El 42,88 % del territorio puertorriqueño permanecía bajo condiciones de sequía moderada, severa o extrema, según el U.S. Drought Monitor, mientras el Gobierno mantiene medidas para atender la emergencia hídrica.

Aunque las lluvias recientes favorecieron algunas zonas, los déficits de precipitación y las dificultades en las reservas de agua mantienen la preocupación por el abastecimiento, la calidad del recurso y sus posibles repercusiones en la salud pública.
La sequía en Puerto Rico dejó de ser únicamente una preocupación relacionada con las condiciones meteorológicas. La reducción de las precipitaciones y los niveles de los embalses obligaron al Gobierno a declarar un estado de emergencia en todo el territorio el 31 de julio de 2026, con el propósito de coordinar acciones para conservar, administrar y distribuir los recursos hídricos.
La situación también ha requerido medidas para atender las necesidades inmediatas de la población. El 29 de septiembre, la Junta de Supervisión y Administración Financiera de Puerto Rico autorizó al Gobierno a utilizar recursos de la Reserva de Emergencia para atender aspectos como el suministro, almacenamiento, distribución, purificación y potabilización del agua.
Estas acciones reflejan la dimensión de una crisis que involucra no solamente la disponibilidad del recurso, sino también las condiciones necesarias para garantizar que llegue a los hogares de manera segura.
Salud autoriza medidas para facilitar el acceso al agua segura
En el componente sanitario, el secretario del Departamento de Salud de Puerto Rico, doctor Víctor M. Ramos Otero, anunció el 14 de agosto la entrada en vigor de la Orden Administrativa 2026-646, que estableció una exención temporera para facilitar la importación y distribución de agua embotellada y hielo destinados al consumo humano.
La autorización contemplaba un periodo inicial de 60 días, salvo que fuera extendida o revocada por la agencia. Entre sus disposiciones se estableció que el agua importada debía cumplir con los requisitos sanitarios federales y las normas locales correspondientes a su lugar de procesamiento y embotellamiento.
Asimismo, los importadores debían mantener disponible la documentación que acreditara el origen y cumplimiento sanitario de los productos. Para el hielo, la disposición exigía que procediera de fuentes de agua aprobadas para consumo humano y que su transporte, almacenamiento y distribución garantizaran condiciones de calidad e inocuidad.
El Departamento también conservó sus facultades de inspección y la posibilidad de detener o retirar productos que representaran riesgos para la población.
La disponibilidad de agua potable es indispensable para el consumo, la preparación de alimentos y las prácticas básicas de higiene. Por esta razón, durante una emergencia hídrica, garantizar el acceso al recurso debe acompañarse de controles que permitan prevenir la contaminación durante su transporte, almacenamiento y distribución.
El riesgo sanitario no se limita a la cantidad de agua disponible. Las interrupciones del servicio y el almacenamiento inadecuado también pueden generar condiciones que comprometan su calidad.
En este contexto, las medidas de vigilancia, regulación y coordinación entre las agencias responsables adquieren especial importancia para proteger a las comunidades y evitar que las dificultades de abastecimiento se conviertan en un problema adicional de salud pública.
La actualización del Monitor de Sequía del 29 de octubre mostró que las condiciones no eran uniformes en toda la isla. Aunque se registraron acumulaciones de entre dos y cinco pulgadas de lluvia en sectores del sur, las áreas con déficits prolongados no experimentaron cambios equivalentes en su clasificación.
El panorama exige mantener el seguimiento de los niveles de los embalses, la disponibilidad de agua y las condiciones de seguridad sanitaria, especialmente en las comunidades que enfrentan mayores dificultades de abastecimiento.
«La seguridad sanitaria no es negociable», expresó el doctor Víctor M. Ramos Otero, al anunciar las medidas del Departamento de Salud para facilitar el acceso a agua embotellada y hielo durante la emergencia.