Un hombre con antecedentes de diabetes mellitus tipo 2 e hipertensión arterial no controlada fue diagnosticado con enfermedad renal crónica estadio 4, tras presentar edema, fatiga, disminución del volumen urinario y alteraciones importantes en sus pruebas de laboratorio.

Caso Clínico: Enfermedad Renal Crónica
Introducción
La enfermedad renal crónica (ERC) es un problema de salud pública caracterizado por la disminución progresiva e irreversible de la función renal durante un período mayor de tres meses. Esta enfermedad puede evolucionar hasta la insuficiencia renal terminal, requiriendo terapia de reemplazo renal mediante diálisis o trasplante. Entre las principales causas se encuentran la diabetes mellitus y la hipertensión arterial, responsables de la mayoría de los casos a nivel mundial.
Paciente: Masculino
Edad: 62 años
Estado civil: Casado
Ocupación: Comerciante
Peso: 84 kg
Talla: 1.72 m
Índice de masa corporal (IMC): 28.4 kg/m²
"Desde hace varias semanas tengo mucha hinchazón en las piernas, me siento muy cansado y orino menos de lo normal."
Antecedentes personales
Hipertensión arterial diagnosticada hace 15 años.
Diabetes mellitus tipo 2 desde hace 12 años.
Mala adherencia al tratamiento antihipertensivo.
Antecedentes de tabaquismo durante 20 años.
No alergias medicamentosas conocidas.
Sin antecedentes quirúrgicos relevantes.
Paciente masculino de 62 años que consulta por edema progresivo en ambos miembros inferiores, fatiga intensa, disminución del volumen urinario, náuseas ocasionales y pérdida del apetito desde hace aproximadamente dos meses.
Refiere elevación frecuente de la presión arterial y escaso control médico durante los últimos años.
Estado general: Regular.
Presión arterial: 170/100 mmHg
Frecuencia cardíaca: 92 lpm
Frecuencia respiratoria: 20 rpm
Temperatura: 36.8 °C
Saturación de oxígeno: 97%
Edema grado II en ambos miembros inferiores.
Piel pálida.
Mucosas ligeramente secas.
Auscultación cardiopulmonar sin alteraciones significativas.
Creatinina: 4.8 mg/dL.
Valores normales: 0.7–1.3 mg/dL.
Urea: 95 mg/dL.
Valores normales: 15–40 mg/dL.
Tasa de filtración glomerular (TFG): 18 mL/min/1.73 m².
Valores normales: >90.
Potasio: 5.8 mEq/L.
Valores normales: 3.5–5.0.
Sodio: 136 mEq/L.
Valores normales: 135–145.
Hemoglobina: 9.5 g/dL.
Glucosa: 178 mg/dL.
Valores normales: 70–110 mg/dL.
HbA1c: 8.9%.
Valores normales: <7%.
Examen general de orina
Proteinuria (+++).
Densidad urinaria disminuida.
Microalbuminuria positiva.
Ecografía renal
Riñones de tamaño reducido.
Disminución del grosor cortical.
Aumento de la ecogenicidad renal compatible con enfermedad renal crónica.
Diagnóstico principal: Enfermedad renal crónica estadio 4 secundaria a nefropatía diabética e hipertensiva.
Diagnósticos asociados:
Hipertensión arterial no controlada.
Diabetes mellitus tipo 2 con mal control glucémico.
Anemia secundaria a enfermedad renal crónica.
Hiperpotasemia leve.
Plan de tratamiento
Antihipertensivos según indicación médica.
Control estricto de glucemia con insulina o antidiabéticos adecuados.
Eritropoyetina para manejo de la anemia.
Quelantes de fósforo si existe hiperfosfatemia.
Diuréticos en caso de sobrecarga de volumen.
Suplementación con hierro si está indicada.
Dieta hiposódica.
Restricción de proteínas según valoración nutricional.
Restricción de potasio y fósforo.
Control del consumo de líquidos.
Suspensión definitiva del tabaco.
Actividad física moderada según tolerancia.
Seguimiento
Evaluación periódica por nefrología.
Monitoreo mensual de función renal.
Control de presión arterial y glucemia.
Preparación para terapia de reemplazo renal (hemodiálisis o diálisis peritoneal) si continúa el deterioro de la función renal.
Este caso representa la evolución típica de una enfermedad renal crónica causada por diabetes mellitus e hipertensión arterial mal controladas. La presencia de creatinina elevada, disminución importante de la tasa de filtración glomerular, proteinuria persistente y alteraciones ecográficas apoyan el diagnóstico.
El tratamiento oportuno busca retrasar la progresión de la enfermedad, controlar las complicaciones y mejorar la calidad de vida del paciente.
La enfermedad renal crónica constituye una patología progresiva con elevada morbimortalidad. El diagnóstico temprano y el adecuado control de los factores de riesgo, especialmente la diabetes y la hipertensión arterial, permiten disminuir la velocidad de progresión del daño renal y retrasar la necesidad de terapia de reemplazo renal.
La educación del paciente y el seguimiento multidisciplinario son fundamentales para lograr un mejor pronóstico.