Gossypiboma intraluminal simuló apendicitis aguda un año después de histerectomía abdominal

Durante la cirugía se descubrió una gasa quirúrgica retenida dentro del íleon, producto de una migración transmural posterior a una histerectomía abdominal realizada un año antes.

Laura Guio

    Gossypiboma intraluminal simuló apendicitis aguda un año después de histerectomía abdominal

    Una mujer de 44 años acudió al servicio de emergencias con dolor abdominal en fosa ilíaca derecha, distensión y vómitos, en un cuadro inicialmente compatible con apendicitis aguda. 

    Presentaba dolor abdominal inferior derecho, distensión abdominal, vómitos episódicos y anorexia. No presentaba fiebre ni antecedentes médicos significativos adicionales. Un año antes había sido sometida a una histerectomía abdominal total por sangrado uterino anormal.

    En el examen físico se observó abdomen distendido, sensibilidad marcada en la fosa ilíaca derecha y presencia de rebote, aunque sin signos de irritación peritoneal severa. Los ruidos intestinales estaban disminuidos. Los análisis de laboratorio revelaron hemoglobina de 8,5 g/dl y leucocitosis leve de 11.000/cumm con predominio de neutrófilos.

    La ecografía abdominal sugirió apendicitis aguda, mostrando un apéndice de 8 mm con mínima colección periapendicular. Sin embargo, la radiografía de abdomen en bipedestación evidenció múltiples niveles hidroaéreos compatibles con obstrucción intestinal.

    Hallazgo intraoperatorio reveló una complicación poco frecuente

    Con diagnóstico preoperatorio de apendicitis aguda, se realizó una apendicectomía abierta mediante incisión de Gridiron. Durante la intervención se encontró un apéndice inflamado, aunque con base sana, acompañado de una pequeña colección serosa.

    El hallazgo inesperado surgió al identificar asas ileales dilatadas y de consistencia pastosa. Ante la sospecha de un cuerpo extraño retenido, los cirujanos practicaron una enterotomía y extrajeron una gasa quirúrgica de 30 × 30 cm localizada aproximadamente a 25 cm de la válvula ileocecal.

    Posteriormente se reparó la enterotomía en dos capas con sutura absorbible. La paciente evolucionó favorablemente, inició dieta oral al segundo día y fue dada de alta al sexto día postoperatorio.

    Recuperación sin complicaciones posteriores

    En la revisión retrospectiva de antecedentes, la paciente negó ingestión de cuerpos extraños o antecedentes de pica. Durante los controles a los 14 días, así como a 1, 3 y 6 meses, permaneció asintomática y sin signos de obstrucción intestinal recurrente.

    Gossypiboma: una complicación quirúrgica rara y subdiagnosticada

    El término "gossypiboma" describe una gasa o esponja quirúrgica retenida inadvertidamente dentro del cuerpo tras una cirugía. Aunque puede ocurrir en múltiples procedimientos, es más frecuente después de cirugías abdominales y ginecológicas.

    La literatura estima una incidencia de entre 1 por cada 1.000 y 1.500 cirugías abdominales, aunque se cree que la cifra real podría ser mayor debido al subregistro asociado al temor de litigios médicos.

    Entre los factores de riesgo identificados se encuentran las cirugías de emergencia, cambios inesperados en el procedimiento, sangrado abundante, obesidad y errores en el conteo quirúrgico.

    Migración transmural: mecanismo raro pero potencialmente grave

    En algunos casos, la gasa retenida desencadena una reacción inflamatoria que culmina en migración transmural hacia el lumen intestinal. Este fenómeno poco frecuente puede provocar obstrucción intestinal, perforación, abscesos o formación de fístulas.

    Los síntomas suelen ser inespecíficos y pueden aparecer semanas, meses o incluso años después de la cirugía inicial, dificultando el diagnóstico oportuno.

    En este caso, la presentación imitó una apendicitis aguda, aunque algunos hallazgos —como la distensión abdominal, el antecedente quirúrgico reciente y los ruidos intestinales lentos— sugerían una posible obstrucción intestinal secundaria.

    Importancia del diagnóstico temprano y la prevención

    Samrat Shrestha et al., destacan que el diagnóstico clínico de gossypiboma es complejo y requiere un alto índice de sospecha en pacientes con antecedentes de cirugía abdominal que presenten dolor abdominal, náuseas, vómitos u obstrucción intestinal.

    Aunque la radiografía y la ecografía pueden aportar pistas diagnósticas, la tomografía computarizada suele ser la herramienta más útil, mostrando patrones característicos como imágenes espongiformes con burbujas de gas.

    El único tratamiento definitivo es la extracción quirúrgica temprana, ya que el retraso en el manejo puede aumentar significativamente la morbimortalidad.

    Asimismo, los autores subrayan la necesidad de reforzar las medidas preventivas intraoperatorias, incluyendo conteos rigurosos de gasas, uso de marcadores radiopacos y tecnologías como sistemas de identificación por radiofrecuencia (RFID), con el fin de reducir la incidencia de cuerpos extraños retenidos.


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