La enfermedad pulmonar obstructiva crónica puede avanzar durante años antes de ser identificada. Aunque el tabaquismo es uno de sus principales factores de riesgo, la exposición a contaminantes, humo, polvo y sustancias químicas también puede afectar la salud pulmonar.

Respirar es una acción que realizamos miles de veces al día sin detenernos a pensar en ella. Sin embargo, para una persona con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), actividades cotidianas como caminar, subir escaleras o realizar esfuerzos pueden convertirse progresivamente en un desafío.
La EPOC es una enfermedad pulmonar crónica que limita el flujo de aire y puede producir dificultad para respirar, tos persistente y sensación de cansancio. No se trata de una sola alteración: puede involucrar inflamación y estrechamiento de las vías respiratorias, acumulación de moco y daño de estructuras pulmonares como los alvéolos.
Entre las manifestaciones más frecuentes de la EPOC están la dificultad para respirar, la tos crónica (con o sin flema) y el cansancio. Los síntomas suelen aparecer a partir de la mediana edad, aunque la enfermedad puede tener distintos orígenes y presentarse de manera diferente entre las personas.
Sin embargo, una tos persistente o una dificultad respiratoria que progresa merece una valoración médica. Tener estos síntomas no significa necesariamente que exista EPOC, ya que pueden aparecer en otras enfermedades respiratorias.
El tabaquismo continúa siendo uno de los principales factores asociados con la EPOC. En los países de ingresos altos, la OMS estima que fumar está relacionado con más del 70 % de los casos. En países de ingresos bajos y medianos, otros factores adquieren mayor relevancia, entre ellos la contaminación del aire dentro de los hogares.
El humo producido por combustibles utilizados para cocinar o calentar los hogares, así como la exposición prolongada a polvo, gases, humos y sustancias químicas en determinados ambientes laborales, también puede afectar los pulmones.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la EPOC fue la tercera causa de muerte en el mundo en 2023, con aproximadamente 3,4 millones de defunciones. La organización también señala que la enfermedad constituye una de las principales causas de discapacidad y pérdida de calidad de vida.
Aunque suele asociarse principalmente con personas fumadoras, la realidad es más amplia. La EPOC puede desarrollarse como consecuencia de diferentes exposiciones y condiciones a lo largo de la vida.
La EPOC no tiene actualmente una cura, pero sí puede tratarse y controlarse. Los objetivos del manejo incluyen aliviar los síntomas, mejorar la capacidad para realizar actividades y reducir el riesgo de exacerbaciones y otras complicaciones.
Los medicamentos inhalados, especialmente los broncodilatadores, ocupan un lugar central en el tratamiento. Dependiendo de las características de cada paciente, también pueden utilizarse otros medicamentos, rehabilitación pulmonar, oxígeno y otras intervenciones.
La actualización GOLD 2026 reúne la evidencia científica más reciente para orientar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la EPOC, reflejando cómo el manejo de la enfermedad continúa evolucionando.
Esta enfermedad puede avanzar de manera gradual y afectar actividades que forman parte de la vida cotidiana. Pero identificarla, reducir las exposiciones que pueden empeorar y acceder a un tratamiento adecuado puede ayudar a controlar los síntomas y mantener la mayor autonomía posible.