Eutanasia reabre debate ético: Cuestionan si la legalidad garantiza decisiones plenamente informadas

Una joven española de 25 años recibió la eutanasia tras quedar parapléjica por un intento de suicidio. Experto en ética cuestiona si la legalidad del procedimiento garantiza su legitimidad ética y si se agotaron todas las alternativas terapéuticas disponibles.

Laura Guio

    Eutanasia reabre debate ético: Cuestionan si la legalidad garantiza decisiones plenamente informadas

    El pasado 26 de marzo de 2026, Noelia Castillo, una joven española de 25 años residente en Barcelona, recibió la eutanasia —o, según algunos especialistas, un suicidio médicamente asistido— luego de haber quedado parapléjica como consecuencia de un intento de suicidio previo mientras se encontraba bajo protección del Estado.

    El caso ha generado una oleada de reacciones en el mundo médico, jurídico y ético a ambos lados del Atlántico.

    Legal no siempre significa ético

    El doctor Miguel Arrieta, experto en ética aplicada con décadas de experiencia en Puerto Rico, República Dominicana, Colombia y Ecuador, fue enfático en establecer una distinción fundamental: que algo esté permitido por la ley no lo convierte automáticamente en una decisión éticamente plena. 

    España, junto a Bélgica, Países Bajos y otros países del norte de Europa, reconoce legalmente la eutanasia, pero Arrieta advierte que la existencia de un marco jurídico no exime a los profesionales de salud ni al Estado de una responsabilidad superior: la de agotar primero todas las opciones de tratamiento y acompañamiento disponibles.

    El especialista señala que el hecho de que una persona esté sufriendo no constituye por sí solo una justificación ética suficiente para proceder con la eutanasia, especialmente cuando ese sufrimiento tiene un origen emocional y existen alternativas terapéuticas disponibles. "Como es legal, no hay rendición de cuentas", planteó, "pero en términos éticos no hay plenitud de servicio en lo que se está dando."

    El deber del Estado y la reversibilidad del sufrimiento emocional

    Uno de los puntos más contundentes del análisis de Arrieta tiene que ver con la naturaleza del padecimiento de Noelia Castillo. A diferencia de enfermedades terminales e irreversibles, el sufrimiento emocional y psicológico es, en principio, tratable. 

    El experto recalcó que en materia de salud mental "todo es un asunto reversible" y que existían opciones que, a su juicio, no parecen haber sido contempladas con suficiente profundidad antes de tomar la decisión final.

    Arrieta también apuntó a una paradoja inquietante: la joven intentó quitarse la vida mientras estaba bajo custodia del Estado, institución que tiene, según él, el deber fiduciario de preservar la vida y garantizar la salud de sus ciudadanos. "No le garantizaron la salud a esta joven", afirmó.

    Autonomía y capacidad de decisión: la pregunta que no se puede eludir

    El principio de autonomía es central en la bioética, pero su aplicación exige verificar que la persona que decide lo hace con plenas facultades cognitivas y emocionales. 

    Psicólogos y psiquiatras han señalado en distintos foros que una persona en estado de depresión profunda puede no estar en condiciones de tomar decisiones verdaderamente autónomas, lo que añade una capa adicional de complejidad ética al caso.

    Arrieta abordó este dilema con cautela: si se acepta que la persona no tenía plena capacidad de decisión, eso refuerza, paradójicamente, el argumento en contra de haber atendido su solicitud. 

    Lo que el especialista cuestiona no es el derecho a morir en abstracto, sino si se garantizó un acompañamiento real que le permitiera conocer y valorar todas sus opciones antes de decidir.

    ¿Un precedente peligroso?

    El caso Castillo plantea interrogantes que trascienden las fronteras españolas. Juristas, médicos y expertos en ética de América Latina y el Caribe observan con atención si este tipo de decisiones podría sentar precedentes en otras jurisdicciones, afectando a personas con deterioro severo de salud mental. 

    Arrieta no descartó que, detrás de ciertos casos de eutanasia, puedan subyacer consideraciones económicas: que aquello que represente un costo elevado para la sociedad termine despachándose con el eufemismo de la eutanasia.

    La inteligencia artificial como aliada del diálogo médico

    En un giro más optimista, Arrieta propuso que la inteligencia artificial puede jugar un rol clave en mejorar la calidad ética de la práctica médica.

     Al automatizar procedimientos rutinarios y liberar al clínico de tareas administrativas, la tecnología podría crear el espacio necesario para que los profesionales de la salud mantengan conversaciones más profundas y humanas con sus pacientes, reduciendo así el riesgo de que decisiones tan graves se tomen sin el acompañamiento adecuado.


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