Todo sobre la dermatitis atópica: la guía para entender síntomas, tratamientos y cómo prevenir recaídas

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta mucho más que la piel. La Dra. Zelma Chiesa explicó que el manejo moderno busca mantener la enfermedad bajo control a largo plazo mediante estrategias personalizadas que disminuyan las recaídas, mejoren la calidad de vida y reduzcan la necesidad de tratamientos con mayores efectos adversos.

Andrea Bazurto Gutiérrez

    Todo sobre la dermatitis atópica: la guía para entender síntomas, tratamientos y cómo prevenir recaídas

    Aunque suele asociarse con lesiones cutáneas y picazón intensa, la dermatitis atópica también puede afectar el sueño, la salud mental, el desempeño escolar y laboral, además de representar una importante carga económica para quienes viven con esta enfermedad.

    Durante su conferencia virtual en Expo Salud en el Sur, la Dra. Zelma Chiesa, dermatóloga, profesora asociada de Dermatología en la Universidad de Pensilvania y egresada del programa de Dermatología de la Universidad de Puerto Rico, explicó que el tratamiento de la dermatitis atópica ha evolucionado significativamente durante la última década y que hoy el objetivo no es únicamente controlar los brotes cuando aparecen, sino mantener la enfermedad estable a largo plazo.

    "La dermatitis atópica es una condición crónica inflamatoria", recordó la especialista, quien enfatizó que el manejo debe ser continuo y adaptado a las necesidades de cada paciente.

    ¿Qué es la dermatitis atópica?

    La especialista explicó que la dermatitis atópica, también conocida como eczema, es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel caracterizada por la presencia de lesiones cutáneas acompañadas de picazón intensa y episodios recurrentes de empeoramiento.

    "Estos pacientes, por lo general, cuando no están en tratamiento, van a tener la condición activa", señaló.

    Además, indicó que la enfermedad suele presentar exacerbaciones en las que aumentan tanto la intensidad del picor como la extensión de las lesiones.

    Respecto a su diagnóstico, explicó que se trata principalmente de un diagnóstico clínico basado en la historia médica del paciente, la distribución y apariencia de las lesiones y los síntomas que refiere durante la consulta.

    ¿Por qué aparece esta enfermedad?

    Uno de los aspectos que más inquieta a los pacientes es conocer la causa de la dermatitis atópica. Sin embargo, la Dra. Chiesa explicó que actualmente no existe una única causa identificada.

    No obstante, aclaró que sí se conocen diversos factores que participan en el desarrollo de la enfermedad, entre ellos:

    • factores genéticos;

    • factores ambientales;

    • alteraciones en la barrera protectora de la piel;

    • cambios en el sistema inmunológico;

    • modificaciones en los microorganismos presentes tanto en la piel como en el tracto gastrointestinal.

    Todos estos elementos favorecen la producción de sustancias inflamatorias que mantienen activa la enfermedad.

    Una enfermedad con consecuencias físicas, emocionales y económicas

    La dermatóloga destacó que el impacto de la dermatitis atópica se extiende mucho más allá de las lesiones visibles.

    Explicó que aproximadamente el 60% de los pacientes experimenta dificultades para dormir, consecuencia directa del picor persistente.

    La falta de descanso repercute en la capacidad de concentración, el rendimiento escolar y laboral y aumenta el ausentismo tanto en el trabajo como en la escuela.

    Además, señaló que los pacientes presentan una mayor incidencia de síntomas relacionados con ansiedad y depresión debido a la carga física y emocional que representa convivir con la enfermedad.

    En el plano económico, añadió que el tratamiento también supone un costo considerable.

    "No tan solo por los costos directos, sino también por los costos indirectos", explicó, al referirse a la pérdida de productividad ocasionada por la enfermedad.

    Según indicó, en Estados Unidos el impacto económico asociado a la dermatitis atópica alcanza aproximadamente cinco billones de dólares anuales.

    El verdadero objetivo del tratamiento

    Para la Dra. Chiesa, tratar la dermatitis atópica significa mucho más que aliviar un brote.

    "La finalidad del tratamiento es mantener un estado de control donde los síntomas sean leves y disminuir la ocurrencia de las exacerbaciones agudas", explicó.

    Al momento de definir un tratamiento, señaló que siempre considera tres aspectos fundamentales:

    • lograr un control rápido de los síntomas;

    • establecer una estrategia efectiva a largo plazo;

    • seleccionar un tratamiento que el paciente realmente pueda seguir.

    La especialista destacó que incluso el mejor medicamento pierde eficacia si el paciente no logra incorporarlo a su rutina diaria.

    "Si es algo con lo que ellos no están de acuerdo o que simplemente no pueden hacer, no va a ser un tratamiento que nos dé los mejores resultados", afirmó.

    Mantener el control evita que la enfermedad avance

    La dermatóloga insistió en que el objetivo principal debe ser mantener el control sostenido de la enfermedad.

    Esto permite:

    • prevenir nuevas recaídas;

    • disminuir las exacerbaciones;

    • evitar futuras complicaciones;

    • reducir la necesidad de escalar a tratamientos más complejos.

    En otras palabras, cuanto mejor controlada permanezca la dermatitis atópica, menores serán las probabilidades de que el paciente necesite terapias más intensivas.

    El tratamiento diario sigue siendo fundamental

    Para los pacientes con dermatitis atópica leve, la especialista explicó que el tratamiento continúa basándose en medidas sencillas, pero constantes.

    Entre ellas destacó:

    • el uso diario de humectantes o emolientes;

    • preferiblemente productos sin fragancias;

    • evitar la exposición a irritantes y alérgenos conocidos;

    • utilizar medicamentos tópicos durante las exacerbaciones cuando sea necesario.

    Los emolientes, ya sean cremas, lociones o ungüentos, constituyen una de las principales herramientas para mantener la barrera cutánea en buen estado y prevenir nuevos brotes.

    Los tratamientos tópicos han evolucionado

    La Dra. Chiesa explicó que actualmente existen alternativas que van más allá de los corticosteroides tópicos tradicionales.

    Según indicó, hoy se dispone de distintas clases de medicamentos tópicos aprobados incluso para pacientes pediátricos, con perfiles de seguridad adecuados para su uso prolongado y especialmente útiles en áreas delicadas del cuerpo.

    Esto permite ofrecer tratamientos más individualizados según las características de cada paciente.

    Terapia reactiva o terapia proactiva: una diferencia que cambia el control de la enfermedad

    Uno de los conceptos centrales de la conferencia fue la diferencia entre tratar únicamente los brotes y mantener un tratamiento preventivo.

    La especialista explicó que la terapia reactiva consiste en aplicar el medicamento solamente cuando la lesión está activa, es decir, cuando la piel presenta enrojecimiento, engrosamiento o picazón.

    En cambio, la terapia proactiva busca prevenir que esas lesiones reaparezcan.

    Para ello, una vez la lesión desaparece, el paciente continúa aplicando el medicamento una o dos veces por semana sobre las zonas donde habitualmente se presentan los brotes, incluso cuando la piel luce completamente normal.

    "Lo que se trata es tratar aquellas lesiones subclínicas, tratar lo que los ojos no pueden ver", explicó.

    La especialista señaló que esta estrategia permite mantener controlada la inflamación persistente que permanece bajo la superficie de la piel y disminuye significativamente el riesgo de recaídas.

    La evidencia respalda el tratamiento preventivo

    La Dra. Chiesa indicó que diversos estudios han demostrado que la terapia proactiva reduce la frecuencia de las exacerbaciones cuando se compara con el tratamiento reactivo.

    Además, explicó que este enfoque es bien tolerado por la mayoría de los pacientes y permite disminuir el uso prolongado de corticosteroides tópicos.

    Aunque aclaró que estos medicamentos continúan siendo una herramienta importante para controlar los brotes, advirtió que el uso prolongado de corticosteroides tópicos de alta potencia puede asociarse con efectos secundarios como adelgazamiento de la piel, aparición de estrías y cambios permanentes en la pigmentación.

    Por ello, destacó la importancia de utilizarlos correctamente y combinarlos con medicamentos no esteroidales cuando sea necesario para lograr un mejor control de la enfermedad.

    ¿Cuándo es necesario recurrir a tratamientos sistémicos?

    Aunque muchos pacientes logran controlar la dermatitis atópica con humectantes y medicamentos tópicos, la especialista explicó que este manejo no siempre es suficiente.

    Cuando la enfermedad es moderada o severa, o cuando persiste a pesar del tratamiento tópico adecuado, puede ser necesario recurrir a terapias sistémicas, es decir, medicamentos que actúan sobre todo el organismo para controlar la inflamación.

    Sin embargo, la Dra. Chiesa enfatizó que antes de escalar el tratamiento es indispensable analizar por qué el paciente no está mejorando.

    "No todos los pacientes que parecen no responder al tratamiento necesitan inmediatamente un medicamento sistémico", explicó.

    Antes de tomar esa decisión, recomendó revisar varios aspectos fundamentales:

    • confirmar que el diagnóstico sea realmente dermatitis atópica;

    • evaluar la gravedad de la enfermedad;

    • identificar posibles factores irritantes o alérgenos que continúen desencadenando los brotes;

    • verificar que el paciente esté utilizando correctamente los tratamientos tópicos;

    • determinar si existen barreras para acceder a los medicamentos o cumplir el tratamiento.

    La especialista recordó que, en ocasiones, la aparente falta de respuesta no se debe a que el medicamento sea ineficaz, sino a dificultades para seguir el tratamiento de forma constante.

    Las nuevas terapias han cambiado el manejo de la enfermedad

    Durante la conferencia, la dermatóloga destacó que el mayor conocimiento sobre los mecanismos inmunológicos de la dermatitis atópica ha permitido desarrollar tratamientos mucho más específicos que los disponibles hace algunos años.

    Actualmente existen medicamentos biológicos y terapias orales dirigidas a bloquear moléculas específicas involucradas en el proceso inflamatorio, lo que permite controlar la enfermedad de manera más sostenida.

    Según explicó, estas alternativas representan uno de los avances más importantes registrados durante la última década en el tratamiento de la dermatitis atópica.

    "Ahora tenemos muchas más opciones para nuestros pacientes", señaló.

    La especialista añadió que disponer de varias alternativas permite individualizar el tratamiento según las características clínicas y las necesidades de cada persona.

    El uso prolongado de corticosteroides sistémicos ya no es la estrategia recomendada

    Uno de los mensajes más relevantes de la conferencia estuvo relacionado con el uso de corticosteroides orales e inyectables.

    La Dra. Chiesa explicó que las guías internacionales más recientes desaconsejan utilizar estos medicamentos como tratamiento continuo para controlar la dermatitis atópica.

    Aunque reconoció que pueden ser útiles en situaciones específicas para controlar brotes agudos, insistió en que no deben convertirse en una estrategia de mantenimiento.

    "Queremos evitar que nuestros pacientes dependan de corticosteroides sistémicos", enfatizó.

    Según explicó, el uso prolongado de estos medicamentos puede aumentar el riesgo de desarrollar complicaciones importantes.

    Entre los efectos adversos mencionó un mayor riesgo de:

    • diabetes;

    • osteoporosis;

    • otras complicaciones asociadas al uso crónico de corticosteroides.

    Por esa razón, indicó que actualmente las recomendaciones favorecen el empleo de terapias dirigidas con mejores perfiles de seguridad para el control prolongado de la enfermedad.

    El objetivo es lograr una enfermedad estable durante años

    La especialista presentó evidencia proveniente de estudios clínicos que muestran que las terapias más recientes permiten mantener el control de la dermatitis atópica durante largos periodos.

    Como ejemplo, mencionó investigaciones en las que aproximadamente el 80% de los pacientes logró mantener la enfermedad controlada durante tres años de seguimiento.

    Asimismo, destacó que cerca del 87% de los participantes manifestó satisfacción con el tratamiento recibido, reflejando un impacto positivo tanto en el control de los síntomas como en la calidad de vida.

    Para la dermatóloga, estos resultados muestran que actualmente es posible aspirar a un manejo mucho más estable de la enfermedad que el alcanzado años atrás.

    ¿Qué significa realmente tener la dermatitis atópica bajo control?

    La Dra. Chiesa explicó que controlar la enfermedad no significa únicamente que desaparezcan las lesiones durante algunos días.

    El verdadero objetivo consiste en alcanzar un estado de baja actividad inflamatoria que permita al paciente desarrollar su vida cotidiana con la menor cantidad posible de síntomas y recaídas.

    Esto implica reducir el picor, mejorar el descanso nocturno, disminuir la frecuencia de los brotes y mantener una buena calidad de vida.

    Además, subrayó que el tratamiento también debe responder a las expectativas del paciente.

    "Es importante que el paciente esté satisfecho con el tratamiento", comentó.

    Cuándo es momento de volver al dermatólogo

    La especialista recomendó que los pacientes consulten nuevamente con su dermatólogo cuando el tratamiento no esté ofreciendo los resultados esperados.

    Entre las situaciones que requieren una nueva evaluación mencionó:

    • ausencia de mejoría después de tres a seis meses de tratamiento sistémico;

    • falta de respuesta tras una o dos semanas de tratamiento tópico adecuado;

    • brotes repetitivos a pesar de seguir el tratamiento;

    • persistencia del picor intenso;

    • alteraciones del sueño;

    • aparición de efectos secundarios relacionados con los medicamentos.

    En estos casos, explicó, puede ser necesario ajustar la estrategia terapéutica o considerar otras alternativas disponibles.

    El paciente también debe participar activamente en el manejo de la enfermedad

    Como mensaje final, la Dra. Chiesa insistió en que el éxito del tratamiento depende de una comunicación constante entre el paciente y su equipo médico.

    Animó a las personas con dermatitis atópica a expresar cuando su enfermedad no esté completamente controlada y a conversar con su dermatólogo sobre las distintas opciones terapéuticas disponibles.

    "Es de suma importancia que usted abogue por su salud", afirmó.

    La especialista concluyó que, aunque la dermatitis atópica continúa siendo una enfermedad crónica sin cura definitiva, los avances registrados en los últimos años han transformado significativamente su manejo y hoy permiten ofrecer tratamientos más eficaces, personalizados y seguros, capaces de reducir las recaídas y mejorar de manera sostenida la calidad de vida de los pacientes.

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