Neuropatía diabética: cuando la diabetes comienza a afectar los nervios

Hormigueo, ardor, entumecimiento o dolor en los pies pueden ser más que una molestia pasajera. La neuropatía diabética es una de las complicaciones más frecuentes de la diabetes y puede afectar hasta el funcionamiento de algunos órganos.

Lukas Salomón Osorio

    Neuropatía diabética: cuando la diabetes comienza a afectar los nervios

    Cuando la diabetes permanece elevada durante períodos prolongados puede provocar daño en los nervios y en los pequeños vasos sanguíneos que los nutren. Algunas personas experimentan ardor, dolor punzante o hipersensibilidad; otras pueden perder progresivamente la capacidad del dolor, temperatura o contacto. 

    El control de la diabetes no debe centrarse únicamente en la glucosa. La Presión arterial, el colesterol, peso, la actividad física, la alimentación y el tabaquismo también forman parte de la prevención.

    ¿Qué tan frecuente es?

    El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK) estima que hasta la mitad de las personas con diabetes pueden desarrollar neuropatía periférica. 

    En Puerto Rico, la condición también representa una carga importante para las personas que viven con diabetes. Un estudio publicado en Journal of Multimorbidity and Comorbidity, basado en datos de pacientes adultos con diabetes tipo 2 atendidos en Puerto Rico, encontró que el 20.7 % presentaba neuropatía. 

    La investigación incluyó información de 485,866 pacientes y también identificó hipertensión, hiperlipidemia, enfermedad renal y retinopatía entre las comorbilidades frecuentes.

    ¿Cómo se puede detectar? 

    Durante una evaluación médica se revisan los síntomas, los antecedentes y la sensibilidad de los pies. El profesional puede utilizar herramientas sencillas para comprobar la percepción de vibraciones, temperatura y estímulos táctiles, además de evaluar los reflejos, la marcha y el equilibrio. 

    También es importante descartar otras causas de neuropatía. La propia ADA considera la neuropatía diabética un diagnóstico de exclusión, porque una persona con diabetes también puede presentar daños en los nervios por otras razones, algunas de ellas tratables. 

    La prevención comienza antes de los síntomas

    La ADA recomienda realizar una evaluación de neuropatía periférica desde el diagnóstico en personas con diabetes tipo 2, cinco años después del diagnóstico de diabetes tipo 1 y, posteriormente, al menos una vez al año. En quienes ya presentan neuropatía, revisar los pies diariamente y realizar controles médicos periódicos puede ayudar a detectar lesiones de manera temprana.

    El hormigueo, el ardor o el adormecimiento persistente no deberían normalizarse simplemente porque una persona tiene diabetes. Reconocer estos cambios y comentarlos con un profesional de salud puede permitir identificar la neuropatía, descartar otras causas y comenzar medidas para proteger los nervios y los pies. 

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