La ginecóloga oncóloga Dra. Fiorella Reyes explicó que el cáncer de ovario suele diagnosticarse en etapas avanzadas por la ausencia de pruebas de detección temprana. Además, destacó el papel de la medicina de precisión, los biomarcadores y el abordaje multidisciplinario para mejorar el tratamiento de las pacientes.

Durante la convención ProGym Sunshine Seminar 2026, celebrada en Río Grande, la ginecóloga oncóloga Dra. Fiorella Reyes abordó los principales retos que representa el cáncer de ovario, una enfermedad considerada entre las más letales de los cánceres ginecológicos. La especialista explicó los factores de riesgo, los síntomas de alerta y los avances terapéuticos que han transformado el manejo de esta condición.
La Dra. Reyes explicó que el cáncer de ovario puede originarse en los ovarios, las trompas de Falopio o el tejido peritoneal del abdomen. Señaló que una de las principales dificultades es que actualmente no existe una prueba de tamizaje comparable al Papanicolaou, la mamografía o la colonoscopia.
"Básicamente no da síntomas hasta que está avanzado", indicó la especialista, por lo que con frecuencia el diagnóstico ocurre cuando la paciente presenta síntomas persistentes y la enfermedad ya se encuentra en una etapa avanzada.
Entre los factores de riesgo mencionó no haber estado embarazada, antecedentes de infertilidad, endometriosis y obesidad. También destacó la importancia de la predisposición genética, especialmente en pacientes con mutaciones del gen BRCA, las cuales aumentan el riesgo tanto de cáncer de ovario como de cáncer de mama.
Respecto a los síntomas, explicó que las pacientes pueden presentar:
Distensión abdominal.
Dolor abdominal.
Presencia de una masa abdominal.
Dificultad para comer o pérdida de apetito.
Cambios al orinar o evacuar.
Ante estos hallazgos, señaló que suelen realizarse estudios de imagen, como sonograma o tomografía computarizada (CT scan), y posteriormente una biopsia o cirugía para confirmar el diagnóstico y determinar la necesidad de quimioterapia u otros tratamientos.
La especialista destacó que el cáncer de ovario ha sido ampliamente estudiado debido a su alta mortalidad, lo que ha permitido desarrollar herramientas de medicina de precisión.
Explicó que actualmente se realizan pruebas patológicas y genéticas para identificar biomarcadores que permitan seleccionar tratamientos dirigidos según las características del tumor.
Entre los avances mencionó la llegada de nuevos anticuerpos conjugados con fármacos (antibody-drug conjugates) y el uso de inhibidores de PARP en pacientes con mutaciones genéticas como BRCA. Precisó que estas terapias suelen emplearse junto con la quimioterapia y se indican según las características clínicas y moleculares de cada paciente.
Asimismo, señaló que las decisiones terapéuticas se basan en guías sustentadas en evidencia científica, aunque el tratamiento siempre debe individualizarse.
Sobre los casos en los que el cáncer reaparece tras un periodo de estabilidad, explicó que las opciones dependen del sitio de recurrencia, la posibilidad de realizar cirugía y la presencia de biomarcadores que permitan utilizar terapias dirigidas.
También enfatizó la importancia de que las pacientes sean atendidas por un equipo multidisciplinario integrado por ginecólogos oncólogos, médicos primarios, internistas, endocrinólogos, cardiólogos, neumólogos y hematólogos-oncólogos, entre otros especialistas.
"La comunicación es súper importante entre nosotros", expresó, al destacar que el trabajo coordinado permite ofrecer un plan de tratamiento individualizado.
Como mensaje final, la Dra. Reyes exhortó a las mujeres a mantener sus controles ginecológicos periódicos.
"Toda paciente necesita una visita al ginecólogo por lo menos una vez al año", afirmó, al señalar que la prevención continúa siendo una de las principales herramientas para salvar vidas mediante la identificación oportuna de enfermedades ginecológicas.