Experta destacó la importancia del entorno familiar y el manejo emocional en pacientes diagnosticados con cáncer de próstata durante un panel de expertos organizado por la Revista de Medicina y Salud Pública y el Centro Médico Episcopal San Lucas.

Para muchos hombres en Puerto Rico, hablar de salud sigue siendo un acto de valentía. Hablar de cáncer, más todavía. Y hablar de cáncer de próstata, con todo lo que eso implica emocionalmente, puede sentirse como un territorio prohibido.
Sin embargo, especialistas advierten que ese silencio tiene un costo real: pacientes que llegan tarde al diagnóstico, que abandonan tratamientos o que atraviesan el proceso solos, sin el apoyo que necesitan.
La Revista de Medicina y Salud Pública conversó con la doctora Josy Caban, psicóloga clínica, quien junto a cuatro especialistas en urología, oncología y medicina interna abordó uno de los temas más silenciosos y complejos en la salud masculina en Puerto Rico: el cáncer de próstata.
Aunque el panel reunió miradas desde distintas especialidades, Caban aportó una dimensión que con frecuencia queda fuera de la conversación médica: la salud mental del paciente y el papel de quienes lo rodean.
Recibir un diagnóstico de cáncer de próstata no solo implica enfrentar decisiones médicas; representa también una crisis emocional que el paciente debe atravesar, muchas veces sin las herramientas para hacerlo.
La doctora Caban fue directa al respecto: "La realidad es que es un momento muy difícil para la persona y el apoyo familiar que puedan tener y brindarle al paciente que ha tenido un diagnóstico positivo, pues va a facilitar ese proceso para que el paciente pueda tener mejor adherencia, vaya a sus citas con sus médicos y sobre todo tenga esa valentía para entonces enfrentar estos procesos."
Esa valentía, subrayó la especialista, no surge en el vacío. Depende en gran medida del entorno cercano del paciente: pareja, hijos, familiares, amigos. La red de apoyo no es un elemento secundario del tratamiento sino una condición que influye directamente en si el paciente cumple o no con su plan terapéutico.
Uno de los aportes más concretos de la doctora Caban durante el panel fue identificar las señales de alerta que indican que un paciente necesita acompañamiento psicológico. Lejos de limitarse a estados de tristeza evidente, las señales pueden manifestarse de formas más sutiles o conductuales.
"Por lo general las personas refieren, por ejemplo, sentirse más nervioso, querer evitar las citas con sus médicos, puede ser que entonces tengamos aspectos conductuales, no quiero ir al trabajo, no quiero levantarme por las mañanas, y todos estos son señales que necesitamos un poquito de apoyo", explicó Caban.
Estas manifestaciones, que en otro contexto podrían atribuirse al estrés cotidiano, cobran un significado diferente en un paciente oncológico. Detectarlas a tiempo puede marcar la diferencia entre alguien que abandona el tratamiento y alguien que lo sostiene hasta el final.
El panel también abordó uno de los obstáculos más arraigados en la cultura puertorriqueña: la dificultad de los hombres para hablar abiertamente sobre su salud, y en particular sobre condiciones que involucran órganos asociados a la masculinidad.
Ante esto, la doctora Caban no esquivó el tema. Reconoció que se trata de "un tema un poquito a veces sensible", pero fue enfática en que esa sensibilidad no debe ser una barrera: "Su salud es primero, su bienestar es primero y su pareja es para brindarle apoyo y su médico primario también."
La especialista llamó a los familiares a crear espacios seguros para la conversación. "Es muy importante brindarle ese espacio para que el paciente se pueda sentir abierto para hablar acerca de sus síntomas y obviamente manejar mucho lo que es los comentarios", afirmó, invitando a que el entorno familiar funcione como soporte y no como fuente adicional de presión.
En su reflexión final, la doctora Caban amplió el foco más allá del paciente para dirigirse directamente a quienes lo acompañan. Su mensaje cerró el panel con una invitación a la acción colectiva: "Es muy importante nosotros brindarle apoyo a nuestros pacientes, especialmente si tenemos un familiar que queremos, nuestros héroes, nuestros papás, nuestros tíos, nuestros primos, nuestros hijos que pueden estar atravesando un momento muy difícil."
En un contexto en el que Puerto Rico registra la mayor mortalidad por cáncer de próstata entre todos los grupos raciales y étnicos, según destacaron los especialistas del panel, la dimensión emocional del diagnóstico adquiere una urgencia particular.
Detectar el cáncer a tiempo es necesario, pero no suficiente: sostener al paciente durante el proceso requiere también de una comunidad dispuesta a acompañarlo sin juicio y con información.