Tres cambios diarios que pueden ayudar a controlar el azúcar en la sangre

Pequeños ajustes en la rutina pueden contribuir al control de la glucosa y complementar el tratamiento indicado por los profesionales de salud.

Redacción MSP

    Tres cambios diarios que pueden ayudar a controlar el azúcar en la sangre

    Cuando la hemoglobina glicosilada aparece elevada, el resultado no refleja únicamente lo ocurrido durante un solo día. Este indicador permite conocer el promedio aproximado de los niveles de glucosa en sangre durante los últimos dos o tres meses. 

    Detrás de un resultado elevado pueden existir aumentos frecuentes de glucosa después de las comidas, poca actividad física, alteraciones en el descanso, resistencia a la insulina o determinados patrones de alimentación.

    Aunque las personas con diabetes o prediabetes deben seguir las recomendaciones de sus profesionales de salud, algunos hábitos cotidianos pueden contribuir al control de la glucemia.

    El sedentarismo, una alimentación con exceso de azúcares añadidos y carbohidratos refinados, el estrés y dormir mal pueden dificultar el manejo de la glucosa. Por eso, modificar diferentes aspectos de la rutina puede resultar más útil que concentrarse únicamente en un alimento o ejercicio.

    Caminar después de comer

    Uno de los cambios más sencillos consiste en moverse después de las comidas. Caminar puede favorecer que los músculos utilicen parte de la glucosa disponible en la sangre y ayudar a reducir el aumento de glucosa que normalmente ocurre después de comer.

    La actividad física regular también forma parte de las recomendaciones para el manejo de la diabetes y puede ayudar a mantener la glucosa dentro de los rangos establecidos por el equipo de salud.

    La American Diabetes Association (ADA) recomienda interrumpir los períodos prolongados de estar sentado al menos cada 30 minutos, incluso con caminatas cortas o ejercicios sencillos, por sus beneficios sobre la glucosa. También recomienda al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada a vigorosa para la mayoría de los adultos con diabetes.

    Mantener horarios de alimentación más ordenados

    No solo importa qué se come, también puede ser importante cuándo se come. Mantener cierta regularidad en los horarios puede ayudar a algunas personas a organizar mejor sus comidas y evitar llegar con demasiada hambre a la siguiente.

    Sin embargo, no existe un horario único que funcione para todas las personas. En quienes tienen diabetes, especialmente aquellas que utilizan insulina o determinados medicamentos, los horarios de las comidas deben coordinarse con el tratamiento y las recomendaciones del equipo de salud.

    La distribución de los alimentos dentro de cada comida también puede influir en la respuesta de la glucosa. Una revisión sistemática y metaanálisis presentada en Diabetes en 2025, que analizó 17 estudios y 389 participantes con diabetes tipo 2, encontró que consumir los carbohidratos al final de la comida se asoció con una reducción de aproximadamente 13 mg/dL en la glucosa posprandial a las dos horas y con una pequeña reducción de la hemoglobina A1c.

    Los investigadores, sin embargo, señalaron que se necesitan más estudios para determinar si este efecto puede mantenerse a largo plazo y si es aplicable a poblaciones más diversas.

    Dormir lo suficiente

    El descanso también forma parte del control metabólico. Dormir poco o tener un sueño de mala calidad puede afectar la manera en que el organismo utiliza la insulina y dificultar el control de la glucosa.

    La ADA señala que el sueño insuficiente o irregular está relacionado con peores niveles de glucosa y recomienda establecer rutinas que favorezcan un descanso adecuado.

    La glucosa en sangre no depende de una sola comida, una caminata o una noche de descanso. Es el resultado de múltiples factores que interactúan a lo largo del tiempo. Por eso, pequeños cambios sostenidos en la actividad física, la alimentación y el sueño pueden convertirse en herramientas útiles para mejorar el control metabólico y reducir el impacto de las alteraciones de la glucosa.

    En personas con diabetes o prediabetes, estos hábitos deben formar parte de un plan individualizado junto con el seguimiento y el tratamiento indicado por los profesionales de salud.

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