Un estudio multicéntrico italiano con 266 pacientes muestra que el régimen multimodal alivia los síntomas en siete días con mayor eficacia y reduce a la mitad la necesidad de intervenciones quirúrgicas urgentes.

La enfermedad hemorroidal afecta la calidad de vida de millones de personas y los tratamientos conservadores habituales, como el aumento de fibra y los baños de asiento, con frecuencia tardan semanas en ofrecer alivio.
Un equipo de investigadores italianos quiso comprobar si un régimen que actúa simultáneamente sobre la inflamación, el edema y el dolor local podría acelerar esa recuperación.
El estudio, de cohorte retrospectivo y realizado en cinco centros de proctología entre noviembre de 2024 y junio de 2025, comparó tres estrategias en adultos con hemorroides agudas de grados I a III o hemorroides externas trombosadas: un régimen multimodal basado en lidocaína tópica, otro basado en nifedipino tópico y la terapia estándar. Ambos grupos multimodales recibieron también diosmina micronizada, hesperidina y bromelina por vía oral.
A los siete días de tratamiento, los pacientes del grupo de lidocaína registraron una puntuación media de dolor (escala analógica visual) de 1,5 sobre 10, frente a 3,4 en el grupo de terapia estándar y 2,5 en el grupo de nifedipino. La diferencia fue estadísticamente significativa (p de interacción grupo × tiempo < 0,001).
La puntuación global de síntomas (HDSS) también mejoró con mayor velocidad: el grupo de lidocaína redujo sus valores en un 48 % en solo una semana, mientras que el grupo de nifedipino lo hizo en un 27 % y el de terapia estándar apenas alcanzó el 22 %.
La calidad de vida relacionada con la salud siguió la misma tendencia, con ventajas para el régimen de lidocaína tanto en el día 7 como en el día 14.
Uno de los hallazgos más relevantes para la práctica clínica es la reducción de las intervenciones procedimentales urgentes, principalmente trombectomías.
Solo el 10 % de los pacientes del grupo de lidocaína y el 11 % del de nifedipino requirieron ese tipo de procedimiento, frente al 31 % en el grupo de terapia estándar, una diferencia de más del triple.
Asimismo, los pacientes tratados con lidocaína tuvieron una probabilidad significativamente menor de necesitar analgesia adicional en comparación con quienes recibieron terapia estándar (OR 0,21; IC 95 %: 0,10–0,56) o nifedipino (OR 0,26; IC 95 %: 0,11–0,62).
Los eventos adversos fueron poco frecuentes y en su mayoría de carácter leve. Se reportaron molestias gastrointestinales menores y, en los dos grupos multimodales, episodios de irritación cutánea local y transitoria. No se registraron efectos adversos graves en ninguno de los tres brazos del estudio.