La gestión de los dispositivos médicos abarca su evaluación, instalación, inspección y mantenimiento, procesos que contribuyen a su uso seguro durante la atención sanitaria.

La seguridad de los dispositivos médicos depende de algo más que su adquisición. Su evaluación, instalación, inspección y mantenimiento forman parte de un proceso de gestión tecnológica que acompaña a los equipos durante toda su vida útil y contribuye a respaldar la calidad de la atención sanitaria.
Cada 21 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Ingeniería Clínica, una fecha promovida por la Federación Internacional de Ingeniería Médica y Biológica (IFMBE, por sus siglas en inglés) para reconocer el trabajo de los profesionales que participan en la gestión y el uso seguro de la tecnología sanitaria.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que la gestión de los dispositivos médicos comprende la evaluación de necesidades, la adquisición, la inspección inicial, el registro de inventario, la capacitación de los usuarios, el mantenimiento y el retiro de los equipos cuando corresponde.
Este enfoque sitúa la seguridad tecnológica como una responsabilidad que continúa después de la compra y requiere procedimientos documentados, recursos técnicos y personal capacitado.
Los programas de mantenimiento permiten organizar las inspecciones y las intervenciones necesarias según las características de cada dispositivo, las indicaciones del fabricante y las condiciones de uso.
El mantenimiento preventivo busca reducir la probabilidad de fallas y conservar el funcionamiento del equipo. Cuando se detecta un desperfecto, el mantenimiento correctivo permite evaluar y atender el problema antes de determinar si el dispositivo puede volver a utilizarse.
La gestión también requiere mantener registros sobre el estado de los equipos, las reparaciones realizadas y las revisiones programadas. Esta información facilita el seguimiento técnico y ayuda a planificar las necesidades de mantenimiento y sustitución.
En su publicación de 2025 sobre sistemas de inventario y mantenimiento de dispositivos médicos, la OMS destaca la importancia de organizar y documentar estos procesos para favorecer una gestión adecuada de la tecnología sanitaria.
La ingeniería clínica conecta los requisitos técnicos de los dispositivos con las necesidades de los servicios de salud. Entre sus funciones pueden encontrarse la evaluación de equipos, la coordinación de instalaciones, las inspecciones de seguridad, la reparación y la capacitación del personal usuario.
La utilización segura de la tecnología requiere, además, que los profesionales conozcan las instrucciones de funcionamiento y los procedimientos establecidos por cada institución. En caso de una falla o de condiciones que puedan comprometer la seguridad, deben aplicarse los protocolos correspondientes antes de continuar utilizando el dispositivo.
La gestión tecnológica también implica evaluar las necesidades de cada centro sanitario y planificar los recursos necesarios para mantener sus equipos en condiciones adecuadas.
La disponibilidad de dispositivos médicos apropiados y correctamente gestionados es relevante para el diagnóstico, el tratamiento, la monitorización y la rehabilitación de los pacientes.
Sin embargo, la seguridad asistencial no depende exclusivamente de la tecnología. También intervienen la capacitación de los profesionales, los protocolos clínicos, la organización de los servicios y los mecanismos institucionales de gestión de riesgos.
En el Día Mundial de la Ingeniería Clínica, la conmemoración permite reconocer una labor técnica que suele desarrollarse fuera de la atención directa al paciente, pero que forma parte de la infraestructura necesaria para prestar servicios sanitarios seguros.