Hallan el origen genético de la sudoración excesiva que afecta a millones de personas

Un estudio liderado por investigadores de la Universidad Libre de Bruselas encontró que una alteración genética en el canal nervioso Nav1.8 mantiene sobreestimuladas las glándulas sudoríparas, explicando por qué algunas personas presentan sudoración excesiva y ofreciendo nuevas posibilidades terapéuticas.

Andrea Bazurto Gutiérrez

    Hallan el origen genético de la sudoración excesiva que afecta a millones de personas

    La hiperhidrosis, una condición caracterizada por una sudoración excesiva que va más allá de las necesidades normales del organismo para regular la temperatura, podría tener un origen genético definido. Así lo concluyó un equipo de investigadores de la Universidad Libre de Bruselas, que identificó una alteración en un canal nervioso responsable de mantener activas las señales que estimulan las glándulas sudoríparas.

    Los hallazgos, publicados en la revista Science Advances, sugieren además que esta forma de hiperhidrosis podría tratarse con medicamentos ya existentes, lo que abre nuevas perspectivas para los pacientes que conviven con esta afección.

    Más que una molestia: una condición con impacto en la calidad de vida

    Se estima que la hiperhidrosis afecta entre el 2% y el 5% de la población. Sin embargo, sus consecuencias van mucho más allá de la incomodidad física.

    Las personas afectadas pueden experimentar una sudoración tan intensa que deben cambiarse de ropa varias veces al día. Esta situación suele repercutir en sus relaciones sociales, laborales y emocionales, generando sentimientos de vergüenza, aislamiento e incluso depresión.

    A pesar de ello, la condición continúa siendo percibida con frecuencia como un problema menor o exclusivamente dermatológico, lo que dificulta el acceso a un diagnóstico y tratamiento adecuados.

    El canal Nav1.8, la clave detrás de la sudoración excesiva

    Tras una década de investigación y el análisis del ADN de más de 180 pacientes, científicos de la Universidad Libre de Bruselas y de la Universidad Johns Hopkins identificaron defectos en el canal nervioso Nav1.8.

    Este canal actúa normalmente como una especie de compuerta biológica encargada de regular las señales eléctricas del sistema nervioso. No obstante, en los pacientes con hiperhidrosis estudiados, dicha compuerta permanece demasiado abierta debido a una predisposición genética.

    Como consecuencia, los nervios que controlan las glándulas sudoríparas permanecen en un estado de activación constante, provocando una producción excesiva de sudor.

    Según los investigadores, este mecanismo también ayuda a explicar por qué los episodios suelen desencadenarse ante situaciones de estrés o emociones intensas, aunque la enfermedad no tenga un origen psicológico.

    Experimentos en ratones respaldan el hallazgo

    Para confirmar sus observaciones, los científicos desarrollaron un modelo experimental en ratones portadores de la misma alteración genética.

    Los animales presentaron niveles elevados de sudoración similares a los observados en los pacientes. Además, cuando recibieron una sustancia capaz de bloquear las señales nerviosas hiperactivas, la sudoración disminuyó de manera significativa y reversible.

    Los investigadores consideran que estos resultados podrían impulsar el desarrollo de tratamientos más específicos y menos invasivos que las alternativas actuales, las cuales en algunos casos incluyen procedimientos quirúrgicos para interrumpir determinadas vías nerviosas simpáticas, con riesgos y efectos secundarios potenciales.

    Este avance aporta una nueva comprensión de la hiperhidrosis y refuerza la idea de que se trata de una condición médica con una base biológica definida, más allá de factores emocionales o psicológicos.

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