Biológicos y anticuerpos monoclonales impulsan avances hacia la remisión del asma persistente

Especialista explica cómo los anticuerpos monoclonales están transformando el manejo del asma persistente y por qué, por primera vez en la historia, es posible hablar de remisión completa de la enfermedad.

Laura Guio

    Biológicos y anticuerpos monoclonales impulsan avances hacia la remisión del asma persistente

    El asma afecta a más de 260 millones de personas en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud, y es una de las enfermedades crónicas no transmisibles más frecuentes en América Latina. A pesar de ser tratable, millones de pacientes viven con síntomas mal controlados, visitas recurrentes a urgencias y una calidad de vida deteriorada de forma gradual y, muchas veces, silenciosa. 

    En ese contexto, los avances en inmunoterapia están redefiniendo el abordaje clínico de la condición y abriendo una posibilidad que hasta hace poco parecía lejana: la remisión. La revista Medicina y Salud Pública conversó con el doctor Álvaro Aranda, neumólogo del Hospital Auxilio Mutuo, para entender hacia dónde apunta el tratamiento del asma en esta nueva era.

    Una enfermedad que va más allá de los episodios

    El asma es, en su definición clásica, una condición episódica. Sin embargo, el doctor Aranda advirtió que en muchos pacientes el cuadro es más complejo: "Este proceso inflamatorio se perpetúa y al haber una inflamación persistente crea unas complicaciones a estos seres humanos." 

    La enfermedad involucra la inflamación del endotelio y el epitelio pulmonar, lo que provoca el cierre de las vías respiratorias y genera los síntomas más reconocibles: tos, silbidos, opresión en el pecho y dificultad para expectorar.

    Un elemento que preocupa especialmente al neumólogo es que el deterioro puede ocurrir sin que el paciente lo perciba. "Nosotros recibimos pacientes a veces con muy pocos síntomas y vemos una función pulmonar que está en 60%, 50%. Oye, el 50% casi es incapacitante y el paciente no se ha dado cuenta."

    Dos grandes perfiles: alérgico y no alérgico

    El asma se divide fundamentalmente en dos fenotipos según sus marcadores inmunológicos. El primero, denominado TH2, corresponde al perfil alérgico e inmunológico y representa a más de la mitad de los pacientes. El segundo, no TH2, agrupa a quienes no presentan componente alérgico. Esta distinción tiene implicaciones directas en el tratamiento porque, según el especialista, "la que es TH2 es el componente alérgico inmunológico que tiene una mejor respuesta a esteroides y tiene una mejor respuesta a otros medicamentos."

    Un marcador clave para identificar la inflamación tipo 2 es el conteo de eosinófilos en sangre. "Tener más de 150 eosinófilos ya los categoriza como probablemente enfermedad TH2 alérgica inmunológica", precisó Aranda, subrayando la importancia de este examen junto con la prueba de función pulmonar en cada consulta.

    De las bombitas a los biológicos

    El cambio más significativo en el tratamiento del asma en la última década ha sido la incorporación de los anticuerpos monoclonales. Hasta hace poco, el estándar de cuidado desde los años sesenta eran los inhaladores. "Pasamos de los años 60 y 70, el comienzo de los famosos inhaladores o bombitas, como conocen los pacientes, que hasta ahora era el estándar de cuidado, y ahora comenzamos la época de los biológicos", afirmó el neumólogo.

    Estos agentes actúan de forma dirigida sobre la cascada inmunológica. El doctor Aranda mencionó anticuerpos contra la interleuquina 4, la interleuquina 5, la interleuquina 13 y los anti-TSLP, todos orientados a detener el proceso alérgico en su origen. La siguiente generación de tratamientos, anticipó, combinará varios de estos mecanismos para atacar más de un proceso de forma simultánea.

    La meta: remisión del asma

    El horizonte que plantea el doctor Aranda es ambicioso y, hasta hace poco, impensable en la práctica clínica. "Por primera vez estamos hablando de lo que se llama la remisión del asma, que es detener el asma y que el paciente tenga cero hospitalizaciones, cero exacerbaciones, no tenga síntomas y no requiera medicinas. Por primera vez se está logrando gracias a los biológicos."

    Factores ambientales y recomendaciones

    El especialista también se refirió al impacto del entorno en los pacientes asmáticos. Los cambios de temperatura, los alérgenos, la humedad y los hongos ambientales son desencadenantes bien documentados. En ese sentido, hizo un llamado a proteger la calidad del aire y destacó la vacunación como herramienta preventiva, ya que "el vacunar te evita que te den infecciones que exacerban el asma."

    Como recomendaciones generales, el doctor Aranda señaló tres pilares: buena nutrición con agentes antioxidantes, ejercicio regular y, por encima de todo, adherencia al tratamiento. "Si el médico está recetando un medicamento de uso diario, debe ser diario para controlar la enfermedad", concluyó.


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