Antibióticos dejan huella en el microbioma intestinal hasta ocho años después del tratamiento

Experto analizó a casi 15.000 adultos y halló que ciertos fármacos alteran de forma duradera la comunidad de bacterias intestinales, con posibles implicaciones para enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2.

Laura Guio

    Antibióticos dejan huella en el microbioma intestinal hasta ocho años después del tratamiento

    Investigadores de la Universidad de Uppsala han demostrado que el uso de antibióticos deja cambios medibles en el microbioma intestinal hasta cuatro y ocho años después del tratamiento. Lo que sorprende al equipo es que incluso una única prescripción de ciertos tipos de antibióticos es suficiente para dejar esa huella.

    El estudio, publicado en Nature Medicine, analizó datos de 14.979 adultos residentes en Suecia, combinando el exhaustivo registro sueco de medicamentos prescritos con muestras de microbioma intestinal procedentes de dos biobancos universitarios.

    No todos los antibióticos afectan por igual

    Los efectos variaron considerablemente según el tipo de fármaco. Las asociaciones más fuertes se encontraron con la clindamicina, las fluoroquinolonas y la flucloxacilina. Según los investigadores, esto se explica por dos factores: el espectro de acción de cada antibiótico y la forma en que es eliminado por el organismo.

    Algunos fármacos, en lugar de excretarse por la orina, regresan al intestino tras pasar por el hígado —un proceso conocido como circulación enterohepática—, lo que eleva su concentración en el colon, donde habita la mayor parte del microbioma.

    En contraste, la penicilina V, el antibiótico más recetado para infecciones ambulatorias en Suecia, se asoció con cambios menores y de menor duración.

    Implicaciones para enfermedades crónicas

    Los hallazgos abren una nueva ventana para entender por qué estudios previos han vinculado el uso frecuente de antibióticos con un mayor riesgo de diabetes tipo 2 u otras enfermedades metabólicas.

     Los investigadores observaron que ciertos antibióticos favorecen la proliferación de bacterias intestinales que también aparecen en mayor abundancia en personas con diabetes tipo 2.

    "Estas alteraciones pueden durar hasta ocho años —posiblemente más—, lo que podría ser relevante para el desarrollo de enfermedades crónicas", señaló Gabriel Baldanzi, primer autor del estudio.

    ¿Debe cambiar la forma de prescribir?

    Los autores son cautelosos: el estudio no pretende modificar los criterios fundamentales de prescripción, que siguen basándose en la bacteria causante de la infección y su perfil de resistencia. Sin embargo, plantean que cuando dos antibióticos son igualmente eficaces, el impacto sobre el microbioma podría ser un criterio adicional a considerar.

    El equipo continúa su investigación y está recogiendo una segunda muestra de casi la mitad de los participantes para determinar el tiempo real de recuperación del microbioma y qué personas son más vulnerables a estos cambios.




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