El análisis genético confirma que se trata de la cepa de los Andes, estrechamente relacionada con el brote de la Patagonia argentina de 2018-2019. Los expertos buscan ahora reconstruir la cadena de contagio entre los pasajeros del barco.

A finales de abril, una pareja residente en Suiza desembarcó del crucero MV Hondius tras un viaje desde Ushuaia hasta la isla de Santa Elena.
Días después de llegar a casa, recibieron un correo de la operadora del barco advirtiéndoles de que se había detectado una enfermedad a bordo.
El hombre ya presentaba síntomas —fiebre, tos y malestar gastrointestinal, compatibles con el hantavirus— y al acudir al Hospital Universitario de Zúrich dio positivo. Sus muestras se convirtieron en la materia prima de una investigación urgente.
Diez científicos distribuidos entre Zúrich y Ginebra trabajaron en paralelo para secuenciar el virus. El viernes siguiente al diagnóstico, ambos equipos obtuvieron los resultados, los compararon y los publicaron abiertamente en la plataforma Virological.org.
Entre los investigadores se encontraba el biólogo tinerfeño Francisco Javier Pérez-Rodríguez, quien explicó que el análisis mediante tecnología Illumina permitió examinar los tres segmentos del genoma viral y confirmar que no hubo reordenamiento genético, es decir, intercambio de material entre cepas que pudiera haber dado lugar a un virus nuevo.
El análisis sitúa al virus del Hondius dentro del linaje de la cepa de los Andes, la única variante del hantavirus capaz de contagiarse entre personas —el resto solo salta de roedores a humanos—.
Su parentesco más estrecho es con los aislados de Argentina de 2018-2019, cuando un brote iniciado en una celebración de cumpleaños en la Patagonia dejó 34 infectados y 11 muertos. Estanislao Nistal Villán, investigador de la Universidad CEU San Pablo, señala que la secuencia no presenta rasgos de una variante muy divergente ni de una cepa enteramente nueva: se trata de un linaje estable respecto a lo ya conocido.
Con diez posibles infectados y tres muertes a bordo de un crucero —cifras llamativas para un virus considerado muy difícil de transmitir— los científicos apuntan ahora a un objetivo más ambicioso: reconstruir la cadena de contagio. Para ello están secuenciando el virus de otros pacientes del brote.
Si los genomas resultan prácticamente idénticos, la conclusión apuntaría a una transmisión reciente de persona a persona; si presentan mayor diversidad, podría tratarse de múltiples saltos independientes desde roedores.
Los resultados, aún parciales, determinarán cuánto tiempo llevaba el virus circulando a bordo antes de ser detectado.