Una investigación de fase 1 del Memorial Sloan Kettering Cancer Center revela resultados prometedores para uno de los cánceres con menor tasa de supervivencia en el mundo, con seguimiento de hasta seis años en pacientes tratados con una vacuna personalizada basada en ARNm.

Una vacuna terapéutica experimental contra el cáncer de páncreas, desarrollada con la misma tecnología de ARNm utilizada en las vacunas contra el COVID-19, sigue mostrando resultados alentadores años después de su aplicación.
Según datos presentados en la Reunión Anual 2026 de la Asociación Estadounidense para la Investigación del Cáncer (AACR), el 87,5% de los pacientes cuyo sistema inmunitario respondió al tratamiento continuaban vivos entre cuatro y seis años después de la cirugía, en un contexto donde la tasa de supervivencia a cinco años para este tipo de cáncer ronda apenas el 13%.
El ensayo clínico de fase 1, dirigido por el Dr. Vinod Balachandran del Memorial Sloan Kettering Cancer Center (MSK), evaluó el autogene cevumeran, una vacuna personalizada desarrollada por BioNTech y Genentech. El tratamiento se elabora a partir del análisis genético del tumor de cada paciente, identificando mutaciones únicas para entrenar al sistema inmunitario a reconocerlas y atacarlas mediante linfocitos T.
De los 16 pacientes que recibieron la vacuna tras cirugía, combinada con quimioterapia y un inhibidor de puntos de control inmunitario, ocho generaron una respuesta inmune específica contra el tumor. De ese grupo, siete siguen vivos hoy. Entre quienes no respondieron al tratamiento, solo dos de ocho permanecen con vida, con una supervivencia media de 3,4 años.
El seguimiento de las células T activadas por la vacuna fue liderado por el biólogo computacional Benjamin Greenbaum, codirector del Centro Olayan para Vacunas contra el Cáncer del MSK. Su trabajo permitió rastrear con precisión la respuesta inmune de cada paciente y correlacionarla con los desenlaces clínicos a largo plazo.
"Estos primeros resultados demuestran que este nuevo enfoque de inmunoterapia tiene el potencial de marcar la diferencia en uno de los cánceres más letales", señaló el Dr. Balachandran, quien añadió que los datos impulsan los esfuerzos por probar vacunas de ARNm personalizadas en más pacientes y en más tipos de cáncer.
Donna Gustafson, de 72 años, fue la primera paciente en inscribirse en el ensayo a finales de 2019, cuando tenía 66 y recibió el diagnóstico durante un viaje familiar a Australia. De regreso en Estados Unidos, el equipo del MSK la guió a través de una cirugía para extirpar el tumor, seguida de inmunoterapia, ocho dosis de la vacuna y quimioterapia.
"La vacuna tuvo muy pocos efectos secundarios y no duraron mucho", recuerda Donna, quien hoy viaja con frecuencia, pasó su 50 aniversario de bodas en Sicilia y comparte tiempo con sus tres hijas y seis nietos. "No hay límites para lo que puedo hacer. Para mí ha sido un auténtico milagro."
Respaldado por los resultados de la fase 1, un ensayo clínico de fase 2 patrocinado por Genentech en colaboración con BioNTech se encuentra actualmente en curso en el MSK y otros centros médicos alrededor del mundo, con el objetivo de evaluar el tratamiento en una población más amplia de pacientes con cáncer de páncreas.