Pacientes desarrollan botriomicosis cutánea por Staphylococcus aureus en el pie, la boca y el muslo

La botriomicosis es una infección bacteriana crónica, supurativa y granulomatosa de presentación poco frecuente, causada principalmente por Staphylococcus aureus y caracterizada histopatológicamente por la formación de gránulos bacterianos rodeados por el fenómeno de Splendore-Hoeppli.

Laura Guio

    Pacientes desarrollan botriomicosis cutánea por Staphylococcus aureus en el pie, la boca y el muslo

    Se presentan tres casos diagnosticados en México: una mujer de 27 años con lesión verrugosa plantar, un hombre de 62 años con masa exofítica en paladar tras exodoncia y una mujer de 17 años con placa ulcerada en muslo. 

    En los tres casos se confirmó S. aureus como agente etiológico mediante cultivo y sistema VITEK® 2, y todos respondieron favorablemente al tratamiento con dicloxacilina oral, con resolución completa sin recurrencia a dos años de seguimiento.

     Esta serie contribuye a los escasos reportes de botriomicosis en América Latina y subraya la importancia de considerarla en el diagnóstico diferencial de lesiones cutáneas crónicas con secreción purulenta.

    Presentaciones iniciales

    El primer caso correspondió a una mujer de 27 años, previamente sana, quien consultó por una lesión de un año de evolución localizada en la superficie plantar del pie derecho a nivel del primer metatarsiano. 

    Al examen físico se observó una masa verrugosa vegetante de 5 × 3,5 × 0,5 cm, asimétrica, con áreas de hiperqueratosis, proyecciones mamiladas, focos hemorrágicos y costras hematías y color miel. Los bordes eran bien definidos, elevados y queratóticos, la consistencia firme, la temperatura normal y la palpación sensible, con infiltración hacia tejidos más profundos.

    El segundo caso fue el de un hombre de 62 años con antecedente de diabetes mellitus, quien presentó una masa exofítica lobulada de 5 × 4 × 4 cm en el paladar blando y duro del lado derecho de la línea media, con superficie eritematosa y áreas necróticas focales. Los bordes eran bien definidos pero infiltrados, con adherencia a estructuras profundas y sin compromiso óseo. 

    El paciente refirió que tres semanas después de la extracción del segundo molar maxilar derecho apareció tejido de granulación exuberante en el sitio quirúrgico, el cual requirió escisión local. La lesión recidivó al mes, lo que motivó la extirpación quirúrgica del tumor.

    El tercer caso fue el de una mujer de 17 años sin antecedentes patológicos de relevancia, con una lesión de dos años de evolución en el aspecto posterior del muslo izquierdo. El examen físico evidenció una placa ovoide de 12 × 7 × 4 cm, eritematosa e hiperpigmentada, con un área ulcerada central que drenaba exudado purulento.

     La superficie estaba cubierta por costras serohemáticas, con hiperpigmentación postinflamatoria en la piel circundante y bordes mal definidos con infiltración a la palpación.

    Hallazgos diagnósticos

    En los tres pacientes se realizó biopsia incisional. El examen histopatológico demostró una epidermis acantótica con ulceración focal y, en la dermis, vasos sanguíneos dilatados junto con un denso infiltrado inflamatorio compuesto por linfocitos, histiocitos y neutrófilos. A mayor aumento se identificaron microabscesos neutrofílicos que contenían gránulos anfófilos de 200 a 500 µm de diámetro, constituidos por grupos de bacterias cocoides rodeadas por material eosinofílico que configuraba el clásico fenómeno de Splendore-Hoeppli, hallazgos plenamente consistentes con el diagnóstico de botriomicosis.

    El examen directo con solución de Lugol confirmó la presencia de gránulos compuestos por agregados bacterianos, y la tinción de Gram reveló cocos Gram-positivos compatibles con especies de Staphylococcus. El cultivo en agar sangre produjo pequeñas colonias amarillas a los tres días de incubación, y la identificación mediante el sistema automatizado bioMérieux VITEK® 2 confirmó S. aureus en los tres casos. Las pruebas de susceptibilidad antimicrobiana evidenciaron sensibilidad a la dicloxacilina.

    Tratamiento y evolución

    Los tres pacientes recibieron dicloxacilina oral a dosis de 500 mg cada seis horas. La resolución clínica completa se alcanzó a las tres semanas en el primer caso, a las cuatro semanas en el segundo y a las doce semanas en el tercero, sin evidencia de recurrencia durante dos años de seguimiento.

    Discusión

    De acuerdo con María Fernanda Limón Limón et al., la botriomicosis plantea un desafío diagnóstico considerable, dada su similitud clínica e histopatológica con infecciones granulomatosas crónicas de etiología fúngica o actinomicetal, así como con algunas neoplasias de tejidos blandos.

     El diagnóstico definitivo requiere la integración de hallazgos histopatológicos —en particular la identificación del fenómeno de Splendore-Hoeppli— con la confirmación microbiológica mediante cultivo. En todos los casos revisados, la terapia antibiótica dirigida condujo a resultados favorables, siendo el esquema con trimetoprima-sulfametoxazol el más utilizado en la literatura nacional, seguido de la dicloxacilina empleada en la serie actual.

    La probable subestimación diagnóstica de esta entidad en México y América Latina, derivada de su rareza y de la falta de familiaridad clínica con sus características, hace necesario incluir la botriomicosis en el diagnóstico diferencial de toda lesión cutánea crónica, nodular, verrugosa o ulcerada que curse con secreción purulenta y gránulos, con el fin de evitar demoras terapéuticas y el uso de tratamientos inadecuados.


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