Esofagitis eosinofílica: qué síntomas alertan, cómo se diagnostica y cuáles son sus tratamientos

La inflamación crónica del esófago puede manifestarse con vómitos, rechazo a los alimentos, dificultad para tragar y episodios de atragantamiento. Aunque no tiene cura, existen tratamientos para controlar la enfermedad y prevenir su progresión.

Andrea Bazurto Gutiérrez

    Esofagitis eosinofílica: qué síntomas alertan, cómo se diagnostica y cuáles son sus tratamientos

    La Esofagitis Eosinofílica es una enfermedad inflamatoria crónica del esófago cuyo diagnóstico ha aumentado, especialmente en Puerto Rico.

    Se trata de una condición relativamente reciente en el conocimiento médico: aunque las enfermedades inflamatorias del esófago son conocidas desde hace décadas, la esofagitis eosinofílica comenzó a reconocerse y estudiarse con mayor profundidad durante los últimos 20 años. Actualmente existen alternativas de tratamiento que permiten controlar la inflamación y mejorar la calidad de vida de quienes la padecen.

    Una respuesta inmunológica que ocurre de forma gradual

    La esofagitis eosinofílica no es una alergia alimentaria convencional, aunque puede compartir algunos elementos con las alergias.

    La enfermedad ocurre cuando el organismo desarrolla una respuesta inmunológica frente a proteínas provenientes de los alimentos o del ambiente, lo que provoca una inflamación crónica del esófago.

    A diferencia de una alergia clásica, cuya reacción suele ser inmediata, en la esofagitis eosinofílica la respuesta inmunológica ocurre de manera gradual. Esta evolución puede dificultar que la enfermedad sea identificada de forma temprana.

    Cuando la inflamación se mantiene durante un período prolongado, puede producir fibrosis y provocar un estrechamiento del esófago. Con el tiempo, esto puede dificultar cada vez más el paso de los alimentos.

    Los síntomas pueden ser diferentes según la edad

    La esofagitis eosinofílica puede presentarse desde la infancia hasta la adultez, pero sus manifestaciones varían de acuerdo con la edad.

    En los niños menores de 12 años, los síntomas más frecuentes incluyen:

    • Náuseas.

    • Vómitos repetidos.

    • Rechazo a la alimentación.

    • Dificultad para comer adecuadamente.

    En los niños más pequeños, una de las señales puede ser que comiencen a dejar de comer o que presenten problemas persistentes para alimentarse.

    En preadolescentes y adolescentes, el cuadro puede cambiar. Una de las principales manifestaciones es la disfagia, es decir, la dificultad para tragar.

    El paciente puede comenzar a tardar más tiempo en comer porque necesita realizar un mayor esfuerzo para que los alimentos pasen. También pueden aparecer episodios recurrentes de atragantamiento.

    Una señal de alerta particularmente importante ocurre cuando un alimento queda atascado en el esófago y el paciente necesita acudir a una sala de emergencia. Estos episodios pueden presentarse especialmente después de consumir alimentos de consistencia más dura, como pollo o churrasco.

    Del estudio de tragado a la biopsia: así se confirma

    El diagnóstico de la esofagitis eosinofílica requiere una evaluación progresiva.

    Inicialmente, puede realizarse un estudio de tragado de bario, un examen radiológico que permite evaluar el paso de los alimentos y descartar otras causas de disfagia.

    Si el estudio no muestra anomalías estructurales evidentes, el siguiente paso puede ser una endoscopía.

    Durante este procedimiento se obtienen biopsias del tejido del esófago. Estas muestras son examinadas por un patólogo para determinar la presencia de un número elevado de eosinófilos.

    Los eosinófilos son un tipo de glóbulo blanco asociado con procesos alérgicos e inflamatorios. Para establecer el diagnóstico debe identificarse una cantidad determinada de estas células en el tejido analizado.

    Las pruebas de alergia no siempre permiten identificar el alimento responsable

    El tratamiento puede incluir cambios en la alimentación, medicamentos y agentes biológicos, dependiendo de la edad y de la gravedad de la enfermedad.

    Una de las alternativas es el manejo dietético, que consiste en eliminar determinados alimentos y posteriormente introducirlos de forma controlada. Para evaluar la respuesta, pueden ser necesarias nuevas endoscopías.

    Sin embargo, las pruebas utilizadas para detectar alergias clásicas no permiten necesariamente determinar qué alimento está provocando el proceso inflamatorio relacionado con la esofagitis eosinofílica.

    Por esta razón, el manejo mediante la dieta puede requerir un seguimiento cuidadoso y evaluaciones repetidas para determinar si existe una mejoría de la inflamación.

    Medicamentos y agentes biológicos para controlar la inflamación

    Actualmente existen dos medicamentos aprobados por la FDA para esta condición.

    Uno de ellos es dupilumab, un agente monoclonal biológico utilizado para controlar la inflamación.

    Por su costo, este tipo de tratamiento puede reservarse para pacientes que no han respondido a otras alternativas o que presentan una enfermedad de mayor severidad. Además, su utilización requiere autorización previa de los planes médicos.

    La respuesta al tratamiento puede observarse relativamente rápido. Para comprobar que la inflamación ha disminuido, pueden realizarse endoscopías de seguimiento a los seis meses o al año.

    En muchos casos, estos estudios muestran una mejoría importante del estado del esófago después del tratamiento.

    Es una enfermedad crónica que requiere control continuo

    La esofagitis eosinofílica no tiene cura actualmente. Una vez diagnosticada, se considera una enfermedad crónica que requiere tratamiento continuo.

    El objetivo es controlar la inflamación, evitar su progresión y mantener la capacidad del paciente para alimentarse adecuadamente.

    La inflamación persistente puede provocar fibrosis y estrechamiento del esófago, por lo que mantener la adherencia al tratamiento es fundamental para prevenir complicaciones y conservar la calidad de vida.

    Durante los últimos años también ha cambiado la manera en que se entiende la evolución de la enfermedad. Hace aproximadamente una década existía la idea de que algunos niños podían superarla al crecer; sin embargo, actualmente se reconoce que se trata de una condición crónica.

    ¿Cuándo consultar?

    La aparición repetida de dificultad para tragar, atragantamientos, vómitos, rechazo a los alimentos o episodios en los que la comida queda atascada debe llevar a una evaluación médica.

    En los niños pequeños, los cambios en la alimentación pueden ser una señal importante. En adolescentes, comer cada vez más lentamente o presentar dificultades para tragar merece atención, especialmente si los episodios son recurrentes.

    Una evaluación oportuna permite investigar las causas de estos síntomas y determinar si es necesario realizar estudios adicionales para confirmar o descartar una esofagitis eosinofílica.

    Para obtener información especializada sobre esta condición, también se recomienda consultar fuentes dedicadas a la enfermedad y las páginas oficiales de las sociedades de gastroenterología pediátrica de Norteamérica y Europa, además de mantener una comunicación adecuada con el médico primario para facilitar los referidos a especialistas cuando sean necesarios.

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