Esofagitis eosinofílica: cuando la dificultad para tragar se convierte en una señal de alerta

La condición puede provocar que los alimentos se queden atascados y, sin tratamiento, causar un estrechamiento progresivo del esófago.

Andrea Bazurto Gutiérrez

    Esofagitis eosinofílica: cuando la dificultad para tragar se convierte en una señal de alerta

    La dificultad frecuente para tragar, la sensación de que la comida queda atascada o los episodios de atragantamiento pueden ser manifestaciones de esofagitis eosinofílica, una condición inflamatoria que afecta el esófago y que requiere evaluación médica. Durante el 20.º Excellence in GI Nursing Symposium de la Sociedad Puertorriqueña de Asistentes de Gastroenterología, el Dr. Hendrick Pagán, gastroenterólogo y Maribel Burgos, presidenta de la Sociedad Puertorriqueña de Asistentes de Gastroenterología, explicaron cómo identificar la condición, cómo se diagnostica y por qué es importante mantener el tratamiento.

    ¿Qué es la esofagitis eosinofílica?

    La esofagitis eosinofílica ocurre cuando se produce un depósito de eosinófilos, un componente de las células sanguíneas, en el esófago. Esta acumulación puede provocar inflamación y dificultades para que los alimentos pasen adecuadamente.

    Según explicó el Dr. Pagán, uno de los principales síntomas en los adultos es sentir que la comida se queda atascada en el esófago. El paciente puede describir la sensación de que el bolo alimenticio baja con dificultad o genera molestias.

    La condición también puede estar asociada con otras enfermedades como asma y eczema.

    Los síntomas pueden manifestarse de manera diferente

    En los adultos, la esofagitis eosinofílica suele manifestarse mediante dificultad para tragar o la sensación de que los alimentos se quedan detenidos.

    En los niños, explicó el especialista, puede presentarse de otras maneras, como rechazo a los alimentos o dificultad para comer y tragar.

    Con el paso del tiempo, la infiltración de eosinófilos puede hacer que el esófago se estreche. Esto aumenta la dificultad para que los alimentos atraviesen el órgano y puede llegar a provocar episodios de atragantamiento.

    ¿Cómo se diagnostica?

    Cuando existe sospecha de esofagitis eosinofílica, se realiza una endoscopia y se toman biopsias del esófago.

    El Dr. Pagán explicó que se obtienen muestras en distintos puntos del esófago, incluyendo el área distal, y posteriormente estas se analizan bajo el microscopio para determinar si existe infiltración de eosinófilos.

    Según explicó, cuando se encuentra una cantidad superior a 15 eosinófilos por unidad cuadrada en el tejido analizado, se utiliza como criterio para establecer el diagnóstico.

    Durante la endoscopia también pueden observarse características de la enfermedad, como determinados anillos en el esófago.

    ¿Qué hacer mientras se espera la evaluación?

    Cuando un paciente presenta este tipo de síntomas, el primer paso es establecer un diagnóstico. Mientras espera la evaluación médica, Burgos explicó que, si existe dificultad para tragar, puede adaptarse temporalmente la alimentación.

    "Cuando es un paciente que presenta este tipo de síntomas lo primero es diagnosticar, mientras ese paciente aún no ha sido evaluado, se le recomienda, si está teniendo dificultades para tragar, se adapta la alimentación, más blanda, mucho líquido, mientras se visita al médico y se realiza un diagnóstico y endoscopia, y la serie de muestras necesarias para identificar la condición", explicó Burgos.

    La orientación se plantea como una medida mientras el paciente logra ser evaluado y se realizan las pruebas necesarias para identificar la causa de los síntomas.

    No asumir que la dificultad para tragar es normal

    Durante la conversación, los especialistas destacaron que algunas personas pueden acostumbrarse a experimentar dificultad para tragar y asumir que, debido a que ocurre con frecuencia, se trata de algo normal.

    Sin embargo, la esofagitis eosinofílica puede confundirse con otras molestias digestivas. Incluso puede ocurrir que un paciente piense que tiene gastritis y deje pasar los síntomas.

    Por ello, el mensaje de los especialistas fue evitar el autodiagnóstico y acudir a profesionales de la salud para determinar qué está provocando la dificultad para tragar.

    El papel del personal de gastroenterología

    El acompañamiento del paciente forma parte importante del proceso. Desde el momento en que una persona contacta la oficina médica, el personal puede indagar sobre sus síntomas para establecer prioridades y conocer la severidad del cuadro.

    La comunicación dentro del equipo también resulta fundamental para proporcionar al paciente información completa y específica durante el proceso de evaluación.

    Este acompañamiento puede ser especialmente importante para pacientes que experimentan miedo o ansiedad ante la dificultad para tragar, los procedimientos y la espera del diagnóstico.

    Dieta de eliminación y alternativas de tratamiento

    Entre las alternativas para el manejo de la esofagitis eosinofílica se encuentra la dieta de eliminación, mediante la cual se retiran determinados alimentos para identificar cuáles pueden estar relacionados con la inflamación.

    Durante la entrevista se mencionaron alimentos como soya, leche, pescado y huevo, entre otros.

    El Dr. Pagán señaló que realizar esta dieta puede ser complejo debido a la cantidad de alimentos que pueden llegar a retirarse. Por ello, explicó que debe realizarse de manera guiada y siguiendo un proceso de eliminación que permita identificar cuáles productos pueden estar relacionados con la inflamación.

    También existen tratamientos con medicamentos. Entre ellos mencionó los inhibidores de ácido, como Protonix, así como otras alternativas con mecanismos diferentes, entre ellas Dupixent, dependiendo del manejo que requiera cada paciente.

    Una condición que requiere tratamiento continuo

    La esofagitis eosinofílica no se presentó durante la entrevista como una condición con una cura definitiva, sino como una enfermedad que requiere tratamiento y seguimiento.

    Si no se mantiene el manejo, la acumulación de eosinófilos puede continuar y contribuir al estrechamiento del esófago.

    Cuando el estrechamiento progresa, el paciente puede llegar a presentar un episodio en el que los alimentos queden atrapados y necesite atención de emergencia. En estos casos puede ser necesario realizar una endoscopia y utilizar un dilatador para abrir nuevamente el esófago.

    Por esta razón, sentirse mejor no significa necesariamente que se deba suspender el tratamiento. El control continuo busca evitar que la inflamación vuelva a producir cambios en el esófago.

    Un abordaje multidisciplinario

    El Dr. Pagán explicó que suele manejar a sus pacientes en conjunto con especialistas en alergias, debido a la relación que existe entre la esofagitis eosinofílica y condiciones como el asma y el eczema.

    Este acercamiento permite evaluar al paciente tomando en cuenta otras condiciones que puedan estar relacionadas con su cuadro.

    Comunicar los síntomas es clave

    Ante la presencia de dificultad para tragar o la sensación recurrente de que los alimentos quedan atascados, los especialistas recomendaron comunicar lo que está ocurriendo y buscar una evaluación profesional.

    El diagnóstico requiere identificar la causa de los síntomas mediante la evaluación correspondiente y, cuando existe sospecha de esofagitis eosinofílica, realizar la endoscopia y las biopsias necesarias.

    El mensaje final del Dr. Pagán fue claro: comunicar todo lo que el paciente siente permite al profesional contar con más información para establecer un mejor diagnóstico y orientar el tratamiento adecuado.

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