Diabetes e hipertensión podrían comprometer la adherencia al tratamiento del cáncer de próstata

Experto advierte que las comorbilidades como diabetes e hipertensión pueden comprometer la adherencia al tratamiento, y que la educación del paciente y los cambios de estilo de vida son determinantes para enfrentar la enfermedad.

Laura Guio

    Diabetes e hipertensión podrían comprometer la adherencia al tratamiento del cáncer de próstata

    La Revista de Medicina y Salud Pública, en alianza con el Centro Médico Episcopal San Lucas, convocó a un panel de especialistas para abordar el cáncer de próstata desde múltiples perspectivas clínicas.

     Entre los participantes, el Dr. Rafael Espinet, médico internista, enfatizó el papel central de las condiciones crónicas en el manejo de esta enfermedad y el rol irremplazable del médico de cabecera como coordinador del cuidado.

    Cuando la diabetes y la presión arterial complican el panorama

    Para el Dr. Espinet, las comorbilidades que un paciente carga antes de recibir su diagnóstico no son datos secundarios, sino factores que pueden alterar el curso completo del tratamiento. "La diabetes es una condición que puede cambiar el sistema inmunológico y tu sistema de respuesta a estas condiciones", señaló, subrayando que el control metabólico influye directamente en la capacidad del organismo para responder a las terapias oncológicas.

    La hipertensión merece igual atención. Según el especialista, "la hipertensión también es importante tenerla controlada porque estos pacientes usualmente son mayores de edad y pueden tener fallos cardíacos". Una presión arterial descontrolada, explicó, puede desencadenar descompensaciones cardíacas que obligan al paciente a ser hospitalizado, interrumpiendo el seguimiento oncológico en momentos críticos.

    La comunicación entre especialistas, clave para reducir los efectos secundarios

    Uno de los puntos que el Dr. Espinet desarrolló con mayor detalle fue la importancia de que el internista no trabaje de forma aislada. "La comunicación con el médico primario es súper importante", afirmó. "Debe haber una disponibilidad del médico primario para darle seguimiento a esas condiciones y darle seguimiento a esos efectos secundarios y ver qué opciones de tratamiento tenemos para contrarrestarlos."

    Esta coordinación debe extenderse a todo el equipo tratante. En ese sentido, destacó que "la comunicación entre los especialistas, urólogo, especialista de radio, oncólogo, es bien importante para poder tratar y ayudar a esos pacientes a que los efectos sean mínimos y puedan seguir el tratamiento."

    El internista como director de la orquesta

    Al definir el rol del médico de medicina interna dentro del equipo multidisciplinario, el Dr. Espinet recurrió a una imagen que sintetiza su visión: "Es un papel súper importante porque es la mayor confianza del paciente. Es como el director de la orquesta." Desde esa posición, el internista orienta al paciente hacia los estudios y especialistas que necesita, vigila que sus condiciones crónicas no se descompensen y protege la adherencia al tratamiento. "Es el que dirige al paciente, el más cercano al paciente para poder dirigirlo", resumió.

    Ejercicio, alimentación y cuidado óseo: los pilares del estilo de vida

    Cuando se le preguntó qué cambios debe adoptar un paciente diagnosticado, el c fue directo: "Hay que mantenerse activo, hacer ejercicio siempre y cuando se pueda." Reconoció que algunos pacientes con metástasis óseas tienen limitaciones físicas reales, pero insistió en que quienes pueden moverse deben hacerlo, pues "un paciente que pueda hacer ejercicio, que pueda comer saludable, que pueda ayudar a su sistema inmunológico, eso lo ayudaría grandemente."

    Introdujo además una advertencia que pocas veces se menciona en la conversación pública sobre esta enfermedad: el riesgo de fractura ósea en pacientes que reciben terapia hormonal. "Una fractura de huesos en estos pacientes limitaría bastante el seguimiento, porque entonces tendría que operarse una prótesis", advirtió, añadiendo que desde el médico primario "estamos bien pendientes a eso."

    Romper el miedo: el llamado más urgente

    El Dr. Espinet cerró su participación con un llamado directo a los hombres que todavía postergan la consulta médica por temor o por cultura. "Romper con ese miedo es bien importante", afirmó, y señaló que la experiencia en comunidades de Puerto Rico con alta incidencia de cáncer de próstata demuestra que la educación transforma las actitudes: "Cuando están educados, acceden al panorama y cambia completamente."

    Su mensaje final apuntó tanto a la responsabilidad individual como al compromiso familiar: "Después de los cuarenta, cuarenta y cinco años, es responsabilidad nuestra y para nuestras familias que empecemos a chequearnos temprano." Y recordó que el cáncer de próstata, en la mayoría de los casos, no avisa con síntomas: "Esta condición es silenciosa la mayoría de las veces y necesita cernimiento, pruebita de sangre en el PSA, prueba de tacto rectal y hablar con su urólogo, hablar con su médico internista, hablar con su médico primario."


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