Esta aproximación propone intervenir de manera simultánea en niños y sus cuidadores, integrando factores sociales como la educación, el empleo y el acceso a servicios.
En el marco de la décima conferencia anual de Atención Integral de Enfermedades Crónicas, celebrada bajo el lema Del Plan a la Acción: Estrategias para un Puerto Rico Saludable, Valery Bleckley-Vallecillo, analista de investigación del Instituto del Desarrollo de la Juventud (IDJ), conversó con la Revista Medicina y Salud Pública, presentó los modelos bigeneracionales como una herramienta basada en evidencia para incidir en los factores sociales que afectan la salud familiar.
Los modelos bigeneracionales no son una idea nueva. Su discusión data de mediados del siglo XX y su premisa central es sencilla: atender simultáneamente a los menores y a sus padres o madres, reconociendo que el bienestar de unos afecta directamente al de los otros.
"Lo importante de este modelo o estrategias es que ve a quienes atienden, no es solo al menor o al adulto, sino que busca tener una mirada holística de la familia."
La analista destacó que tanto en Estados Unidos como en Puerto Rico existen organizaciones e instancias gubernamentales que ya implementan estrategias de este tipo, entre ellas los centros Tuyen de ACUDEN.
Uno de los mensajes centrales de la ponencia fue ampliar la definición de salud más allá del diagnóstico clínico. Bleckley-Vallecillo subrayó que la estabilidad económica, el acceso a cuidado infantil y el logro educativo son variables con impacto directo en la salud de las familias.
"La salud no se reduce a enfermedades crónicas, sino que el entorno donde las personas nos desarrollamos es sumamente importante."
Como ejemplo concreto, la analista describió el caso de una madre cuya hija padece asma —una de las principales causas de ausentismo escolar en Puerto Rico—. En un programa bigeneracional, ambas son participantes: la hija recibe atención y la madre adquiere herramientas para manejar la condición crónica, reducir las ausencias y estabilizar su situación laboral.
"Si eso se logra canonizar, tenemos resultados para asma. La mamá posiblemente tenga un estrés laboral porque si la niña se tiene que ausentar porque tiene asma, pues ella afecta todo el entorno."
El IDJ monitorea distintas dimensiones del bienestar infantil mediante datos comparativos entre jurisdicciones. Al analizar los indicadores de salud, los resultados sorprenden positivamente.
"Cuando nosotros vamos a los datos y analizamos [...] vemos que Puerto Rico ha tenido una mejoría en términos de salud y es por estos programas."
La analista aclaró que esto no significa que no exista margen de mejora, pero sí que la inversión en programas sociales ha dado frutos medibles al compararlos con estados de la unión americana.
La efectividad de los modelos bigeneracionales depende, según Bleckley-Vallecillo, de la capacidad de romper la compartamentalización de los programas sociales y construir alianzas entre el sector gubernamental, las organizaciones sin fines de lucro, las comunidades y la empresa privada.
"Muchas veces el problema de los programas es que están departamentalizados. Si se le ofrece servicio a adultos, si se le ofrece servicio a niños, pero somos una familia completa."