Automedicación, diabetes y obesidad: Tres detonantes de enfermedad renal crónica en jóvenes

En el marco del Día Mundial del Riñón, la Fundación Santa Fe de Bogotá, en alianza con Bayer, reunió a especialistas para reflexionar sobre la salud renal. Mientras que un experto advierte que la enfermedad renal crónica avanza sin dar señales.

Laura Guio

    Automedicación, diabetes y obesidad: Tres detonantes de enfermedad renal crónica en jóvenes

    Un paciente llega al consultorio remitido por su médico de cabecera. El examen de creatinina apareció disparado. El paciente no siente nada: duerme bien, trabaja, hace su vida. Pero sus riñones ya están en estadio 4 de una enfermedad crónica que tiene cinco. 

    Esta escena, dice el nefrólogo Gustavo Guzmán, durante una entrevista exclusiva con la revista Medicina y Salud Pública, se repite con una frecuencia que debería alarmar. Y sin embargo, la población general sigue sin monitorear su función renal.

    Mucho más que un filtro: Las funciones del riñón que nadie menciona

    Cuando se habla de los riñones, casi siempre se reduce su papel a eliminar toxinas. Pero Guzmán advierte que esa es apenas una parte del trabajo. Estos órganos regulan el equilibrio ácido-base de la sangre —es decir, qué tan ácida está—, controlan la cantidad de agua en el cuerpo con una precisión muy fina, participan en el metabolismo del calcio y el fósforo para sostener la salud ósea, y producen eritropoyetina, la hormona que permite la generación de glóbulos rojos.

    "El riñón ayuda en la producción de eritropoyetina, que es indispensable para la generación de glóbulos rojos; es decir, evita que tengamos anemia, y además se adapta a la altitud: dependiendo de donde viva la persona, su valor de hemoglobina será diferente", explicó el especialista.

    Sin eritropoyetina no hay glóbulos rojos suficientes. Sin regulación del calcio, los huesos se deterioran. Sin control del pH, el metabolismo se desestabiliza. Un riñón enfermo no solo deja de filtrar: deja de sostener varias funciones vitales al mismo tiempo.

    Estadios 1, 2 y 3: La zona ciega donde la enfermedad gana terreno

    La enfermedad renal crónica se divide médicamente en cinco estadios. En los tres primeros, los síntomas brillan por su ausencia. Es solo al llegar al cuarto o al quinto que el cuerpo empieza a mandar señales vagas.

    Cuando los síntomas sí se presentan, son variados e inespecíficos: fatiga, cansancio, dificultad para respirar, disminución de la capacidad física, hinchazón en los pies o palidez asociada a la anemia. La inespecificidad de estas señales refuerza la necesidad de realizar controles médicos regulares.

    "A veces las personas necesitan ya diálisis y no sienten nada; simplemente son remitidas por su médico porque encontraron un examen ya muy alterado", advirtió el Dr. Guzmán.



    El peligro de la automedicación 

    El aumento de la ERC en jóvenes no obedece a una sola causa. Guzmán apunta a un patrón que se repite en consulta: personas que se automedican con antiinflamatorios para manejar el dolor muscular post-entrenamiento, sin saber que estos medicamentos tienen indicaciones muy precisas y que su uso indiscriminado, especialmente sin hidratación adecuada, puede comprometer la función renal de forma acumulativa.

    "La gente cree que tiene dolor de cabeza, tiene dolor muscular por ir al gimnasio, se toma un medicamento para el dolor. Esta automedicación puede potencialmente dañar los riñones, dependiendo de cuál sea el medicamento", sostuvo el nefrólogo.

    Pero el riesgo no viene solo de los medicamentos de venta libre. Guzmán también alertó sobre las preparaciones naturistas, que gozan de una percepción de inocuidad que no siempre está respaldada.

    "Hay que tener cuidado con lo que parece inocuo, bien sea porque uno prepara en la casa una bebida con una infusión con alguna plantita del jardín, o incluso comercialmente se consiguen sustancias que parecen inocuas, pero puede que no lo sean", afirmó.

    Creatinina, albuminuria y parcial de orina: Tres exámenes que no requieren un gran laboratorio

    El diagnóstico precoz es técnicamente sencillo. El marcador más usado en la práctica clínica habitual es la creatinina sérica, complementada con el parcial de orina y la albuminuria. Los tres exámenes son accesibles en cualquier nivel de complejidad del sistema de salud, incluso en municipios con infraestructura básica.

    El Dr. Guzmán recomendó que estas pruebas hagan parte del chequeo anual de toda la población adulta. Para quienes tienen antecedentes de diabetes, hipertensión, obesidad, lupus u otras enfermedades autoinmunes, o historial familiar de riñón poliquístico, el seguimiento debe ser más frecuente e individualizado.

    Hemodiálisis vs. diálisis peritoneal ¿En qué se diferencian?

    Cuando los riñones ya no pueden sostener sus funciones, la terapia de sustitución renal se vuelve inevitable. La hemodiálisis implica acudir a un centro médico tres veces por semana para que la sangre sea filtrada durante cuatro horas a través de una máquina que extrae toxinas y exceso de líquido. Es eficaz, pero condiciona completamente la rutina del paciente.

    La diálisis peritoneal, en cambio, usa el peritoneo —la membrana que envuelve los intestinos— como filtro natural. Un catéter abdominal permite instilar un líquido especial que extrae toxinas y agua a través de esa membrana. El proceso puede realizarse en casa, por el propio paciente o un familiar entrenado, ya sea en varios recambios durante el día o de forma automatizada durante la noche.

    Aun así, ninguna de las dos modalidades reemplaza la totalidad de lo que hace un riñón sano. La máquina extrae toxinas, pero no produce eritropoyetina, no regula el calcio ni el fósforo, no equilibra el pH de la sangre. Esas funciones deben manejarse de forma paralela con medicamentos.

    El trasplante en algunos casos no es el último recurso: Es el objetivo

    Existe una percepción extendida de que el trasplante renal es la medida extrema a la que se llega cuando ya no queda otra opción. Guzmán invierte esa lógica: la diálisis es el puente; el trasplante es la meta.

    "El trasplante es un riñón funcional que hace todas las funciones del riñón nativo. En términos de calidad de vida, la diferencia es total", dijo el especialista.

    Un riñón trasplantado produce sus propias hormonas, regula el equilibrio del cuerpo de forma autónoma y le devuelve al paciente una cotidianidad que la diálisis no puede garantizar. Todo paciente en estadio 5 debería ser evaluado como candidato a trasplante, salvo que exista una contraindicación médica específica.

    Importancia de donación de órganos

    La escasez de órganos disponibles es uno de los cuellos de botella más críticos de la nefrología en Colombia. Guzmán hizo un llamado directo a que las familias hablen del tema con naturalidad y manifiesten su voluntad de donar.

    "De un solo donante se puede salvar y cambiar la vida de muchas personas. Hay que propender porque haya más donación, para ayudar a todas estas personas que tienen un deterioro en sus órganos y, por ende, en su calidad de vida", concluyó Guzmán.




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