El síndrome de ojo seco ocurre cuando las lágrimas no cumplen adecuadamente su función de mantener lubricada y protegida la superficie ocular.

Cuerpos extraños, piquiña, sensación de quemazón y visión borrosa son algunos de los síntomas que pueden aparecer en las personas con enfermedad de ojo seco, una condición multifactorial que afecta la estabilidad de la película lagrimal y la superficie ocular.
Aunque no existe una cura definitiva para todos los casos, sus síntomas pueden controlarse mediante un tratamiento adecuado y diferentes medidas relacionadas con los hábitos diarios. La enfermedad es más frecuente con el envejecimiento y también puede estar relacionada con factores ambientales, medicamentos, enfermedades y determinadas actividades cotidianas.
El ambiente también puede influir. El viento, el humo, el aire acondicionado y otros espacios secos pueden favorecer una mayor evaporación de las lágrimas y empeorar las molestias. El National Eye Institute recomienda, entre otras medidas, evitar el humo y el viento, limitar el tiempo frente a pantallas y realizar pausas durante su uso.
Una de las particularidades del uso prolongado de celulares, tabletas y computadores es que puede modificar la forma en que parpadeamos.
Cuando una persona permanece concentrada frente a una pantalla puede reducir la frecuencia de sus parpadeos y aumentar los parpadeos incompletos. Esto puede afectar la distribución de la película lagrimal sobre la superficie del ojo y favorecer la aparición o el empeoramiento de síntomas de ojo seco.
Esto no significa que mirar el celular provoque por sí solo la enfermedad. El ojo seco tiene múltiples causas y factores de riesgo, pero la exposición prolongada a pantallas puede contribuir a los síntomas, especialmente cuando se acompaña de una reducción del parpadeo.
Esta relación ha llevado a los investigadores a estudiar una posibilidad llamativa: si el uso de pantallas puede modificar el parpadeo, ¿podría entrenarse nuevamente este mecanismo?
Un estudio prospectivo y aleatorizado publicado en 2025 evaluó una aplicación para teléfonos inteligentes diseñada específicamente para realizar entrenamiento del parpadeo. Participaron 40 personas, distribuidas entre un grupo de intervención y uno de control, que fueron seguidas durante 30 días.
Los investigadores partieron de la hipótesis de que la exposición prolongada a las pantallas puede favorecer el ojo seco, en parte, por una menor frecuencia de parpadeo y un aumento de los parpadeos incompletos. Después del período de intervención, el grupo que utilizó la aplicación presentó cambios favorables en el comportamiento del parpadeo y en algunos parámetros relacionados con la superficie ocular.
Los resultados son prometedores, pero todavía son preliminares. El tamaño reducido de la muestra y el corto período de seguimiento hacen necesario realizar investigaciones con más participantes y durante períodos más prolongados antes de considerar este tipo de aplicaciones como un tratamiento establecido para la enfermedad.
Aunque las medidas dependen de la causa y la gravedad del ojo seco, algunos cambios cotidianos pueden ayudar a reducir las molestias:
Parpadear con frecuencia. Cuando se utilizan pantallas durante períodos prolongados, prestar atención al parpadeo y realizar parpadeos completos puede ayudar a mantener la superficie ocular lubricada.
Hacer pausas frente a las pantallas. Interrumpir periódicamente la exposición al celular, computador o tableta permite descansar la mirada. También puede ser útil mirar a una distancia diferente durante las pausas. El National Eye Institute recomienda limitar el tiempo frente a pantallas y tomar descansos.
Evitar ambientes que resequen los ojos. El viento, el humo y el aire acondicionado pueden favorecer la evaporación de las lágrimas. Cuando sea posible, conviene reducir la exposición directa a estas condiciones.