Asma en Puerto Rico: entre la prevención, nuevos tratamientos y el reto de no normalizarla

El Dr. Álvaro Aranda advierte sobre la alta prevalencia del asma en Puerto Rico, la importancia del diagnóstico temprano y los avances en tratamientos que podrían llevar a algunos pacientes a la remisión.

Andrea Bazurto Gutiérrez

    Asma en Puerto Rico: entre la prevención, nuevos tratamientos y el reto de no normalizarla

    Puerto Rico presenta una alta prevalencia de asma y, según el doctor Álvaro Aranda, presidente de la Coalición de Asma y Otras Condiciones Respiratorias de Puerto Rico, la enfermedad incluso se ha llegado a normalizar culturalmente entre la población. Durante el Congreso Anual de la organización, el especialista destacó la importancia de reconocer los síntomas, realizar pruebas de función pulmonar y mantener una adecuada adherencia al tratamiento para evitar complicaciones a largo plazo.

    El asma se ha normalizado, pero no es normal

    Aranda señaló que Puerto Rico, junto con Costa Rica, probablemente se encuentra entre los lugares con las cifras más altas de asma en América. Sin embargo, advirtió que la frecuencia de la enfermedad ha llevado a que síntomas como el silbido al respirar sean percibidos como algo cotidiano.

    El especialista sostuvo que la alta prevalencia responde a una combinación de factores genéticos y ambientales. Una persona con predisposición genética puede verse más afectada cuando sus vías respiratorias están expuestas de manera continua a elementos irritantes.

    Factores externos que influyen

    Entre los factores ambientales mencionó el polvo del Sahara y otros elementos presentes en el aire, además de la exposición a temperaturas elevadas. Según explicó, el calor puede aumentar la presencia de radicales libres en las células y favorecer procesos de irritación en las vías respiratorias.

    Aranda también destacó la importancia de la prevención desde el embarazo. Puso como ejemplo estrategias implementadas en Europa, particularmente en España, donde desde hace décadas se identifican embarazos con mayor riesgo de desarrollar alergias y asma y se aplican medidas preventivas relacionadas con la alimentación y las exposiciones ambientales. Según el especialista, estas intervenciones pueden reducir el riesgo de desarrollar asma en los niños entre un 15% y un 20%.

    Síntomas que no deben confundirse con un catarro

    El asma es una enfermedad inflamatoria y episódica. Por eso, una persona puede encontrarse bien entre un episodio y otro, sin que esto signifique que la condición haya desaparecido.

    Aranda recomendó prestar atención a síntomas recurrentes como el silbido al respirar y la falta de aire. También señaló que los catarros que se prolongan durante varias semanas o la aparición de más de dos episodios de bronquitis o catarros al año deben ser motivo para buscar una evaluación médica.

    Para establecer un diagnóstico, el especialista resaltó la importancia de realizar pruebas de función pulmonar. Estas permiten obtener un valor objetivo sobre el funcionamiento de los pulmones y determinar si existe obstrucción.

    "Yo siempre a mis pacientes les doy un número", explicó. "Mira, estás en 80%, en 70%, porque el número te valida".

    El tratamiento del asma ha evolucionado

    Uno de los puntos que Aranda destacó durante la entrevista fue el cambio en el manejo del asma. Según explicó, utilizar únicamente albuterol como tratamiento del asma no aborda el proceso inflamatorio que caracteriza a la enfermedad.

    El albuterol actúa como broncodilatador y permite abrir las vías respiratorias, pero el asma también implica inflamación. El especialista explicó que el uso continuo de este medicamento puede producir tolerancia, debido a una disminución de los receptores en los bronquios.

    Por ello, señaló que el enfoque actual combina un broncodilatador con un medicamento antiinflamatorio. Según explicó, existen tratamientos que integran ambos componentes en un mismo inhalador y que este enfoque también se utiliza en pacientes con asma intermitente.

    Biológicos abren la puerta a la remisión

    Entre los avances más recientes que destacó el neumólogo se encuentran los medicamentos biológicos, dirigidos a modular los procesos inflamatorios relacionados con el asma.

    Aunque estos tratamientos no son nuevos a nivel mundial, Aranda resaltó que las investigaciones actuales han comenzado a documentar un fenómeno que anteriormente era poco esperado en esta enfermedad: la posibilidad de remisión en algunos pacientes.

    Según explicó, estudios en curso han observado pacientes que, después de permanecer entre 16, 18 y 24 meses bajo tratamiento biológico, han podido suspender los medicamentos y mantenerse controlados durante periodos posteriores.

    El especialista aclaró que todavía se desconoce cuánto tiempo puede mantenerse esa remisión. Algunos pacientes han permanecido uno, dos o tres años sin manifestaciones de la enfermedad, mientras continúan siendo estudiados.

    Para Aranda, este avance podría traducirse en menos medicamentos, hospitalizaciones, visitas a salas de emergencia y consultas médicas para determinados pacientes.

    La adherencia sigue siendo fundamental

    Además de contar con tratamientos adecuados, el especialista enfatizó que los pacientes deben utilizarlos de manera consistente. La falta de adherencia, dijo, puede impedir que una persona mejore incluso cuando tiene acceso a los medicamentos.

    De acuerdo con Aranda, los estudios muestran que a mayor adherencia, mejor respuesta al tratamiento. Para lograrlo, consideró fundamental la confianza entre el paciente y el profesional de la salud y que la persona comprenda por qué debe utilizar sus medicamentos de acuerdo con las indicaciones recibidas.

    Un diagnóstico tardío puede dejar secuelas permanentes

    Uno de los principales riesgos de no diagnosticar y tratar el asma a tiempo es la pérdida progresiva de función pulmonar.

    Aranda mencionó el concepto conocido como síndrome de superposición entre asma y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (ACOS, por sus siglas en inglés), aunque aclaró que el término está cayendo en desuso. Explicó que pacientes con asma moderada o severa persistente pueden experimentar una pérdida progresiva e irreversible de la función pulmonar.

    El especialista aseguró haber atendido pacientes de 35 y 40 años que habían llegado a presentar apenas un 50% de función pulmonar.

    El problema, explicó, es que esta pérdida puede producirse lentamente y el paciente puede acostumbrarse progresivamente a sus limitaciones sin percibir la magnitud del deterioro.

    Educación y trabajo multidisciplinario, entre las prioridades

    Para la Coalición de Asma y Otras Condiciones Respiratorias de Puerto Rico, la educación continúa siendo una de las principales prioridades. Aranda sostuvo que elevar el nivel de conocimiento de los pacientes permite que se involucren más activamente en su cuidado y puedan exigir una atención adecuada.

    La organización reúne de manera voluntaria a pacientes, alergistas, neumólogos, médicos primarios, educadores en salud y farmacéuticos, con el objetivo de promover un trabajo multidisciplinario.

    El especialista reconoció que la atención médica en Puerto Rico continúa siendo fragmentada y consideró necesario fortalecer la comunicación entre los distintos profesionales que participan en el cuidado de los pacientes.

    El papel de la coalición

    Como parte de su trabajo comunitario, la coalición también participa en ferias de salud, actividades en pueblos e iglesias y clínicas realizadas durante fines de semana. En estas actividades ofrecen pruebas de función pulmonar, pruebas de alergia y educación a la población.

    Para Aranda, el empoderamiento del paciente es una pieza esencial. Por ello, recomienda que las personas busquen información, consulten fuentes confiables y lleguen a sus citas con preguntas que les permitan comprender mejor su condición.

    "Es importante que el paciente esté educado", afirmó. "Pero también que vayan a la fuente correcta".

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