¿Qué hacer durante y después de un terremoto? La guía para proteger la salud

Ante un terremoto, mantener la calma y saber cómo actuar puede reducir el riesgo de lesiones. La recomendación internacional más extendida durante el movimiento sísmico es clara: agáchate, cúbrete y sujétate, una medida que busca proteger principalmente la cabeza, el cuello y el tronco frente a objetos que puedan caer o desplazarse.

Andrea Bazurto Gutiérrez

    ¿Qué hacer durante y después de un terremoto? La guía para proteger la salud

    Tras el terremoto, también es importante extremar las precauciones, ya que pueden presentarse réplicas, daños estructurales, fugas de gas, incendios y otros peligros.

    Las recomendaciones de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) incluyen:

    • Si estás dentro de un edificio: permanece en el lugar mientras dure el temblor. No corras hacia la salida ni utilices ascensores. Agáchate y, si tienes una mesa resistente cerca, cúbrete debajo y sujétate a ella. Si no es posible, busca una pared interior, lejos de ventanas y objetos que puedan caer, y protege la cabeza y el cuello con los brazos.

    • Si estás en la cama: permanece allí, a menos que exista un peligro inmediato sobre ti. Utiliza una almohada para proteger la cabeza y el cuello.

    • Si estás en la calle: aléjate de edificios, fachadas, muros, cornisas, postes, cables eléctricos, árboles, farolas y cristales. Busca un espacio abierto, agáchate y protege tu cuerpo hasta que termine el movimiento.

    • Si estás en un vehículo: detente en un sitio seguro, lejos de puentes, túneles, edificios, árboles y cables eléctricos. Activa las luces de emergencia y permanece dentro del automóvil hasta que termine el temblor.

    • Si estás cerca de la costa: después de un terremoto fuerte o prolongado, desplázate inmediatamente hacia una zona elevada o tierra adentro. No esperes a recibir una alerta oficial para alejarte de la costa.

    ¿Qué hacer después del terremoto?

    Cuando termine el movimiento, es importante esperar unos segundos antes de desplazarse y hacerlo con precaución. Los vidrios rotos y los escombros pueden provocar heridas, por lo que se recomienda utilizar calzado resistente.

    Antes de ayudar a otras personas, hay que comprobar que hacerlo no representa un peligro. También se debe revisar el entorno en busca de:

    • Daños estructurales o riesgo de colapso.

    • Olor a gas o fugas.

    • Cables eléctricos caídos.

    • Fugas de agua.

    • Incendios.

    Si es seguro hacerlo, pueden desconectarse los suministros. Ante una posible fuga de gas, no se deben encender fósforos, velas, mecheros, interruptores ni aparatos eléctricos.

    Si un edificio presenta grietas importantes, deformaciones, desprendimientos o señales de posible colapso, se debe evacuar de manera ordenada por las escaleras y alejarse de fachadas y cornisas.

    Cuidados de salud después de un terremoto

    Las condiciones posteriores a un desastre también pueden favorecer lesiones e infecciones, por lo que es fundamental mantener algunas medidas básicas de higiene y seguridad alimentaria.

    Se recomienda:

    • Consumir únicamente agua potable o autorizada.

    • Consumir alimentos que se encuentren en buen estado.

    • Mantener una adecuada higiene de manos.

    • Desechar alimentos contaminados o aquellos que hayan perdido la cadena de frío.

    Para comunicarse con familiares y allegados, es preferible utilizar mensajes de texto o aplicaciones de mensajería cuando sea posible, con el objetivo de evitar la saturación de las redes telefónicas.

    Además, las autoridades recomiendan mantenerse informado mediante fuentes oficiales y evitar compartir rumores o información que no haya sido verificada.

    Si quedas atrapado entre los escombros

    En caso de quedar atrapado, conservar la energía y evitar exponerse innecesariamente al polvo puede ser clave.

    SEMES recomienda:

    • Cubrir la boca y la nariz con una tela para reducir la inhalación de polvo.

    • Evitar gritar, especialmente de manera continua, para no inhalar grandes cantidades de partículas.

    • Conservar la energía y realizar señales mediante golpes en tuberías, paredes o estructuras firmes.

    • Utilizar un silbato si se dispone de uno.

    La preparación previa también puede marcar una diferencia. Tener identificadas las zonas seguras de la vivienda, realizar simulacros y recordar la regla de agacharse, cubrirse y sujetarse puede ayudar a reducir el riesgo de lesiones y facilitar una respuesta más segura durante una emergencia.

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