Cada 17 segundos ocurre un fallecimiento fetal tardío en el mundo

En 2023, se estimaron 1,9 millones de muertes fetales desde las 28 semanas de gestación en el mundo. La cifra evidencia desafíos en prevención, atención sanitaria y acompañamiento emocional a las familias.

Jorge Mario Murillo González

    Cada 17 segundos ocurre un fallecimiento fetal tardío en el mundo

    En 2023, aproximadamente 1,9 millones de bebés murieron antes de nacer a partir de las 28 semanas de gestación en el mundo, una cifra equivalente a una muerte fetal tardía cada 17 segundos. Así lo estimaron el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Grupo Interinstitucional de las Naciones Unidas para la Estimación de la Mortalidad Infantil (UN IGME) en su informe sobre los niveles y las tendencias de la mortalidad fetal.

    El dato evidencia la dimensión de un problema de salud pública que plantea desafíos para los sistemas sanitarios, tanto en la prevención de muertes evitables como en la atención de las familias que atraviesan estas pérdidas. Las estimaciones también advierten sobre las dificultades para registrar adecuadamente estos fallecimientos en distintos países.

    Cada 15 de octubre, las iniciativas de concienciación sobre la pérdida gestacional y neonatal buscan visibilizar el duelo, promover el acompañamiento emocional y recordar que las familias necesitan atención respetuosa cuando pierden un embarazo o a un bebé. La conmemoración y su reconocimiento institucional varían entre países.

    África subsahariana y Asia meridional concentran la mayoría de fallecimientos las  fetales

    Las muertes fetales tardías se distribuyen de manera desigual en el mundo. Según UNICEF, en 2023, ocho de cada diez ocurrieron en África subsahariana y Asia meridional. La primera región concentró el 50 % de los casos estimados y la segunda, el 31 %.

    Estas cifras reflejan diferencias en la carga del problema y refuerzan la necesidad de mejorar el acceso a controles prenatales, atención obstétrica de calidad y servicios oportunos durante el trabajo de parto.

    La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que más del 40 % de las muertes fetales ocurre durante el trabajo de parto. Una parte de estos fallecimientos podría prevenirse mediante una atención adecuada, la vigilancia del bienestar fetal y el acceso oportuno a intervenciones obstétricas cuando sean necesarias.

    Por ello, la respuesta internacional no puede limitarse a contabilizar las muertes. También requiere fortalecer los sistemas de información, identificar factores prevenibles y evaluar la calidad de la atención que reciben las mujeres y las personas gestantes durante el embarazo y el nacimiento.

    El impacto emocional de perder un embarazo o un bebé

    La pérdida gestacional, perinatal o neonatal puede tener consecuencias emocionales profundas para las madres, los padres, las parejas y otros integrantes de la familia. La experiencia del duelo varía según las circunstancias de la pérdida, los vínculos construidos y los recursos personales y sociales disponibles.

    La Organización Mundial de la Salud reconoce que estas experiencias pueden asociarse con consecuencias psicológicas y sociales. El estigma y el silencio que rodean algunas pérdidas también pueden dificultar que las familias expresen sus necesidades y busquen apoyo.

    En este contexto, la atención sanitaria debe contemplar tanto las necesidades físicas como las emocionales. Recibir información clara, contar con privacidad, ser tratado con dignidad y acceder a orientación psicológica cuando sea necesario son aspectos relevantes del acompañamiento.

    Reconocer el dolor no significa asumir que todas las personas reaccionan de la misma manera. Implica respetar las diferencias individuales, evitar expresiones que minimicen la pérdida y facilitar el acceso a profesionales capacitados.

    Colombia cuenta con un marco legal para la atención del duelo

    En Colombia, la Ley 2310 del 2 de agosto de 2023, conocida como Ley Brazos Vacíos, estableció disposiciones para la atención integral de las mujeres y las familias que atraviesan un duelo por pérdida gestacional o perinatal.

    El Ministerio de Salud y Protección Social desarrolló este mandato mediante la Resolución 2623 del 23 de diciembre de 2024, por la cual adoptó el lineamiento técnico para la atención integral y el cuidado de la salud mental de la mujer o persona gestante, sus familias y comunidades en casos de duelo por pérdida gestacional, perinatal y neonatal.

    El documento establece orientaciones para los actores del sistema de salud e incluye criterios relacionados con los derechos de las personas afectadas, el acompañamiento psicosocial y la calidad de los servicios.

    La existencia de estas disposiciones constituye un avance normativo. Sin embargo, la expedición de una ley y un lineamiento no demuestra, por sí sola, que todas las instituciones sanitarias los apliquen de manera uniforme. Para establecer el nivel de implementación se necesitan evaluaciones y datos verificables sobre la prestación de los servicios.

    Este desafío conecta la experiencia colombiana con una necesidad internacional: convertir el reconocimiento del duelo en prácticas concretas de atención, con personal capacitado, información comprensible y mecanismos que permitan evaluar la calidad de la respuesta sanitaria.

    Prevenir las muertes evitables y acompañar a las familias

    La concienciación sobre la pérdida gestacional y neonatal invita a abordar dos dimensiones complementarias: prevenir los fallecimientos evitables y garantizar una atención digna cuando la pérdida ocurre.

    La prevención exige fortalecer la atención durante el embarazo y el parto, mejorar la vigilancia clínica y reducir las barreras de acceso a los servicios sanitarios. El acompañamiento, por su parte, requiere escuchar a las familias, respetar sus decisiones y facilitar apoyo emocional acorde con sus necesidades.

    También es necesario mejorar la calidad de los registros para comprender dónde ocurren estas muertes, cuáles son los factores asociados y qué intervenciones pueden contribuir a evitarlas.

    Reconocer el duelo gestacional y neonatal es una responsabilidad sanitaria y social. Visibilizar estas pérdidas permite abrir conversaciones sobre prevención, salud mental y derechos, al tiempo que recuerda que las familias necesitan comprensión y acompañamiento más allá de las fechas conmemorativas.

    Más noticias de Salud Pública