La radioterapia en el pecho y ciertos medicamentos oncológicos pueden asociarse con problemas cardíacos. El riesgo también puede depender de los antecedentes de salud y de la combinación o dosis de los tratamientos.

Algunos tratamientos contra el cáncer pueden afectar el corazón y los vasos sanguíneos. El American College of Cardiology (ACC), a través de su plataforma CardioSmart, menciona la radioterapia-especialmente cuando se dirige al pecho-, ciertos medicamentos de quimioterapia, algunas terapias dirigidas y fármacos de inmunoterapia más recientes. La entidad precisa que solo ciertas terapias se relacionan con estos posibles efectos.
El ACC destaca en particular la quimioterapia basada en antraciclinas, aunque señala que actualmente se utiliza en menor cantidad que en décadas anteriores. En su listado también incluye otras clases de medicamentos, como terapias dirigidas contra HER-2, fluoropirimidinas, inhibidores de VEGF, inhibidores de la aromatasa, terapias de privación androgénica, inmunoterapias y terapias celulares.
La probabilidad de presentar problemas cardíacos como efecto secundario puede ser mayor en personas que ya tenían una enfermedad cardíaca antes del diagnóstico de cáncer o que presentan factores de riesgo como colesterol alto, presión arterial alta, diabetes, sobrepeso o tabaquismo.
La edad avanzada también puede influir. El riesgo puede aumentar asimismo cuando se reciben dosis más altas de quimioterapia o radioterapia, o más de un tratamiento asociado con posibles efectos perjudiciales para el corazón. CardioSmart cita como ejemplo la combinación de radioterapia en el pecho, quimioterapia basada en antraciclinas y trastuzumab.
La cardio-oncología reúne a oncólogos, cardiólogos e investigadores para prevenir o atender los problemas cardíacos relacionados con los tratamientos contra el cáncer. CardioSmart señala como enfoques la atención coordinada entre oncología y cardiología y el desarrollo de métodos de radioterapia que ayuden a reducir sus efectos en el corazón. También advierte que algunos medicamentos nuevos pueden tener efectos cardíacos difíciles de anticipar antes de su uso generalizado. La información del ACC no recomienda suspender ni modificar un tratamiento oncológico. Su recurso ofrece información para apoyar la conversación entre pacientes y su equipo médico.
