con el paso de los años.

    Además, los expertos recuerdan que los productos de cannabis disponibles actualmente suelen contener concentraciones de THC considerablemente mayores que hace algunas décadas, lo que podría incrementar sus efectos sobre el cerebro en desarrollo.

    Prevención: una estrategia clave

    Los investigadores consideran que los resultados respaldan la importancia de retrasar al máximo el inicio del consumo de cannabis durante la adolescencia.

    También destacan el valor de fortalecer la educación dirigida a familias, docentes y adolescentes sobre cómo se desarrolla el cerebro en esta etapa y cuáles pueden ser las consecuencias del consumo temprano de sustancias psicoactivas.

    Si bien aún se necesitan más estudios para comprender completamente el impacto a largo plazo, la evidencia disponible refuerza la necesidad de promover estrategias preventivas que protejan el desarrollo cognitivo de niños y adolescentes.

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