Las terapias biológicas y los tratamientos orales han ampliado las alternativas para controlar la enfermedad inflamatoria intestinal. El objetivo actual es alcanzar una remisión rápida, reducir complicaciones y adaptar el tratamiento a las características de cada paciente.

Durante el 2026 Excellence of GI Nursing Symposium de la Sociedad Puertorriqueña de Asistentes de Gastroenterología, el gastroenterólogo Dr. Juan Marqués Lespier explicó los avances recientes en el manejo de la enfermedad inflamatoria intestinal, desde nuevas formulaciones orales hasta estrategias que buscan una mayor personalización de los tratamientos.
Según el especialista, durante los últimos 10 años se han ampliado considerablemente las alternativas terapéuticas para los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal.
Anteriormente, las opciones disponibles eran más limitadas y algunos pacientes podían llegar a ser considerados para procedimientos quirúrgicos cuando los tratamientos no lograban controlar adecuadamente la enfermedad. Sin embargo, las nuevas terapias actúan sobre diferentes mecanismos involucrados en la regulación de las enfermedades inflamatorias del intestino.
"Muchas veces nos vamos a frustrar porque si no me funciona este tratamiento, no me va a funcionar el próximo", explicó Marqués Lespier. No obstante, destacó que actualmente existen diferentes vías para abordar la enfermedad y que, en muchos casos, es posible alcanzar el control e incluso la remisión.
Uno de los avances señalados por el gastroenterólogo es la incorporación de terapias orales durante los últimos cinco años.
A diferencia de las terapias biológicas tradicionales, que suelen administrarse por vía intravenosa o subcutánea, las moléculas pequeñas pueden utilizarse por vía oral. Esto representa una alternativa para pacientes que sienten temor a las inyecciones, a las agujas o a acudir a un centro de infusión.
El especialista destacó que estos medicamentos pueden utilizarse desde el hogar, siguiendo los horarios establecidos para cada tratamiento, y que son efectivos para controlar la enfermedad.
Esta modalidad también puede resultar más conveniente para personas que trabajan, tienen familia o cuentan con horarios comprometidos. Sin embargo, Marqués Lespier advirtió que la adherencia continúa dependiendo de la responsabilidad del paciente, ya que olvidar las dosis puede provocar una activación de la condición.
Uno de los cambios más importantes en el tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal es el objetivo terapéutico.
De acuerdo con el especialista, anteriormente el propósito principal era controlar los síntomas debido a las limitadas opciones disponibles. Con los nuevos medicamentos, las guías establecen como meta alcanzar una remisión rápida y certera en el menor tiempo posible.
Llegar a una remisión temprana puede traducirse en menos complicaciones, menos hospitalizaciones y un menor riesgo de cirugía.
Esto representa un cambio frente al enfoque denominado step up, mediante el cual se comenzaba con un tratamiento y, si el paciente no respondía, se avanzaba progresivamente hacia otras alternativas. Según explicó el gastroenterólogo, durante esos periodos algunos pacientes podían desarrollar complicaciones de salud.
La estrategia actual busca que el paciente alcance una remisión rápida, continúe con su vida y mantenga un tratamiento efectivo acompañado de seguimiento y cernimiento médico.
Marqués Lespier explicó que no todos los pacientes son candidatos para las mismas terapias y que la selección depende de los síntomas y de las características de la enfermedad.
En pacientes con enfermedad sumamente agresiva y severa, los medicamentos biológicos, administrados por vía intravenosa o subcutánea, continúan siendo las opciones más efectivas, según el especialista.
Mientras tanto, las moléculas pequeñas administradas por vía oral continúan en estudio y han experimentado un crecimiento en cuanto a las formulaciones disponibles.
El conocimiento acumulado durante las últimas décadas también ha permitido identificar qué tratamientos pueden ser más efectivos dependiendo de la respuesta previa del paciente. Como ejemplo, el especialista mencionó el ustekinumab y el upadacitinib para pacientes que han fallado inicialmente a medicamentos anti-TNF, como infliximab y adalimumab.
Además, señaló que existen medicamentos selectivos al intestino que pueden ser considerados en determinados pacientes, incluyendo aquellos que no presentan manifestaciones fuera del intestino.
La intención, explicó, es avanzar hacia una medicina personalizada que tome en cuenta las características clínicas, físicas y socioeconómicas del paciente, además de su estilo de vida.
A pesar de los avances, el acceso continúa siendo uno de los principales desafíos.
El gastroenterólogo señaló que estos medicamentos pueden tener costos elevados y que no todos los planes médicos los cubren. Esta situación representa una dificultad no solo en Puerto Rico, sino también en Estados Unidos.
Sin embargo, existen alternativas para algunos pacientes. Marqués Lespier explicó que determinadas compañías farmacéuticas cuentan con programas de asistencia y que también hay fundaciones que pueden ayudar a pacientes cuyo plan médico no cubre el medicamento, incluso proporcionándolo gratuitamente durante un periodo determinado.
"Tenemos retos socioeconómicos que desgraciadamente nos afectan, pero no significa que no podamos trabajar alrededor de ellos", sostuvo.
La selección del medicamento debe considerar además las condiciones médicas del paciente.
El especialista explicó que en pacientes mayores de 65 años con determinadas condiciones médicas, especialmente cardiovasculares, existen medicamentos que no pueden utilizarse debido al riesgo de enfermedad tromboembólica o enfermedad cardíaca.
En términos generales, señaló que la mayoría de los medicamentos biológicos presentan un perfil de seguridad favorable.
Sobre el infliximab, indicó que en Puerto Rico se utiliza desde hace más de 30 años y que sus efectos secundarios han sido, en su experiencia, leves y controlables. Entre las principales preocupaciones mencionó las reacciones alérgicas.
También destacó el perfil de seguridad de medicamentos como vedolizumab y ustekinumab, que pueden utilizarse en determinados pacientes, incluyendo mujeres que desean quedar embarazadas, personas con múltiples comorbilidades y adultos mayores que desarrollan una nueva enfermedad.
De cara al futuro, las moléculas pequeñas de administración oral continúan siendo una de las áreas de investigación señaladas por el especialista.
Marqués Lespier también mencionó que se estudia la posibilidad de utilizar dos tipos de terapias de manera simultánea en pacientes en quienes un solo tratamiento no logra funcionar completamente.
El gastroenterólogo consideró que la investigación continuará generando nuevas alternativas y vías de tratamiento para pacientes con enfermedades complejas.
Mientras la ciencia avanza hacia tratamientos cada vez más personalizados, el objetivo inmediato sigue siendo controlar la enfermedad y alcanzar la remisión, con la expectativa de que una mayor investigación permita acercarse eventualmente a una cura.