En el Día Mundial de la Cesación Tabáquica, expertos advierten que esta enfermedad respiratoria crónica ya es la tercera causa de muerte en el país y que el 40 % de sus casos están directamente ligados al cigarrillo

Cada año, 35.000 colombianos mueren por enfermedades asociadas al consumo de tabaco. Detrás de esa cifra hay diagnósticos tardíos, pulmones deteriorados y una enfermedad que avanza en silencio: la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, conocida como EPOC.
En el marco del Día Mundial de la Cesación Tabáquica, que se conmemora cada 31 de mayo, la industria farmacéutica y los sistemas de salud llaman la atención sobre un problema de salud pública que sigue creciendo.
Colombia no es ajena a la crisis global del tabaquismo. Según cifras de la Liga Colombiana Contra el Cáncer, cerca de cuatro millones de personas consumen tabaco en alguna de sus presentaciones, lo que equivale al 7,5 % de la población nacional.
En el mundo, el panorama es igualmente preocupante: en 2024, aproximadamente 1.300 millones de personas seguían consumiendo tabaco y el hábito cobraba cerca de siete millones de vidas al año, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud.
Más allá de los cánceres y las enfermedades cardiovasculares con las que se suele asociar el cigarrillo, el tabaquismo es también uno de los principales factores de riesgo para el deterioro del sistema respiratorio. Y entre las enfermedades respiratorias crónicas, la EPOC ocupa un lugar central.
La EPOC es una enfermedad progresiva que obstruye el flujo de aire en los pulmones, dificulta la respiración y limita de manera significativa las actividades cotidianas de quienes la padecen.
Según la Guía de Práctica Clínica colombiana de 2023, esta condición ya es la tercera causa de muerte en el país y la cuarta a nivel mundial, con alrededor de 3,5 millones de defunciones globales al año.
Los datos del estudio PREPOCOL II revelan que la prevalencia de la enfermedad en Colombia es del 12,1 % en la población mayor de 40 años, lo que representa un incremento del 36 % en los últimos 20 años.
A esto se suma que muchos pacientes llegan al diagnóstico cuando la enfermedad ya ha comprometido de manera importante su función pulmonar, lo que reduce las opciones terapéuticas disponibles.
El vínculo con el tabaco es directo: cerca del 40 % de los casos de EPOC están relacionados con el consumo de cigarrillo, según el Ministerio de Salud de Colombia.
Frente a este panorama, la cesación tabáquica sigue siendo la intervención preventiva más efectiva disponible. Los beneficios para el organismo comienzan casi de inmediato: a las 24 horas de haber dejado de fumar, los niveles de monóxido de carbono en la sangre empiezan a normalizarse.
A los tres meses, los pulmones recuperan parte de su capacidad de autolimpieza y la función pulmonar puede mejorar hasta en un 10 %. Al cabo de un año, las complicaciones cardiovasculares asociadas al tabaquismo disminuyen de manera significativa.
Los beneficios no son solo clínicos. Un fumador que consume una cajetilla diaria en Colombia puede gastar hasta 4,3 millones de pesos al año en cigarrillos, sin contar los costos en encendedores, atención médica por enfermedades relacionadas y primas de seguros más elevadas, según el Hospital Internacional de Colombia.
"En GSK creemos que prevenir enfermedades respiratorias como la EPOC también significa proteger la posibilidad de respirar mejor y vivir mejor. Promover la educación, fomentar hábitos saludables y acompañar a quienes desean dejar de fumar puede transformar la calidad de vida de millones de personas", señaló Mónica Olmos, gerente médica del área respiratoria de GSK Colombia.
Para la especialista, el Día Mundial de la Cesación Tabáquica es una oportunidad para recordar que hablar de prevención puede marcar una diferencia concreta en la salud de la población. En un país donde la EPOC avanza y el tabaquismo sigue siendo prevalente, el mensaje es claro: dejar de fumar no solo es posible, sino que sus efectos se sienten desde el primer día.