La dermatitis atópica (DA) es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel, de carácter multifactorial, caracterizada por prurito intenso, xerosis cutánea y lesiones eccematosas que presentan una distribución variable según la edad.

Se relaciona con alteraciones de la función de barrera de la epidermis, predisposición genética y una respuesta inmunitaria alterada. Es una enfermedad frecuente, especialmente durante la infancia, aunque puede persistir hasta la edad adulta.
Su evolución suele ser crónica y recurrente, con períodos de exacerbación y remisión. Factores como el clima, sudoración, estrés, irritantes químicos, infecciones cutáneas y determinados alérgenos pueden desencadenar o agravar las manifestaciones clínicas.
Datos generales:
Paciente: Femenina de 9 años
Procedencia: Urbana Escolaridad: Educación primaria
Antecedentes personales: Rinitis alérgica desde los 6 años.
No presenta enfermedades crónicas conocidas. Antecedentes familiares: Madre con antecedente de asma bronquial.
Alergias medicamentosas: No conocidas.
Motivo de consulta: La madre lleva a la paciente a consulta por presentar picazón intensa y lesiones en la piel de aproximadamente tres semanas de evolución, con empeoramiento durante la noche.
Historia de la enfermedad actual
Paciente femenina de 9 años, previamente sana, que inicia aproximadamente tres semanas antes de la consulta con prurito intenso en ambas regiones antecubitales y poplíteas. Inicialmente presentó resequedad y enrojecimiento de la piel, posteriormente aparecieron pequeñas lesiones eritematosas y descamativas.
La madre refiere que el prurito es más intenso durante la noche, ocasionando interrupciones frecuentes del sueño. Debido al rascado constante, algunas lesiones han aumentado de tamaño y presentan excoriaciones superficiales.
La madre señala que los síntomas comenzaron después de un período de mayor calor y sudoración.
Ha utilizado ocasionalmente jabón perfumado y crema corporal con fragancias, sin obtener mejoría significativa. Niega fiebre, pérdida de peso, dificultad respiratoria o lesiones similares en otros miembros de la familia.
No refiere exposición conocida a personas con enfermedades infecciosas de la piel. Antecedentes relevantes
· Rinitis alérgica: diagnosticada a los 6 años
· Asma bronquial: negada por la paciente; antecedente materno positivo
· Dermatitis previa: episodios leves de resequedad y prurito durante la infancia
· Hospitalizaciones: ninguna
· Cirugías: ninguna
· Medicamentos habituales: ninguno
· Hábitos: higiene diaria; utiliza productos de higiene con fragancias
· Antecedentes familiares de atopia: madre con asma bronquial.
Examen físico
Paciente consciente, orientada, colaboradora y en buen estado general.
Signos vitales:
· Temperatura: 36,7 °C
· Frecuencia cardíaca: 88 lpm
· Frecuencia respiratoria: 18 rpm
· Presión arterial: 105/68 mmHg
· Saturación de oxígeno: 99 %
Examen dermatológico
Se observa piel seca de manera generalizada (xerosis), con placas eritematosas, mal delimitadas, acompañadas de descamación fina y excoriaciones secundarias al rascado.
Las lesiones predominan en:
· Regiones antecubitales.
· Regiones poplíteas.
· Cuello.
· Superficies flexoras de las extremidades.
En algunas zonas se observa liquenificación leve, relacionada con el rascado crónico. No se observan vesículas agrupadas, lesiones en diana, úlceras ni secreción purulenta. No presenta signos evidentes de infección bacteriana secundaria. El resto del examen físico se encuentra dentro de límites normales.
Estudios complementarios
El diagnóstico de dermatitis atópica es fundamentalmente clínico, por lo que no son necesarios estudios de laboratorio de rutina cuando la presentación es característica.
En este caso se solicitaron algunos estudios debido a la intensidad y recurrencia de los síntomas:
Hemograma:
· Hemoglobina: 12,8 g/dL
· Leucocitos: 7.900/mm³
· Eosinófilos: 7 % IgE sérica total: elevada.
Estos hallazgos pueden asociarse con un fenotipo atópico, aunque la elevación de IgE o eosinofilia no son necesarias para establecer el diagnóstico.
No se evidenciaron datos de infección sistémica.
Diagnóstico definitivo
Dermatitis atópica de predominio flexural, en fase de exacerbación moderada. El diagnóstico se establece clínicamente mediante la integración de:
· Prurito intenso.
· Xerosis.
· Lesiones eccematosas.
· Distribución característica para la edad.
· Curso crónico-recurrente.
· Antecedentes personales de enfermedad atópica.
· Antecedentes familiares de atopia.
Evolución clínica
Después de dos semanas de tratamiento, la paciente presenta disminución significativa del prurito, mejoría del eritema y reducción de las lesiones eccematosas.
La calidad del sueño mejora y disminuye el rascado nocturno.
A las cuatro semanas se observa mejoría considerable de las lesiones, aunque persiste cierto grado de xerosis. Se mantiene el uso regular de emolientes y se refuerzan las medidas de cuidado de la piel.
Se explica a la madre que la dermatitis atópica presenta un curso crónico y recurrente, por lo que el objetivo no es únicamente tratar las exacerbaciones, sino mantener una adecuada función de la barrera cutánea y prevenir nuevos brotes.
Discusión
La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria cutánea compleja en la que intervienen factores genéticos, inmunológicos y ambientales. Uno de los elementos centrales de su fisiopatología es la alteración de la barrera epidérmica, lo que favorece la pérdida de agua y aumenta la penetración de irritantes y alérgenos.