Así funciona la zoonosis: Cómo se transmite el hantavirus de roedores a humanos

Las enfermedades transmitidas de animales a humanos causan 2,7 millones de muertes al año y representan más de la mitad de todas las infecciones transmisibles en el mundo.

Laura Guio

    Así funciona la zoonosis: Cómo se transmite el hantavirus de roedores a humanos

    La zoonosis no es un fenómeno nuevo. Los hantavirus son patógenos zoonóticos, lo que significa que su principal vía de transmisión se produce de animales a humanos, un mecanismo que ha acompañado a las personas a lo largo de su historia mediante epidemias globales como la rabia, la tuberculosis o la gripe aviar.

    El término 'zoonosis' procede de la unión griega entre zoon (animal) y nosos (condición médica). Según la Organización Mundial de la Salud, se conocen más de 200 afecciones con estas características, y sus agentes transmisores pueden ser bacterias, virus, parásitos o agentes no convencionales que se propagan a los humanos por contacto directo, a través de los alimentos, el agua o el medio ambiente.

    Cómo llega el virus al ser humano

    La vía de contagio más habitual es la inhalación de excretas o secreciones aerosolizadas de roedores infectados, por lo que las personas que viven o trabajan en espacios con presencia de excrementos y orina de ratones tienen mayor riesgo.

    Para que un virus logre dar el salto entre especies, necesita adaptarse. Una de las características fundamentales de estos microorganismos es su variabilidad genética, que les permite acumular mutaciones para sobrevivir en nuevos ambientes. A diferencia de las bacterias, cuyo proceso de multiplicación está mejor controlado, los virus pueden generar una amplia diversidad de variantes capaces de adaptarse a distintos hospedadores.

    El caso especial de la cepa Andes

    Las últimas informaciones sobre el brote del crucero MV Hondius confirmaron que la variante causante era la cepa Andes, una familia de patógenos procedente del Cono Sur de América con la habilidad de transmitirse entre humanos. No obstante, aunque se han visto casos de contagio entre personas, este tipo de transmisión sigue siendo muy poco frecuente.

    Un análisis de un brote registrado en el suroeste de Argentina en 1996 concluyó que, si bien la principal fuente de exposición siguen siendo los roedores, la transmisión entre personas tuvo lugar durante la fase prodrómica de la enfermedad o poco después. Este mecanismo hace que la cepa Andes sea única dentro de la familia de los hantavirus.

    El papel del ser humano en la propagación

    La crisis sanitaria no puede entenderse sin mirar al espejo. Acciones humanas como la deforestación, las prácticas agrícolas, la producción ganadera y la globalización han transformado los ecosistemas a escala mundial y con ello han permitido la propagación de más enfermedades zoonóticas.

    El aumento de las temperaturas y la modificación de las condiciones ambientales, asociadas a una mayor humedad, elevan el riesgo de contraer enfermedades como la leptospirosis. El riesgo es mayor en regiones cálidas, muy pobladas y cercanas a la costa, y se incrementa en los meses finales del verano.

    Una sola salud para todos

    Frente a este panorama, la comunidad científica reclama un cambio de enfoque. Los programas actuales contra enfermedades zoonóticas se concentran en un patógeno en particular y olvidan los efectos sistémicos y las causas generales que propician las transmisiones. Por eso, los expertos animan a adoptar un enfoque One Health que involucre a todos los sectores de la sociedad.

    Este tipo de enfermedades desencadenan la muerte de 2,7 millones de personas cada año y representan más del 50% de todas las enfermedades transmisibles en el mundo. Las cifras exigen, según los investigadores, estrategias conjuntas e interdisciplinares.

    El profesor Julio Álvarez, del Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria de la Universidad Complutense, lo resume con claridad: proteger la salud humana empieza por cuidar la salud de los animales silvestres y el entorno que los rodea. No son mundos separados.


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