Identifican el factor que hace persistir durante años la memoria inflamatoria de la piel

Un estudio de la Universidad Rockefeller reveló que ciertas secuencias genéticas actúan como un sistema de temporización que prolonga la memoria inflamatoria en las células de la piel, un hallazgo que podría abrir nuevas vías para tratar enfermedades inflamatorias crónicas.

Andrea Bazurto Gutiérrez

    Identifican el factor que hace persistir durante años la memoria inflamatoria de la piel

    La psoriasis y otras enfermedades inflamatorias crónicas de la piel tienen una característica que durante años ha intrigado a los científicos: los brotes suelen reaparecer en las mismas zonas del cuerpo. Ahora, investigadores de la Universidad Rockefeller, en Estados Unidos, identificaron un factor clave que ayuda a explicar cómo las células de la piel conservan durante largos periodos el recuerdo de inflamaciones previas, favoreciendo la reaparición de estos episodios.

    La memoria inflamatoria puede durar toda la vida

    Los hallazgos, publicados en la revista Science, se apoyan en investigaciones previas del mismo equipo. En 2017, los científicos descubrieron que las células madre de la piel son capaces de almacenar recuerdos de experiencias inflamatorias pasadas. En condiciones normales, esta capacidad resulta beneficiosa porque permite una cicatrización más rápida ante futuras lesiones.

    Sin embargo, cuando estos mecanismos se vuelven disfuncionales, esos "malos recuerdos" pueden hacer que el tejido sea más sensible a estímulos ambientales y desencadenar inflamación crónica, como ocurre en la psoriasis.

    Posteriormente, en 2021, los investigadores identificaron un mecanismo mediante el cual ciertas regiones del genoma permanecen abiertas tras un episodio inflamatorio, quedando preparadas para activarse nuevamente ante futuros desencadenantes.

    Las secuencias CpG determinan cuánto dura el recuerdo

    En el nuevo estudio, los investigadores indujeron un cuadro similar a la psoriasis en ratones jóvenes para analizar cuánto tiempo persistían estas huellas inflamatorias.

    Los resultados mostraron que entre el 10% y el 15% de los recuerdos inflamatorios detectados un mes después del brote permanecían activos hasta el final de la vida de los animales, aproximadamente dos años.

    Para entender por qué algunos recuerdos desaparecían mientras otros persistían durante tanto tiempo, el equipo utilizó modelos de aprendizaje profundo para analizar las secuencias de ADN presentes en estas regiones.

    El análisis reveló que los recuerdos de mayor duración contenían una alta densidad de dinucleótidos CpG, secuencias cortas de ADN conocidas por su papel en la regulación genética. Según los investigadores, estas secuencias funcionan como un mecanismo biológico de temporización: cuanto mayor es la cantidad de CpG en una región, más tiempo permanece activa la memoria inflamatoria.

    Posibles implicaciones para nuevas terapias

    De acuerdo con la investigadora Elaine Fuchs, los hallazgos podrían contribuir al desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas dirigidas a enfermedades inflamatorias crónicas y otras afecciones en las que las células conservan registros perjudiciales de experiencias pasadas.

    Los autores señalan que este fenómeno también podría tener implicaciones en enfermedades como el cáncer, el dolor crónico o la recuperación del peso corporal.

    Como siguiente paso, el equipo planea profundizar en las diferencias entre los recuerdos considerados beneficiosos, como los que favorecen la reparación de heridas, y aquellos que aumentan la susceptibilidad a enfermedades inflamatorias y cáncer.

    Según los investigadores, identificar las características exclusivas de estos "malos recuerdos" podría ayudar a interrumpir los mecanismos que perpetúan la inflamación crónica y mejorar el tratamiento de estas enfermedades.

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