"Estamos ante una sindemia": Alerta experta sobre crisis sanitaria tras inundaciones en Córdoba

Las inundaciones que afectan el norte de Colombia, con más de 156.000 personas damnificadas y al menos 14 muertos, pueden desencadenar múltiples epidemias simultáneas.

Laura Guio

    Estamos ante una sindemia: Alerta experta sobre crisis sanitaria tras inundaciones en Córdoba

    El río Sinú se desbordó y con él se rompió también el equilibrio sanitario de todo el departamento de Córdoba. 

    Lo que comenzó como una ola invernal atípica derivó en una catástrofe de proporciones históricas: cerca del 80 % del territorio departamental se encuentra bajo algún nivel de afectación, según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). 

    El gobernador Erasmo Zuleta no dudó en calificarlo como "una situación sin precedentes", mientras el presidente Gustavo Petro advierte que las lluvias tendrán impactos estructurales en la producción agropecuaria y el precio de los alimentos.

    En entrevista exclusiva con la Revista Medicina y Salud Pública, la Dra. Yessica María Giraldo, médica cirujana con magíster en epidemiología clínica, ofreció un análisis detallado de las implicaciones en salud pública y lanzó una voz de alerta sobre lo que puede venir cuando bajen las aguas.

    Una sindemia: Varias epidemias confluyendo al mismo tiempo

    La especialista introdujo un concepto clave para entender la magnitud del riesgo: el término sindemia, que describe la confluencia de múltiples epidemias que afectan simultáneamente a una misma población.

    "Actualmente ya es un hecho que se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad sanitaria. Técnicamente podemos hablar de una sindemia, algo parecido a lo que sucedió durante la pandemia: varias epidemias concurriendo y confluyendo al tiempo, todas afectando el receptor final que es el ser humano, en este caso la población que habita Córdoba."

    La doctora enfatizó que el impacto no se limita a Córdoba: los departamentos de Sucre, Bolívar y áreas de Antioquia también quedan expuestos, pues la migración masiva de población desplazada puede propagar enfermedades hacia otras regiones.

    Leptospirosis: El enemigo silencioso que se confunde con malaria y dengue

    Entre todas las amenazas infecciosas, la epidemióloga destacó la leptospirosis como una de las más preocupantes, precisamente por su capacidad de enmascararse detrás de enfermedades ya endémicas en la región.

    De acuerdo con la experta: "Con las inundaciones empiezan a tener más presencia los roedores, que son los portadores de la leptospira, una bacteria cuyos síntomas pueden confundirse con enfermedades endémicas como la malaria y el dengue. Si no se llega al diagnóstico correcto, se retrasa el tratamiento y las personas pueden llegar rápidamente a una falla renal y morir."

    Los síntomas incluyen fiebre alta, dolor abdominal, vómitos e ictericia —coloración amarillenta de piel, mucosas y escleróticas—. El problema, explica la doctora, es que en estas regiones no siempre se dispone de pruebas de diagnóstico rápido, lo que lleva a manejos empíricos que pueden resultar fatales cuando se trata de una bacteria y no de un virus o un parásito.

    El agua contaminada: Un vector de cólera, salmonelosis y enfermedades intestinales

    La especialista fue enfática en señalar que las inundaciones no son simplemente agua que se acumula, sino agua profundamente contaminada. En el caso de Córdoba, la situación se agrava por el historial de contaminación minera del departamento, especialmente por el uso de mercurio en la extracción de oro.

    "Las inundaciones no son solo agua represándose. Es agua contaminada, con alta sedimentación que está subiendo a la superficie. Las plantas de potabilización se han visto superadas y con los cortes de electricidad es muy probable que no alcancen a dar un tratamiento adecuado. Pueden presentarse brotes de enfermedad diarreica aguda, salmonelosis y cólera." explicó la Dra. Giraldo

    El cólera, en particular, genera diarreas de alto débito con pérdida masiva de agua y electrolitos que, sin tratamiento urgente, pueden causar la muerte en menos de 48 horas.

    Poblaciones más vulnerables: Niños, adultos mayores y mujeres gestantes

    La Dra. Giraldo identificó tres grupos con mayor riesgo. Los niños menores de 5 años, cuyo sistema inmunológico aún no está completamente desarrollado, son especialmente susceptibles a la desnutrición y a infecciones para las que quizás no tienen esquema de vacunación completo.

    Los adultos mayores con comorbilidades —especialmente hipertensión, diabetes y enfermedades cardiovasculares— constituyen el segundo grupo de alto riesgo. La pérdida de electricidad representa una amenaza directa para quienes dependen de concentradores de oxígeno u otros dispositivos médicos. 

    Pacientes en diálisis, que deben recibir el procedimiento cada 48 horas, enfrentan un riesgo inminente de falla renal aguda si no pueden acceder a los centros de salud por el colapso vial.

    El tercer grupo son las mujeres gestantes, cuya vulnerabilidad varía según el trimestre del embarazo y el nivel de riesgo obstétrico.

    La vigilancia epidemiológica, clave para contener la sindemia

    Para la Dra. Giraldo, la respuesta del sistema de salud pública debe estar a la altura de la complejidad del fenómeno. Reconocer la emergencia como una sindemia es el primer paso para generar estrategias adecuadas y oportunas.

    Entre las acciones inmediatas, la especialista enfatizó la necesidad de garantizar la calidad del agua potable, activar la vigilancia activa de enfermedades infecciosas, educar a la comunidad sobre los riesgos del contacto con agua contaminada y reforzar la cadena de suministro de medicamentos e insumos médicos en los territorios afectados.

    La directora del IDEAM había señalado que en un solo día cayó la cantidad de lluvia esperada para un mes entero, lo que grafica la magnitud del evento climático. Mientras las autoridades trabajan para contener la emergencia, la voz de la ciencia —y la de la Dra. Giraldo— recuerda que la peor parte de una inundación a veces llega cuando el agua ya bajó.


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