Ola de calor en Puerto Rico: los errores con el protector solar que aumentan el riesgo de daño en la piel

Ante las altas temperaturas y la intensa radiación ultravioleta, especialistas recuerdan que usar protector solar no basta: aplicarlo correctamente, reaplicarlo a tiempo y elegir un fotoprotector de amplio espectro son medidas clave para prevenir quemaduras, envejecimiento prematuro y cáncer de piel.

Andrea Bazurto Gutiérrez

    Ola de calor en Puerto Rico: los errores con el protector solar que aumentan el riesgo de daño en la piel

    En medio de las altas temperaturas y la intensa exposición al sol que caracteriza esta época del año en Puerto Rico, el uso correcto del protector solar cobra un papel fundamental para proteger la piel. Aunque millones de personas recurren diariamente a estos productos, persisten errores frecuentes sobre su aplicación, el significado del factor de protección solar (FPS) y la frecuencia con la que debe reaplicarse. Estas equivocaciones pueden reducir significativamente su eficacia frente a la radiación ultravioleta.

    El protector solar también es necesario cuando está nublado

    El doctor Tomás Toledo Pastrana, jefe del Servicio de Dermatología de los hospitales Quirónsalud Sagrado Corazón y Quirónsalud Infanta Luisa, explica que la fotoprotección debe utilizarse todos los días en las zonas expuestas, especialmente en la cara, cuello, escote, orejas y dorso de las manos, incluso cuando el cielo está cubierto por nubes.

    Según el especialista, una parte importante de la radiación ultravioleta atraviesa las nubes, por lo que la ausencia de calor o de una sensación intensa de sol no significa que la piel esté protegida. El daño ocasionado por esta radiación se acumula con el paso de los años, aunque no aparezcan quemaduras visibles.

    El "callo solar" no protege frente al cáncer de piel

    Uno de los mitos más extendidos es que la piel desarrolla una especie de "callo solar" tras exponerse progresivamente al sol y que esto disminuye el riesgo de sufrir daños.

    Sin embargo, el dermatólogo aclara que, aunque la exposición repetida puede aumentar la pigmentación y engrosar ligeramente la capa superficial de la piel, esto no evita el daño acumulado en el ADN de las células ni reduce el riesgo de desarrollar cáncer de piel. De hecho, el bronceado representa una respuesta de defensa del organismo frente al daño causado por la radiación ultravioleta y no un signo de protección.

    Los errores más frecuentes al usar protector solar

    Entre las prácticas que disminuyen la eficacia del protector solar, el especialista destaca:

    • Aplicar una cantidad insuficiente.

    • No reaplicarlo durante el día.

    • Olvidar zonas como orejas, labios, cuello, nuca, cuero cabelludo en personas con poco cabello, dorso de las manos y empeines.

    • Utilizar productos vencidos o mal conservados.

    • Pensar que en días nublados no existe riesgo.

    • Usarlo para prolongar innecesariamente el tiempo de exposición al sol.

    • Creer que broncearse poco a poco es una forma saludable de proteger la piel.

    ¿Cada cuánto tiempo debe reaplicarse?

    Durante actividades al aire libre, la recomendación es renovar el protector solar aproximadamente cada dos horas. Una sola aplicación en la mañana no proporciona protección durante toda la jornada cuando la exposición es prolongada.

    También debe reaplicarse después de nadar, tras sudar intensamente, al practicar ejercicio, después de secarse con una toalla o cuando existe fricción constante con la ropa o el uso de cascos.

    El especialista añade que la precaución debe ser aún mayor en playas, montañas, zonas nevadas y actividades acuáticas, donde la radiación puede incrementarse debido a la reflexión y la altitud.

    Cómo elegir el FPS adecuado

    El factor de protección solar (FPS) indica principalmente el nivel de protección frente a la radiación UVB, responsable de las quemaduras solares. Sin embargo, no refleja por sí solo la protección frente a la radiación UVA, que penetra más profundamente en la piel y está relacionada con el fotoenvejecimiento, la aparición de manchas y el cáncer cutáneo.

    Por ello, los dermatólogos recomiendan elegir fotoprotectores de amplio espectro que también protejan frente a los rayos UVA.

    En términos generales, un FPS 30 bloquea aproximadamente el 97% de la radiación UVB, mientras que un FPS 50 alcanza cerca del 98%. Aunque la diferencia parece pequeña, puede resultar importante en personas con piel muy clara, antecedentes de cáncer de piel o exposiciones prolongadas e intensas.

    Además, los productos resistentes al agua no son impermeables. Dependiendo de su etiquetado, mantienen su eficacia entre 40 y 80 minutos sobre la piel mojada, por lo que deben volver a aplicarse después de ese tiempo.

    El protector solar no impide producir vitamina D

    Finalmente, el especialista señala que el uso de protector solar no suele impedir la síntesis de vitamina D. En caso de existir un déficit, este puede corregirse de forma segura mediante la alimentación o suplementos.

    Por ello, insiste en que la exposición sin protección no debe utilizarse como estrategia para obtener vitamina D. La fotoprotección debe formar parte de un conjunto de medidas que incluya buscar sombra, utilizar ropa adecuada, sombreros y gafas de sol.

    Aunque ningún protector solar bloquea el 100% de la radiación ultravioleta, su uso correcto reduce de forma significativa el riesgo de quemaduras, envejecimiento prematuro de la piel y cáncer cutáneo.

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