Fibromialgia: Cómo la hipersensibilidad central y los desbalances hormonales afectan el sueño y memoria

Especialista explicó cómo esta condición, marcada por el estigma y la incomprensión, requiere un abordaje multidisciplinar que va desde la alimentación hasta el equilibrio hormonal.

Laura Guio

    Fibromialgia: Cómo la hipersensibilidad central y los desbalances hormonales afectan el sueño y memoria

    La fibromialgia es una de las enfermedades más incomprendidas del sistema musculoesquelético. Durante años fue ignorada por la medicina convencional, y quienes la padecían enfrentaban el doble peso del dolor físico y el escepticismo médico. 

    La Dra. Omaira Taveras, directora del Centro de Medicina Física, Rehabilitación y Unidad de Alivio del Dolor (CEMFRYU), abordó el tema en el espacio Telesalud, La Clínica en Casa, de la Revista Medicina y Salud Pública, transmitido en vivo desde Puerto Rico. 

    Hoy, gracias a una visión más integradora, especialistas como la Dra. Omaira Taveras, Directora del Centro de Medicina Física, Rehabilitación, y Unidad de Alivio del Dolor, están logrando lo que los analgésicos por sí solos nunca pudieron: devolverle calidad de vida a sus pacientes.

    Cuando la Dra. Taveras comenzó su especialidad en España en 2015, el panorama era desalentador. "La fibromialgia era terrible. Lo primero es que no se reconocía como una patología. Pensaban que se estaban fingiendo por no trabajar", recordó durante el programa. Los tratamientos convencionales, lejos de ayudar, agravaban la situación: "Cuando tú las pones en terapia, peor, más fatigada, con más dolor."

    Ese escenario cambió cuando el equipo médico comenzó a entender los factores hormonales, ambientales, emocionales y psicológicos que rodean la enfermedad. "Cuando empezamos a tratarlo de manera conjunta con los psicólogos, con los nutricionistas, con los que nos dedicamos a la medicina funcional, los rehabilitadores, es cuando hemos logrado tener mayores beneficios", explicó la especialista.

    El sistema nervioso en el centro del problema

    La fibromialgia no es simplemente dolor. Es, en esencia, una hipersensibilidad del sistema nervioso central que amplifica las señales dolorosas de forma desproporcionada. "No es lo mismo que el dolor que tenemos nosotros. Ellas tienen hipersensibilidad central, que es que el sistema nervioso central amplifica la señal del dolor", precisó la doctora.

    Esto explica por qué un estímulo que para una persona sin la condición resulta insignificante, para una paciente con fibromialgia puede desencadenar una crisis de dolor intensa. Y también explica por qué los antiinflamatorios tradicionales rara vez funcionan: el problema no está en el tejido, está en cómo el cerebro procesa la información.

    Hormonas, sueño y memoria: el triángulo silencioso

    Uno de los aspectos menos conocidos de la fibromialgia es su estrecha relación con el desequilibrio hormonal. La Dra. Taveras señaló que la progesterona, la melatonina y la pregnenolona juegan roles críticos en el bienestar de estas pacientes. "Si la progesterona está baja, tenemos un sueño totalmente superficial. Si no logramos llegar al sueño profundo, pues no vamos a tener reparación", explicó.

    La consecuencia directa es que muchas pacientes despiertan exhaustas. "Yo me levanto como si me hubiesen dado una paliza", es la queja más frecuente que escucha en consulta, precisamente porque durante el sueño superficial no se libera la hormona de crecimiento responsable de la reparación celular.

    A esto se suma la pregnenolona, una hormona poco conocida pero fundamental. "Ellas tienen alteración de la memoria, esas pacientes todas te dicen: 'Es que yo no me acuerdo de nada, es que yo me siento nublada.' Y muchas veces lo que tienen es un déficit de esta hormona", detalló la especialista.

    Alimentación y suplementación como pilares terapéuticos

    La inflamación de bajo grado y la disbiosis intestinal son denominadores comunes en estas pacientes, lo que convierte a la alimentación en una herramienta terapéutica de primer orden. 

    La doctora enfatizó la necesidad de incorporar alimentos antiinflamatorios y de eliminar procesados, azúcares y carbohidratos refinados, ya que "cada una de esas situaciones puede hacer que tengan una sensación de dolor que le provoque una pequeña inflamación que quizás a ti no te produce nada, pero a ella sí."

    En cuanto a la suplementación, el magnesio y la vitamina D son protagonistas. "El magnesio es vital en pacientes con fibromialgia porque trabaja a nivel de la mitocondria ayudándonos a producir ATP", dijo Taveras, refiriéndose a la molécula que el organismo utiliza como fuente de energía.

     La fatiga, el desánimo y la falta de fuerza que caracterizan a estos pacientes tienen, en parte, su origen en esa deficiencia energética celular. La vitamina D, por su parte, actúa directamente sobre músculos, huesos, tendones y nervios: "Cuando no tenemos vitamina D, va a haber debilidad muscular y la debilidad provoca mayor dolor musculoesquelético."

    El ejercicio como medicina, con medida

    Lejos de contraindicarse, el ejercicio es uno de los pilares del tratamiento, aunque debe prescribirse con cuidado. "Se lesionan con mucha facilidad", advirtió la doctora, aclarando que la percepción del daño en estas pacientes es significativamente mayor que en el resto de la población. "Cuando hacemos ejercicio de fortalecimiento, rompemos el músculo para que haya un crecimiento. Para la humanidad en general no es nada, pero para una persona con fibromialgia es un tema muy doloroso."

    Por eso, las modalidades recomendadas son aquellas que combinan fortalecimiento y relajación: yoga, taichí, pilates e hidroterapia. Esta última resulta especialmente beneficiosa porque "hay menos carga en las articulaciones al tener el favor de la gravedad en el agua", y porque las piscinas terapéuticas climatizadas generan vasodilatación que favorece la producción de sustancias analgésicas y antiinflamatorias naturales.

    Pocas pastillas, mucho estilo de vida

    Quizás el aspecto más llamativo de la práctica clínica de la Dra. Taveras es su distancia de la farmacología convencional. "La verdad es que yo no uso analgésicos y antiinflamatorios y tengo una unidad de dolor. Muy raro, muy raro", reconoció con franqueza. Su experiencia le ha enseñado que "lo que mejora el paciente con dolor es cambiar el ambiente, la alimentación, la actividad física, apartarlo de la toxicidad, ponerlo en contacto con la naturaleza."

    No obstante, aclaró que sí recurre a procedimientos intervencionistas cuando la situación lo amerita, como infiltraciones de tendones o plasma rico en plaquetas en el marco de la medicina regenerativa, y que en ciertos casos los neuromoduladores y relajantes musculares tienen su lugar. Sin embargo, la base del tratamiento sigue siendo el estilo de vida. "No es solo para la fibromialgia, es para todo", concluyó.

    El secreto de la adherencia: tiempo y consciencia

    Ante la pregunta de cómo lograr que los pacientes sigan las indicaciones en una enfermedad tan exigente, la doctora fue directa: la clave está en la educación. "Cuando el paciente es consciente de lo que tiene, se hace cargo de su tratamiento." Para ello, insistió en la importancia de dedicar tiempo en consulta a explicar cada indicación con claridad y propósito: "No es lo mismo decirle al paciente: haga esto, esto y esto; a que usted se siente y le diga por qué le estoy indicando el magnesio, la vitamina D, este tipo de ejercicio."

    Una visión que, en tiempos de consultas express y recetas rápidas, suena casi revolucionaria, pero que en su práctica cotidiana se traduce en pacientes que entienden su enfermedad, la asumen y, poco a poco, recuperan una vida que el dolor amenazaba con arrebatarles.


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