La Organización Panamericana de la Salud emitió una alerta epidemiológica ante el aumento de contagios y pidió reforzar la vacunación en los países de la región.

América enfrenta un repunte de sarampión que ha llevado a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) a emitir una alerta epidemiológica y pedir a los países que refuercen las estrategias de vacunación y vigilancia.
En lo que va de 2026, se han confirmado 47.500 casos de sarampión en 16 países y 44 fallecimientos en tres países, una cifra que representa más del triple de los casos registrados durante todo 2025. El año pasado se reportaron 15.000 casos en 15 países y 32 muertes.
La organización señaló que el continente americano registra actualmente el mayor número de casos de sarampión en más de dos décadas, por lo que clasificó como muy alto el riesgo para la salud pública asociado a la enfermedad.
El incremento no se distribuye de manera uniforme en la región. De acuerdo con la OPS, Guatemala, México, Estados Unidos y Perú concentran el 95
% de los casos confirmados hasta el momento.
La organización también alertó sobre la posibilidad de que el virus llegue a nuevas zonas debido a los viajes internacionales y los eventos masivos, así como sobre el impacto que pueden tener los brotes en poblaciones con acceso limitado a los servicios de salud.
El sarampión es una de las enfermedades infecciosas más contagiosas. El virus se transmite principalmente por el aire y por las gotas respiratorias que expulsan las personas infectadas al toser o estornudar.
Los primeros síntomas pueden incluir fiebre alta, tos, secreción nasal y conjuntivitis. Posteriormente suele aparecer una erupción o sarpullido en la piel.
Aunque algunas personas pueden recuperarse sin complicaciones, el sarampión puede provocar cuadros graves, especialmente en determinados grupos de población. Entre sus posibles complicaciones se encuentran la neumonía, la encefalitis y la pérdida de la visión, además de la muerte.
Ante el aumento de casos, la Organización Panamericana de la Salud instó a los países a reforzar la vacunación, particularmente entre las personas que no cuentan con una protección adecuada frente a la enfermedad.
La inmunización es considerada la herramienta más eficaz para prevenir el sarampión y limitar su propagación. Por ello, el organismo también recomendó fortalecer la vigilancia epidemiológica para identificar rápidamente nuevos casos y responder ante posibles brotes.
El llamado ocurre mientras América enfrenta un incremento de casos que, de continuar, podría favorecer la expansión del virus hacia comunidades con bajas coberturas de vacunación.