Especialista advierte que esta condición inflamatoria puede comprometer la calidad de vida, las articulaciones y estar asociada con otras enfermedades crónicas.

Durante la convención anual de la Sociedad Dermatológica de Puerto Rico, el dermatólogo Luis Ortiz Espinosa destacó la importancia de reconocer la psoriasis como una enfermedad que trasciende la piel y puede impactar múltiples aspectos de la salud física y emocional de quienes la padecen.
El especialista explicó que la psoriasis afecta a más del 5% de la población y se caracteriza por ser una enfermedad de origen inmunológico que provoca inflamación en la piel y la aparición de placas o lesiones rojizas en diferentes partes del cuerpo.
Según Ortiz Espinosa, una de las principales confusiones alrededor de la psoriasis es la creencia de que se trata de una infección o una enfermedad contagiosa.
El dermatólogo aclaró que la psoriasis es una condición mediada por el sistema inmunológico, en la que procesos inflamatorios internos desencadenan cambios en la piel. Aunque existe una relación con la herencia familiar y suele observarse en varios miembros de una misma familia, puede presentarse en cualquier persona.
Las manifestaciones pueden aparecer desde el cuero cabelludo hasta los pies y variar en intensidad entre los pacientes.
Durante la entrevista, Ortiz Espinosa enfatizó que las consecuencias de la psoriasis no se limitan a las lesiones cutáneas.
El especialista señaló que muchas personas con esta enfermedad enfrentan discriminación en ámbitos laborales y sociales, una situación que puede afectar significativamente su bienestar emocional y psicológico.
Además, explicó que las lesiones pueden provocar síntomas como picazón, ardor y limitaciones físicas que interfieren con las actividades diarias. En algunos casos, la inflamación también puede comprometer las articulaciones y derivar en problemas reumatológicos asociados.
Por esta razón, insistió en que la psoriasis no debe ser subestimada y debe abordarse de manera integral, considerando tanto los aspectos físicos como los emocionales y sociales de los pacientes.
El Dr. Ortiz Espinosa destacó que la investigación científica ha identificado a la interleucina 23 como uno de los principales mediadores involucrados en el desarrollo de la psoriasis.
De acuerdo con el especialista, esta molécula desempeña un papel protagónico en los procesos inflamatorios asociados con la enfermedad, por lo que reducir su actividad puede contribuir a disminuir la severidad de los síntomas y las complicaciones relacionadas.
En ese contexto, el dermatólogo explicó que actualmente existen tratamientos biológicos diseñados para actuar específicamente sobre la interleucina 23.
Estos medicamentos funcionan mediante anticuerpos capaces de bloquear la acción de dicha molécula, lo que permite controlar la inflamación de una forma más precisa que algunos tratamientos tradicionales.
Según indicó, este enfoque dirigido representa una ventaja frente a terapias más generales utilizadas durante décadas para disminuir la inflamación, ya que busca actuar sobre mecanismos específicos de la enfermedad.
Otro de los aspectos destacados por el Dr. Ortiz Espinosa es que el control adecuado de la psoriasis podría tener beneficios que van más allá de la mejoría de las lesiones cutáneas.
El especialista señaló que la reducción de la inflamación puede disminuir la posibilidad de desarrollar artritis psoriásica severa, una de las complicaciones más importantes de la enfermedad.
Además, mencionó que existe creciente interés científico en determinar si el manejo efectivo de la psoriasis también podría contribuir a reducir la incidencia de enfermedades cardiovasculares y metabólicas asociadas a estos pacientes.
Para el dermatólogo, estos hallazgos refuerzan la necesidad de diagnosticar y tratar la psoriasis de manera temprana, reconociéndola como una enfermedad sistémica que impacta múltiples dimensiones de la salud.