La hepatitis C y la enfermedad hepática asociada a factores metabólicos pueden desarrollarse sin manifestaciones evidentes en sus primeras etapas. La evaluación médica permite identificar riesgos y determinar cuándo realizar pruebas diagnósticas.

SAN JUAN, Puerto Rico. — Algunas enfermedades del hígado pueden avanzar durante años sin provocar síntomas evidentes, lo que dificulta su detección oportuna. En Puerto Rico, los informes de vigilancia de la hepatitis C documentan la presencia de esta infección y destacan la importancia de mantener la detección y el seguimiento de los casos.
Entre las afecciones que pueden comprometer la salud hepática se encuentran la hepatitis C crónica y la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, conocida anteriormente como hígado graso no alcohólico. Aunque tienen causas diferentes, ambas pueden ocasionar daño hepático y, en determinados casos, evolucionar hacia complicaciones graves.
El Departamento de Salud de Puerto Rico reportó 4,284 casos de hepatitis C durante 2023 en su informe mensual de febrero de 2024. De estos, 4,279 fueron clasificados como crónicos, cuatro como agudos y uno como perinatal.
El mismo informe registró 759 casos de hepatitis C crónica entre enero y febrero de 2024.
Estas cifras corresponden a periodos específicos y no representan una estimación actualizada de la cantidad de personas que viven con hepatitis C en Puerto Rico. Tampoco permiten establecer, por sí solas, si la incidencia de la infección está aumentando o disminuyendo.
La vigilancia epidemiológica permite identificar los casos notificados, aunque puede no reflejar todas las infecciones existentes, especialmente cuando las personas no presentan síntomas o todavía no se han realizado pruebas diagnósticas.
La ausencia de molestias no descarta una enfermedad del hígado. Algunas afecciones pueden permanecer sin manifestaciones reconocibles durante sus primeras etapas, por lo que su identificación depende de los antecedentes clínicos, la evaluación médica y las pruebas que determine el profesional de la salud.
La hepatitis C es una infección viral que puede convertirse en crónica y ocasionar inflamación, fibrosis, cirrosis o cáncer de hígado si no se detecta y trata oportunamente.
Por otra parte, la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica se caracteriza por la acumulación de grasa en el hígado y se relaciona con factores como la obesidad, la diabetes tipo 2 y las alteraciones de los lípidos en la sangre.
El especialista en enfermedades hepáticas Robert S. Brown, vinculado a Columbia University, describió el carácter silencioso de una de estas afecciones al referirse a la esteatohepatitis no alcohólica (NASH).
"Unfortunately NASH is a silent epidemic. We don´t see any symptoms until the liver disease is more advanced".
ROBERT S. BROWN
Especialista en enfermedades hepáticas, Columbia University.
«Desafortunadamente, la esteatohepatitis no alcohólica es una epidemia silenciosa. No vemos síntomas hasta que la enfermedad hepática está más avanzada».
La declaración se refiere específicamente a la esteatohepatitis no alcohólica y no debe generalizarse a todas las enfermedades hepáticas. Ambas afecciones requieren enfoques diagnósticos y terapéuticos diferentes.
Aunque algunas enfermedades hepáticas no presentan síntomas tempranos, existen manifestaciones que deben motivar una consulta médica, especialmente cuando persisten o aparecen de forma conjunta.
Entre las principales señales de alerta figuran:
Color amarillento de la piel o de la parte blanca de los ojos.
Orina oscura y heces inusualmente claras.
Cansancio persistente sin una causa aparente.
Dolor o molestias en la parte superior derecha del abdomen.
Hinchazón del abdomen o de las piernas.
Picazón persistente y aparición de hematomas con facilidad.
Estos síntomas no confirman por sí solos una enfermedad hepática. Sin embargo, la aparición de ictericia requiere evaluación médica pronta. La confusión repentina, el vómito con sangre o las heces negras pueden indicar una emergencia y requieren atención inmediata.
En el caso de la hepatitis C, la infección se transmite principalmente mediante el contacto con sangre infectada. Compartir agujas u otros equipos para inyectarse drogas constituye una vía de exposición importante. Determinados antecedentes médicos también pueden justificar una prueba de detección.
En las enfermedades hepáticas relacionadas con factores metabólicos, el sobrepeso, la obesidad, la diabetes tipo 2 y las alteraciones de los lípidos pueden aumentar el riesgo.
La evaluación médica puede incluir análisis de sangre, estudios de imagen y otras pruebas para determinar la causa de la alteración y valorar el posible daño hepático. La selección de los estudios depende de los antecedentes y las características de cada paciente.
La hepatitis C dispone de tratamientos antivirales de acción directa que curan a la mayoría de las personas que completan el esquema indicado. La selección del tratamiento y su duración dependen de la evaluación clínica.
En las enfermedades hepáticas asociadas a factores metabólicos, el manejo puede incluir intervenciones sobre el peso, el control de la glucosa y los lípidos, además del seguimiento médico para prevenir o detectar complicaciones.
La recomendación para la población de Puerto Rico es consultar con un profesional de la salud ante síntomas persistentes o antecedentes de riesgo que justifiquen una evaluación. No es necesario esperar a que aparezcan manifestaciones graves para hablar sobre la salud hepática y la conveniencia de realizar pruebas.
La identificación temprana permite establecer un diagnóstico, valorar la gravedad de la enfermedad y determinar las opciones de tratamiento disponibles.