Accidentes Cebrebrovasculares aumentaron 83% en adultos jóvenes mientras disminuyeron entre los mayores

Un estudio poblacional realizado en Cincinnati y el norte de Kentucky encontró que la incidencia de accidentes cerebrovasculares aumentó 83 % entre adultos de 20 a 54 años, mientras disminuyó 27 % entre mayores de 55 años durante 27 años.

Jorge Mario Murillo González

    Accidentes Cebrebrovasculares aumentaron 83% en adultos jóvenes mientras disminuyeron entre los mayores

    El accidente cerebrovascular, tradicionalmente asociado con el envejecimiento, está mostrando un cambio preocupante en Estados Unidos: su incidencia casi se duplicó entre los adultos de 20 a 54 años durante las últimas tres décadas, mientras disminuyó entre las personas mayores.

    El hallazgo proviene de un estudio publicado en Neurology que analizó los accidentes cerebrovasculares ocurridos en la región metropolitana de Greater Cincinnati y Northern Kentucky, una población de aproximadamente 1,4 millones de habitantes considerada representativa de Estados Unidos en variables demográficas como edad, raza, educación e ingresos. 

    Los investigadores identificaron 2.076 primeros accidentes cerebrovasculares entre adultos de 20 a 54 años durante seis periodos de estudio entre 1993-1994 y 2020.

    En ese grupo, la incidencia aumentó de 33,9 a 62,18 casos por cada 100.000 personas-año, equivalente a un incremento aproximado del 83 %. En contraste, entre los adultos de 55 años o más, la incidencia pasó de 618,78 a 453,04 casos por cada 100.000 personas-año, una reducción cercana al 27 %. 

    El aumento estuvo impulsado principalmente por accidentes cerebrovasculares isquémicos

    La mayor parte del incremento observado entre los adultos jóvenes correspondió a accidentes cerebrovasculares isquémicos, aquellos que ocurren cuando un vaso sanguíneo que lleva sangre al cerebro se obstruye.

    En este grupo, la incidencia de accidente cerebrovascular isquémico pasó de 23,8 casos por 100.000 personas-año en 1993-1994 a 47,3 en 2020, prácticamente el doble. 

    El estudio no encontró el mismo comportamiento para todos los tipos de accidente cerebrovascular. La tendencia ascendente fue estadísticamente significativa para los eventos isquémicos, mientras que los cambios observados en hemorragia intracerebral y hemorragia subaracnoidea no mostraron una tendencia significativa comparable. 

    Hipertensión y diabetes aparecen entre los factores que ganaron presencia

    Los investigadores también observaron modificaciones en el perfil de riesgo cardiovascular de los adultos jóvenes que sufrieron un accidente cerebrovascular.

    Durante el periodo analizado aumentó la frecuencia de hipertensión arterial, diabetes, fibrilación auricular y consumo de sustancias entre estos pacientes. El artículo señala que estas tendencias coincidieron con el aumento de la incidencia, pero el diseño del estudio no permite establecer cuál de estos factores explica directamente el incremento. 

    Este punto es especialmente importante desde la perspectiva de salud pública: los resultados muestran una asociación temporal, pero no permiten atribuir el aumento del accidente cerebrovascular a una única causa.

    Sobrevivir al accidente cerebrovascular también está cambiando

    El estudio encontró además una evolución favorable en la mortalidad temprana entre los adultos jóvenes que sufrieron un accidente cerebrovascular.

    La mortalidad a 30 días disminuyó de 11,7 % en 1993-1994 a 9,4 % en 2020. Esta reducción estuvo relacionada principalmente con una menor mortalidad después de las hemorragias intracerebrales y, en menor medida, de las hemorragias subaracnoideas. 

    Para los investigadores, esto plantea una consecuencia adicional: más adultos jóvenes pueden sobrevivir a un accidente cerebrovascular y continuar viviendo con sus posibles secuelas neurológicas.

    David Robinson, MD, profesor asistente de Neurología y Medicina de Rehabilitación de la Universidad de Cincinnati y uno de los autores del trabajo, ha señalado que el accidente cerebrovascular no debe considerarse exclusivamente una enfermedad de las personas mayores. 

    Los resultados no significan que el accidente cerebrovascular sea ahora más frecuente en jóvenes que en mayores

    Aunque el incremento relativo entre los adultos jóvenes es considerable, la incidencia absoluta continúa siendo mucho mayor entre los adultos mayores.

    En 2020, la tasa registrada en personas de 55 años o más fue de 453,04 casos por 100.000 personas-año, frente a 62,18 casos entre quienes tenían entre 20 y 54 años. 

    Por ello, el mensaje del estudio no es que los jóvenes tengan ahora mayor riesgo que los adultos mayores, sino que el accidente cerebrovascular está aumentando en una población en la que tradicionalmente se consideraba menos frecuente.

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    Los autores plantean que conocer esta evolución puede contribuir a identificar oportunidades de prevención en adultos jóvenes, particularmente frente a factores de riesgo cardiovasculares modificables.

    La hipertensión arterial, la diabetes y otros factores metabólicos y cardiovasculares pueden permanecer sin diagnóstico durante años, especialmente cuando una persona joven no percibe que pueda estar en riesgo.

    El estudio, sin embargo, tiene limitaciones. Se trata de una investigación observacional basada en una región específica de Estados Unidos y en periodos determinados de vigilancia epidemiológica. Además, los investigadores no dispusieron de datos equivalentes de una población sin accidente cerebrovascular que permitieran determinar si el aumento de determinados factores de riesgo entre los pacientes refleja cambios específicos de quienes sufrieron el evento o cambios más amplios en la población general. 

    Los resultados dejan una señal clara para la prevención: la edad joven no elimina el riesgo cerebrovascular. Y aunque los accidentes cerebrovasculares siguen siendo mucho más frecuentes en edades avanzadas, su crecimiento entre adultos de 20 a 54 años convierte la prevención de factores cardiovasculares en una prioridad que comienza mucho antes de la vejez.

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