El ginecólogo obstetra Dr. Miguel Echevarría Quintana explicó que la mayoría de los casos de cáncer de ovario se diagnostican en etapas avanzadas, lo que disminuye significativamente la supervivencia. Destacó la importancia de reconocer los síntomas, conocer los antecedentes familiares y mantener los controles ginecológicos, incluso después de la menopausia.

El cáncer de ovario continúa representando uno de los principales retos en la salud femenina debido a que, en la mayoría de los casos, la enfermedad se identifica cuando ya se encuentra en etapas avanzadas. En entrevista con la Revista Medicina y Salud Pública, el ginecólogo obstetra Dr. Miguel Echevarría Quintana, del Hospital Pavia Caguas, explicó los factores de riesgo, aclaró algunos mitos frecuentes y compartió las recomendaciones para favorecer un diagnóstico oportuno.
El especialista señaló que el cáncer de ovario es el octavo cáncer más frecuente en la mujer a nivel mundial y que cada año se diagnostican más de 300.000 casos.
Sin embargo, enfatizó que el principal desafío es que la enfermedad suele detectarse cuando ya se encuentra en estadios III o IV.
"Lo importante es recalcar sobre la incidencia del cáncer de ovario es que la mayoría de las veces uno diagnostica el cáncer de ovario ya en una etapa avanzada", explicó.
Según indicó, cuando el diagnóstico ocurre en fases avanzadas, la supervivencia a cinco años se encuentra aproximadamente entre el 10% y el 40%. En cambio, cuando se detecta en un estadio I, la supervivencia supera el 90% en la mayoría de los casos.
"Esta brecha tan grande es lo que recalca la importancia de poder detectar un cáncer de ovario en una etapa más temprana", afirmó.
Echevarría explicó que la genética tiene un papel importante en el desarrollo de esta enfermedad.
Detalló que las mujeres con mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2 presentan un aumento significativo en el riesgo de desarrollar cáncer de ovario, al igual que aquellas con antecedentes familiares de cáncer de ovario o de mama.
Además, indicó que aunque la edad promedio del diagnóstico suele ser alrededor de los 63 años, en pacientes con estas mutaciones la enfermedad puede presentarse hasta 10 años antes.
El ginecólogo explicó que el riesgo aumenta con el paso de los años debido a los cambios que ocurren durante cada ciclo menstrual.
Según indicó, cada vez que una mujer ovula se produce un "microtraumatismo" en el ovario y en la trompa de Falopio. Este proceso, repetido durante décadas, incrementa el riesgo de desarrollar cáncer de ovario.
Durante la entrevista, el especialista aclaró varias creencias erróneas que escucha con frecuencia en la consulta.
Una de ellas es pensar que un resultado normal en la prueba de Papanicolaou descarta el cáncer de ovario.
"La realidad es que el Papanicolaou no tiene nada que ver con el diagnóstico de un cáncer de ovario", explicó, al recordar que esta prueba está dirigida al cáncer de cuello uterino.
También desmintió la creencia de que los anticonceptivos orales aumentan el riesgo de desarrollar la enfermedad.
"Se ha visto que disminuye el riesgo de cáncer de ovario el uso de pastilla anticonceptiva", señaló.
Asimismo, aclaró que es falso que el cáncer de ovario no produzca síntomas.
El especialista indicó que la mayoría de las pacientes sí presentan síntomas antes del diagnóstico.
Entre los principales mencionó:
Distensión abdominal.
Dolor pélvico.
Urgencia urinaria.
Ante cualquiera de estas manifestaciones, recomendó acudir al ginecólogo para una evaluación.
En cuanto a los avances en el tratamiento, Echevarría destacó que actualmente existen terapias dirigidas que han contribuido a aumentar la supervivencia de las pacientes, incluso en casos diagnosticados en etapas avanzadas.
Entre ellas mencionó los inhibidores de PARP y el bevacizumab, medicamentos que, según explicó, han permitido mejorar el pronóstico de algunas pacientes.
Finalmente, el especialista advirtió que muchas mujeres dejan de asistir a sus controles ginecológicos después de la menopausia porque consideran que ya no los necesitan, especialmente si nunca han tenido un Papanicolaou alterado.
Sin embargo, recordó que el cáncer de ovario suele diagnosticarse alrededor de los 63 años, por lo que insistió en mantener las evaluaciones ginecológicas de rutina.
"Es muy importante que sigan yendo a su ginecólogo para que le hagan una evaluación por lo menos rutinaria y se puedan identificar cualquier tipo de factor de riesgo", concluyó.