Cerebro sigue cambiando después de la adolescencia: un atlas identifica un punto clave hacia los 24 años

Un análisis de más de 1,3 millones de núcleos celulares de 284 donantes describe cambios intensos durante el desarrollo temprano, una etapa de relativa estabilidad en la adultez y una nueva actividad molecular en edades avanzadas.

Ernesto Corretjer

    Cerebro sigue cambiando después de la adolescencia: un atlas identifica un punto clave hacia los 24 años

    La composición de la mayoría de las poblaciones neuronales y gliales de la corteza prefrontal dorsolateral alcanza un punto de inflexión alrededor de los 24 años, según un estudio publicado el 23 de septiembre en Nature. El trabajo analizó 1.307.674 perfiles de núcleos celulares de 284 donantes, desde la infancia hasta los 97 años, para describir cómo cambia la expresión genética de esta región cerebral a lo largo de la vida. 

    La corteza prefrontal dorsolateral participa en funciones cognitivas como la planificación, la resolución de problemas y el razonamiento. El estudio, realizado por investigadores del consorcio PsychAD, encontró que la composición de la mayoría de sus subclases neuronales y gliales se mantiene relativamente estable después de ese punto de inflexión. Algunas poblaciones, entre ellas las neuronas inhibidoras que expresan somatostatina y las células precursoras de oligodendrocitos, continúan mostrando cambios asociados con la edad. 

    Los resultados describen tres etapas generales: remodelación durante el desarrollo, estabilidad relativa en la adultez y reactivación molecular en la vejez. Durante los primeros años, las neuronas experimentan cambios relacionados con la formación y reorganización de los circuitos. Después de los 60 años, aumentan ciertos cambios en células gliales —como astrocitos, microglía y oligodendrocitos— vinculados con el estrés celular y la respuesta inmunitaria. El estudio también observó una pérdida de sincronización de algunos ritmos genéticos circadianos neuronales en la vejez. 

    El profesor Juan Lerma, investigador del CSIC y participante en la valoración difundida por Science Media Centre España, señaló que el atlas permite identificar ese cambio en la composición celular y estudiar posibles ventanas de resiliencia y vulnerabilidad durante el desarrollo. La investigadora Marta Nieto destacó que comprender el envejecimiento cerebral también requiere observar cómo cambian las células que sostienen y protegen a las neuronas. 

    El hallazgo debe interpretarse dentro de su alcance: el trabajo estudia la corteza prefrontal y sus patrones moleculares en tejido de donantes; no establece que todo el cerebro de cada persona termine de madurar exactamente a los 24 años. Los autores plantean que este atlas ofrece una base para futuras investigaciones sobre desarrollo, envejecimiento y susceptibilidad a trastornos neurológicos y psiquiátricos. 

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