Más terapias permiten personalizar tratamiento para Crohn y Colitis ulcerosa: menos efectos secundarios

Los avances terapéuticos han ampliado las opciones disponibles, incluyendo medicamentos que actúan sobre rutas específicas de inflamación, como la Interleucina-23 (IL-23), lo que permite mayor efectividad y menos efectos secundarios.

Katherine Ardila

    Más terapias permiten personalizar tratamiento para Crohn y Colitis ulcerosa: menos efectos secundarios

    Las enfermedades inflamatorias del intestino, como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, son un desafío para los sistemas de salud. Su naturaleza crónica, el aumento en la incidencia y la necesidad de tratamientos a largo plazo exigen que los especialistas se mantengan actualizados sobre las opciones terapéuticas disponibles y las estrategias más efectivas para abordar cada caso.

    Frente a esta realidad, el 25th Digestive Diseases at the Caribbean se convirtió en el escenario ideal para que expertos en gastroenterología discutieran los avances más recientes en el manejo de estas condiciones. 

    En este contexto, la doctora María Eugenia Ríos, gastroenteróloga aseguró que “cuando yo comencé, habían una o dos opciones de terapias y según ha evolucionado en los últimos, yo diría que tenemos un panorama más diverso con medicamentos más seguros, con  menos efectos secundario y que realmente nos ofrecen una variabilidad que antes no teníamos".

    Este cambio no solo beneficia a los médicos en su práctica diaria, sino que tiene un impacto en la calidad de vida de los pacientes. "Ahora ver la variabilidad de tratamiento les da una esperanza de que, ok, todavía están investigando mi condición para que llegue a una mejoría o un tratamiento adecuado para mí", añadió con optimismo.

    Cada paciente: un universo único

    Al abordar las consideraciones para elegir un tratamiento inicial y realizar el monitoreo posterior, la doctora Ríos fue enfática en que no existen fórmulas universales ni recetas genéricas. 

    "Cada paciente es un universo aparte. O sea que cada vez que uno va a evaluar el tratamiento tiene que ver al paciente específicamente, su edad, su sexo. Tenemos pacientes jóvenes pero tenemos pacientes adultos. Así que uno tiene que ver ahí consideraciones en seguridad", explicó con detalle.

    Ahora bien, las preferencias personales juegan un papel fundamental en la adherencia al tratamiento, un factor que a menudo se subestima. "Cada paciente es un universo. Algunos pacientes tienen un temor de inyecciones. A algunos pacientes no les gusta tomar un medicamento diario. Debemos evaluarlo porque al final del día queremos que ese tratamiento que comenzamos sea efectivo, que se pueda cumplir”.

    Asimismo, el estilo de vida es otro factor determinante que puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso terapéutico. "Yo tengo pacientes jóvenes que quizás van a estar entre viajes, en cosas que están por su trabajo, por sus estudios, entre fuera y dentro de Puerto Rico. Pues son tratamientos que tienen que considerar eso. ¿Cuál es el estilo de vida de cada paciente? Cuán accesible es recibir ese tratamiento. Para que pueda tener efectividad", agregó, subrayando así la importancia de una mirada integral.

    Terapias dirigidas: mayor precisión, menos efectos secundarios

    De hecho, la doctora Ríos destacó las ventajas de las terapias que bloquean rutas específicas de inflamación, como las que actúan sobre la IL-23, un avance significativo en la especialidad.

     "Al ir más dirigido a la vía donde tenemos la condición gastrointestinal, evitamos tener efectos secundarios. Hay un mejor perfil de seguridad, por lo cual buscamos que en ese medicamento que vamos a escoger tenga la combinación de efectividad y un perfil de seguridad apropiado", explicó.

    Remisión clínica versus remisión endoscópica: la importancia de ambas

    Ahora bien, uno de los conceptos más importantes que es necesario aprender, es la diferencia fundamental entre la remisión clínica, basada en cómo se siente el paciente, y la remisión endoscópica, que requiere evidencia objetiva de curación del tejido. 

    "Todo paciente quiere sentirse bien, por supuesto, esa es la meta inicial. El paciente te dice ‘me siento bien, ya no estoy yendo tanto al baño, mi vida no se está interrumpiendo tanto’,  esa es una parte, pero la segunda parte es entonces analizar ese tejido con la endoscopía, hacer ese seguimiento y comparar cómo le va en su tratamiento, si su tejido se ve bien visual e histológicamente por la biopsia", detalló.

    La combinación de ambas formas de remisión garantiza resultados duraderos y una verdadera recuperación.

    La importancia de actuar temprano

    Cuando un paciente no responde adecuadamente a un tratamiento, la doctora Ríos enfatizó la necesidad de tomar decisiones rápidas y acertadas. "Hay que estar bien atentos a cómo se siente el paciente y evidenciar esa mejoría para tomar decisiones tempranas de cambio, porque afortunadamente tenemos más terapias, por lo cual no queremos que el paciente, sufra innecesariamente, sino que tenemos que captar en los laboratorios y en los síntomas  tratar de una forma hasta preventiva", señaló.

    Finalmente, la especialista aconsejó a sus colegas sobre cómo aplicar el conocimiento científico en la práctica diaria, un mensaje especialmente relevante para quienes están comenzando. 

    "Claramente la ciencia nos ha indicado cuáles son las terapias, porque se han hecho estudios, salen guías y te dan unas recomendaciones bien particulares, muy dirigidas, pero la realidad es que cuando tú estás en la oficina con ese paciente, tú usas las guías, pero tienes que ver al paciente y tomar la decisión. ¿Me va a cumplir con la terapia? ¿Se va a cubrir la terapia? ¿La va a poder seguir? O sea, que todos estos factores son súper importantes", reflexionó.

    Y concluyó “una cosa son las guías que establecen los centros de investigación, donde tienen todos los recursos del mundo, y otra cosa eres tú con tu paciente, tomar esa decisión correcta de tratamiento para el paciente que tienes frente a ti". 



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