Un experto ponceño radicado en Stanford advierte que la condición está subdiagnosticada en la isla y que hasta 32,000 personas podrían padecerla sin saberlo.

La hipertensión pulmonar, una enfermedad que eleva la presión en las arterias de los pulmones y puede derivar en fallo cardíaco crónico, afecta a miles de puertorriqueños, muchos de ellos sin diagnóstico.
Así lo advirtió el Dr. Vinicio de Jesús, vicedecano de admisiones y profesor de medicina de la Universidad de Stanford, en entrevista exclusiva con la Revista Medicina y Salud Pública, durante la Conferencia Educativa de la Asociación de Hipertensión Pulmonar, capítulo de Puerto Rico.
Un estudio reciente identificó más de 8,000 casos de hipertensión pulmonar diagnosticados y confirmados en Puerto Rico. Sin embargo, el Dr. de Jesús advierte que ese número representa apenas una fracción del problema real.
"Si consideramos que en la población mundial hay un millón de pacientes con esta condición y consideramos que en Puerto Rico hay 3.2 millones de personas, conservadoramente podemos decir que pueden haber hasta 32,000 pacientes que todavía no hemos identificado", señaló el especialista.
A escala global, se estima que más de un millón de personas viven con hipertensión pulmonar, aunque el médico ponceño considera que incluso esa cifra es conservadora, dado que en muchas regiones del mundo la enfermedad permanece sin diagnosticar.
A diferencia de la hipertensión arterial común —aquella que se mide con el esfigmomanómetro—, la hipertensión pulmonar afecta específicamente el sistema vascular de los pulmones, que normalmente opera bajo baja presión.
"Cuando sube la presión dentro de los pulmones, el problema es que el corazón derecho tiene problemas en mover sangre a los pulmones", explicó De Jesús. "Eventualmente el lado derecho del corazón no puede lidiar con esas altas presiones y el paciente desarrolla fallo cardíaco crónico."
Los síntomas incluyen fatiga, dolor en el pecho y edema en las extremidades, un cuadro clínico que puede confundirse con otras condiciones cardíacas y que contribuye al subdiagnóstico.
La enfermedad presenta un patrón epidemiológico que el Dr. de Jesús califica como "la gran paradoja de género". Las mujeres desarrollan la condición con mayor frecuencia, posiblemente por factores hormonales, pero los hombres que la padecen tienen peor pronóstico.
"En el caso de las mujeres, el ventrículo derecho tiene mayor reserva comparada con los hombres. A medida que la presión pulmonar aumenta, el ventrículo derecho tiene que trabajar más. En el caso de las mujeres, trabaja mucho mejor que en el del hombre", detalló el especialista.
Los avances terapéuticos de las últimas tres décadas han transformado radicalmente el pronóstico de los pacientes. Cuando el Dr. de Jesús inició su carrera, hace más de 30 años, la enfermedad era casi una sentencia.
"Cuando yo empecé mi carrera, la sobrevida del paciente de hipertensión pulmonar era menos de dos años porque no había terapia", recordó. Hoy, con más de dieciséis medicamentos disponibles, la sobrevida a tres años supera el 70%.
Sin embargo, la enfermedad sigue siendo progresiva y sin cura definitiva. "Lo que hoy por hoy nos toca enfrentar es cómo nosotros podemos detener de seco la hipertensión pulmonar y poder recuperar esa función", afirmó el médico.
El Dr. de Jesús subrayó la necesidad de establecer un centro especializado de hipertensión pulmonar en la isla, que permita registrar datos propios y diseñar políticas de salud pública adaptadas a la realidad puertorriqueña.
"La demografía, nuestra cultura, la naturaleza de nuestro entorno es diferente al de otras partes del mundo. Yo estoy seguro de que la demográfica del paciente de hipertensión pulmonar acá en Puerto Rico es única en el mundo", sostuvo.
Con miles de pacientes sin diagnóstico y una enfermedad que afecta desde niños hasta adultos mayores, la creación de ese centro no es solo una aspiración académica, sino una necesidad urgente de salud pública.