La revista MSP, en alianza con el Centro Médico Episcopal San Lucas, reunió a cinco especialistas para discutir una enfermedad que avanza en silencio y que tiene la tasa de mortalidad más alta del mundo en la población puertorriqueña.

El cáncer de próstata es una de las enfermedades más silenciosas y letales que enfrentan los hombres en Puerto Rico, y la detección temprana continúa siendo la herramienta más poderosa para combatirla.
Así lo dejó claro el doctor Rafael Brito, residente de urología, durante un panel informativo organizado por la Revista de Medicina y Salud Pública junto al Centro Médico Episcopal San Lucas, donde expertos de distintas especialidades abordaron desde los síntomas hasta los avances más recientes en tratamiento.
Uno de los mensajes más contundentes del doctor Brito fue precisamente la naturaleza silenciosa de esta condición. "La mayoría de los pacientes que diagnosticamos con cáncer de próstata no tienen un síntoma asociado", explicó el especialista, subrayando que esperar a sentir algo puede costarle la vida al paciente.
Cuando los síntomas finalmente aparecen, señaló, la enfermedad ya ha avanzado. Entre las manifestaciones que pueden presentarse indicó dificultad al orinar, sangre en la orina o en el semen, y en estadios más avanzados, dolor en los huesos, pérdida de peso inexplicable y fatiga persistente.
"Ya más avanzado todavía, cuando tenemos enfermedad fuera de la próstata, pues podemos tener dolor en los huesos, fracturas, pacientes que empiezan a perder peso, pacientes que estén con fatiga", detalló.
El doctor Brito fue enfático en señalar al Antígeno Prostático Específico, conocido como PSA, como la prueba de laboratorio más importante en el manejo de esta enfermedad, desde la sospecha inicial hasta el seguimiento posterior al tratamiento.
"El estudio más importante es el PSA, antes de diagnosticarse, durante el diagnóstico, decisiones quirúrgicas y hasta después del tratamiento lo utilizamos para monitoreo", afirmó.
A esta prueba se suma el tacto rectal como herramienta diagnóstica complementaria. Cuando ambas generan sospecha, el siguiente paso es la biopsia de próstata, que el especialista describió como la manera oficial de confirmar el diagnóstico, "de ponerle nombre y apellido a la malignidad", según sus propias palabras.
Entre los recursos tecnológicos disponibles mencionó el MRI pélvico, cuyo uso ha crecido considerablemente. "Mientras más se ha ido siendo disponible para los pacientes, hemos ido aprendiendo cómo usarlo y utilizarlo para diagnóstico, monitoreo y a veces hasta decisiones quirúrgicas", indicó.
También destacó el PET scan con PSMA como herramienta para determinar si la enfermedad se ha extendido fuera de la próstata.
El doctor Brito explicó que las opciones terapéuticas dependen directamente del estadio en que se encuentre la enfermedad al momento del diagnóstico.
Para tumores confinados a la próstata y de bajo riesgo, existe la opción del seguimiento activo, un protocolo riguroso de monitoreo que incluye biopsias periódicas, controles de PSA y tactos rectales.
"Se le pueden ir añadiendo diferentes pruebas para estratificar al paciente en el riesgo de si eventualmente va a necesitar un tratamiento definitivo", puntualizó.
Para los casos que requieren intervención, las dos opciones principales son la prostatectomía radical y la radioterapia dirigida a la próstata. Cuando la enfermedad ha superado los límites del órgano, entran en juego los tratamientos sistémicos, entre ellos la terapia hormonal, que el doctor Brito explicó con claridad al público general.
"Hay dos tipos de tratamientos: están los medicamentos que bajan los niveles de testosterona a través de diferentes mecanismos hasta niveles casi indetectables en el cuerpo, y están medicamentos que bloquean el efecto de la testosterona en las células per se", detalló, añadiendo que estas herramientas son fundamentales para controlar el avance del cáncer cuando recurre tras una cirugía o radioterapia.
Ante la pregunta de a qué edad debe un hombre comenzar a hacerse los exámenes, el doctor Brito fue directo: "La recomendación ahora mismo es a los cuarenta y cinco años, como mínimo, por lo menos un PSA y un tacto rectal."
Sin embargo, advirtió que ciertos grupos deben adelantar ese inicio. "Hay pacientes que tienen historial familiar de cáncer de próstata en los hermanos, en los papás, tíos, abuelos, ya deberían estar por lo menos buscando sacar una cita, por lo menos a los cuarenta años", dijo. Además, reconoció el riesgo particular de los puertorriqueños: "Los puertorriqueños estamos aumentados en el riesgo de tener cáncer malo, cáncer que nos va a hacer daño y que nos va a limitar cuando seamos más mayores."
Su mensaje final fue una invitación directa a la acción: "No hay que esperar a tener ningún problema urinario ni ningún síntoma que sugiera o que te preocupe como cáncer de próstata. Esta condición es silenciosa la mayoría de las veces y necesita cernimiento."