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La inmunoterapia transforma el tratamiento del mieloma múltiple y ofrece esperanzas a pacientes

Especialista explica cómo los anticuerpos monoclonales, la terapia CAR-T y los anticuerpos biespecíficos han multiplicado las líneas de tratamiento disponibles, ampliando la supervivencia y la calidad de vida de quienes padecen esta enfermedad.

Laura Guio

    La inmunoterapia transforma el tratamiento del mieloma múltiple y ofrece esperanzas a pacientes

    El mieloma múltiple, un cáncer que afecta las células plasmáticas de la médula ósea, ha pasado de ser una enfermedad con pocas alternativas terapéuticas a convertirse en un campo en el que la innovación avanza a un ritmo sin precedentes. Así lo describe el Dr. Alexis Cruz Chacón, hematólogo oncólogo del Centro de Cáncer del Hospital Auxilio Mutuo, en entrevista con la revista Medicina y Salud Pública.

     Según el especialista, "especialmente en la última década el tratamiento de mieloma múltiple ha evolucionado mucho" gracias a la integración de la inmunoterapia, que define como aquellos tratamientos que optimizan el sistema inmunológico para que sea este el que ataque directamente a la célula maligna.

    Los anticuerpos monoclonales fueron los primeros en llegar, hace aproximadamente diez años. El Daratumumab y el Isatuximab actúan sobre el receptor CD38 en la superficie de las células de mieloma y, según explicó el doctor, producen un doble efecto: activan la muerte celular programada y marcan a la célula cancerosa para que los linfocitos T la reconozcan y la eliminen. 

    Su integración fue tan exitosa que hoy, afirmó Cruz Chacón, "no importa si el paciente va a recibir su tratamiento inicial, un tratamiento en recaída o incluso terapia de mantenimiento, los anticuerpos monoclonales se han integrado a todas estas fases".

    CAR-T: convertir los linfocitos en "supersoldados"

    La terapia CAR-T representa un salto cualitativo en la inmunoterapia. A diferencia de los anticuerpos monoclonales, esta técnica extrae los propios linfocitos T del paciente —las células del sistema inmunológico que el doctor compara con soldados— y los transforma en laboratorio para potenciar su capacidad de ataque.

     "Es como si los entrenáramos y los convirtiéramos en unos súper soldados", señaló el Dr. Cruz Chacón, explicando que estos linfocitos son modificados para reconocer el marcador BCMA presente en las células de mieloma, multiplicados en grandes cantidades y luego reinfundidos al paciente. Actualmente la FDA ha aprobado dos medicamentos de CAR-T, indicados para quienes han fallado al menos a dos líneas de tratamiento previas. 

    El principal reto, reconoció el especialista, sigue siendo el costo elevado y la necesidad de administrarlo exclusivamente en centros especializados.

    Anticuerpos biespecíficos: El puente entre linfocitos y células cancerosas

    La tercera generación de inmunoterapias aprobadas para el mieloma son los anticuerpos biespecíficos, la más reciente de las incorporaciones al arsenal terapéutico. Su mecanismo no requiere modificar células del paciente; en cambio, actúan como un puente molecular. Tal como lo describió el Dr. Cruz Chacón, "por un lado se pegan a un marcador en la célula de mieloma —como el BCMA— y por otro lado se pegan a CD3, que es el receptor en el linfocito T que hace que este se active y ataque. 

    Es como si conectaras una con la otra". Hoy existen cuatro anticuerpos biespecíficos aprobados para el mieloma, y el Teclistamab fue recientemente habilitado como segunda línea de tratamiento, lo que representa un avance significativo en la disponibilidad más temprana de estas terapias.

    Más opciones de vida: El impacto en la supervivencia

    El efecto acumulado de todas estas innovaciones ha sido profundo en términos de supervivencia. El doctor recurrió a una analogía con el béisbol para ilustrarlo: antes de la inmunoterapia, la mayoría de los pacientes de mieloma solo recibían dos líneas de tratamiento durante todo su curso de enfermedad. 

    "La inmunoterapia ha logrado que los pacientes de mieloma tengan un tercer strike y a veces hasta un cuarto", afirmó. Donde antes un oncólogo debía comunicarle al paciente que no había más opciones y que era momento de optar por cuidado paliativo, hoy, dijo Cruz Chacón, "para un paciente que no tenía opción, tenemos una opción".

    Hacia el futuro: Menos trasplantes, más precisión

    El Dr. Cruz Chacón anticipa que en los próximos cinco a diez años estas terapias migrarán hacia líneas de tratamiento más tempranas, posiblemente reduciendo la dependencia del trasplante autólogo de médula ósea. La tendencia, sostuvo, apunta hacia "tratamientos más dirigidos con menos efectos secundarios, que causen menos toxicidad".

     A ello se suma la medición de la enfermedad residual mínima, una prueba que detecta alteraciones moleculares en la médula ósea incluso cuando no hay células de mieloma visibles, y que permite identificar a pacientes con mayor riesgo de recaída para ajustar sus estrategias de mantenimiento. 

    El especialista subrayó además que todas estas terapias —incluyendo CAR-T y los anticuerpos biespecíficos— ya están disponibles en Puerto Rico, aunque por el momento únicamente en centros especializados.


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